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lunes, noviembre 30, 2020
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LOS LIMITES DEL ESTADO FRENTE A LA PANDEMIA

La razón de ser del estado de emergencia y la cuarentena es la reducción de la capacidad de contagio del virus, en este caso del COVID-19; los especialista lo conocen como “el factor R”. La idea es tratar de impedir que las personas contagiadas tengan contacto con otras y así evitar que la curva de contagios siga incrementandose. Como sabemos, los resultados de los martillazos del presidente hasta el momento no se evidencian y el Perú ha sobrepasado los 100 mil contagios a pesar del aislamiento social obligatorio.
Pareciera que es un ejercicio facil determinar mediante decreto que nadie más se deba o pueda contagiar, pero lo ciero es que la realidad peruana ha demostrado que las cuarentenas son carísimas y discriminadoras. Lo demuestra el comportamiento del virus COVID-19 en el país, iniciando su presencia en distritos menos vulnerables desde el punto de vista económico y social, focalizandose ahora en espacios populares y, bastante más, vulnerables.
Como un ensayo de justificación ante el fracaso de la cuarentena en su objetivo de impedir más contagios, ergo más muertes; el Ministro de Defensa acuñó una teoría en la cual, la falta de acatamiento y cumplimiento a la normativa por parte de la población sería el factor social que impidió que “el factor R” se redujera a <1 y así impedir más contagios de manera exponencial. Lo cierto es que, más allá del acatamiento voluntario o no al ordenamiento jurídico de un país, primero se deben analizar las condiciones sociales, económicas y las estructuras políticas para el cumplimiento de una disposición. Como muchos han advertido: la cuarentena en el Perú se ha vuelto obligatoria solo para los que pueden; haciendo que, la seguridad económica -no vulnerables- se convierta en seguridad sanitaria.
El incumplimiento del Decreto Supremo Nº 044-2020-PCM que declara el estado de emergencia y el aislamiento social obligatorio, es principalmente una limitación del Estado que se muestra en diferentes espacios e instancias tanto públicas como privadas. Para hacer cumplir la ley debe existir, antes que voluntad ciudadana, un Estado que la haga cumplir. Lamentablemente el neoliberalismo ha hecho creer que, el Estado debe ser más pequeño; y, debe ser más centralizado.
Un Estado pequeño y fragil desde el punto de vista de la prestación de servicios públicos va ser incapaz de otorgar un servicio de salud acorde al reto del momento; por otro lado, un Estado más centralizado va impedir que sus brazos lleguen a los espacios más alejados, y postergados de su centro político. Por ello, la crisis se focaliza donde el Estado es ineficaz o sencillamente no existe.
Ahora bien, además del problema de la organización y estructura del Estado, se está colocando en evidencia los problemas reales de la crisis institucional de la República. Los problemas en salud y educación han colocado en la palestra pública nacional e internacional que los 20 años de crecimiento económico no han podido generar desarrollo; la incapacidad de gestión y la alta improvización de todas las entidades públicas ¡incluyendo a la Contraloria! demuestran que, el Estado precario que postergó por muchos años su modernización es incapaz de asumir un reto como el que vivimos; el agotamiento del proceso de descentralización y la falta de articulación de políticas públicas nacionales es otra incapacidad para asumir como una unidad política el reto más grande de nuestra República. Finalmente, la corrupción que si es un proceso propio del modelo político y económico vigente -neo-patrimonialismo-; se ha convertido en el gran obstáculo de cualquier propuesta de acción pública en estos momentos.
Suponiendo que el Gobierno tiene las mejores intenciones y una gran capacidad de interpretar el contexto en el que vivimos y sus particularidades, mucho no puede hacer con un Estado pequeño, fragil y olvidado.
Determinar con sinceridad política y humildad los limites del Estado, es un primer paso para entender el momento y contexto histórico. Pues, de lo contrario, asumir que la responsabilidad del fracaso de la cuarentena es únicamente del Gobierno; implicaría pensar que las cosas se solucionaran cambiando de autoridades. Un error constante en nuestra histora republicana.
El limite del Estado es al mismo tiempo el limite de su estructura política y modelo económico, ¿lo mantenemos?

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