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miércoles, diciembre 8, 2021
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QORICHASKA, LAS CLASES VIRTUALES DE QUECHUA Y LA FIESTA DE LA SITUA

Crisis y desborde del sector cultura (II)

El título de la columna lo tomé prestado del clásico libro del antropólogo José Matos Mar Crisis del estado y desborde popular, a manera de recordar su tesis principal, la existencia de toda una dimensión del país que vive al margen del estado. El sector cultura, zarandeado estos días, se presta como ejemplo de una dinámica en la cual es la población quien se hace cargo de apuntalar la economía nacional misma. En una columna anterior escribí sobre la cantante Renata Flores y su trabajo de promoción del quechua, podemos también poner un ejemplo local. Desde nuestra ciudad, Inés Adelaida Quispe Puma, viene realizando en la red un interesante trabajo de enseñanza del runasimi, labor que ha sido reconocida igualmente por la prensa nacional, ya que durante la cuarentena se ha registrado un inesperado interés por aprender el idioma de los incas. Las acciones de promoción desde el estado se ven reducidas en comparación al dinamismo del sector cultura y de las industrias culturales en este caso.
Deben ser varias las razones por las cuales el interés por el quechua ha tenido un incremento exponencial, por lo pronto podemos señalar la crisis del modelo civilizatorio, y de los paradigmas de la modernidad. Los cusqueños y peruanos recurrimos a nuestra historia frente a las amenazas de caos o cambio climático, en busca de respuestas en el pasado milenario y en nuestras actuales tradiciones culturales. Así, el Inti Raymi, máxima evocación del incario, debe desarrollarse este año, pero ya la ciudadanía señala la necesidad de un ajuste y adaptación a las circunstancias, que implique también una revisión de fondo a más de formal sobre el contenido de la ceremonia. Incorporar este año elementos de la Situa parece pertinente. En los capítulos 6 y 7 del libro séptimo de Los Comentarios reales del inca Garcilaso de la Vega, tenemos una descripción de esta celebración que se hacía para limpiar los males del mundo:
“Luego, en saliendo el Sol, habiéndole adorado y suplicado mandase desterrar todos los males interiores y exteriores que tenían, se desayunaban con el otro pan, amasado sin sangre. Hecha la adoración y el desayuno, que se hacía a hora señalada, porque todos a una adorasen al Sol, salía de la fortaleza un Inca de la sangre real, como mensajero del Sol, ricamente vestido, ceñida su manta al cuerpo, con una lanza en la mano, guarnecida con un listón hecho de plumas de diversos colores, de una tercia en ancho, que bajaba desde la punta de la lanza hasta el recatón, pegada a trechos con anillos de oro (la cual insignia también servía de bandera en las guerras); salía de la fortaleza y no del templo del Sol, porque decían que era mensajero de guerra y no de paz; que la fortaleza era casa del Sol para tratar en ella cosas de guerra y armas, y el templo era su morada para tratar en ella de paz y amistad. Bajaba corriendo por la cuesta abajo del cerro llamado Sacsahuáman, blandiendo la lanza hasta llegar en medio de la plaza principal, donde estaban otros cuatro Incas de la sangre real, con sendas lanzas en las manos como la que traía el primero, y sus mantas ceñidas como se las ciñen todos los indios siempre que han de correr o hacer alguna cosa de importancia, porque no les estorbe. El mensajero que venía tocaba con su lanza las de los cuatro indios y les decía que el Sol mandaba que, como mensajeros suyos, desterrasen de la ciudad y de su comarca las enfermedades y otros males que en ella hubiese. Los cuatro incas partían corriendo hacia los cuatro caminos reales que salen de la ciudad y van a las cuatro partes del mundo, que llamaron Tahuantinsuyo”.
¿Cómo se dice cuidemos de la naturaleza para que así la naturaleza nos cuide, en quechua? Bien el Inca este año podría recordarnos ello. Sería un mensaje del Cusco al mundo.

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