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martes, agosto 3, 2021
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LAS LÁGRIMAS QUE DERRAMAN INJUSTAMENTE GENTE INOCENTE, QUE TUVO LA MALA VENTURA DE CRUZARSE POR TU CAMINO; SERÁN LOS RÍOS PROFUNDOS POR LOS QUE NAVEGARAS ETERNAMENTE. NO ESPERES QUE DESPUÉS DE HACERLE DAÑO A ALGUIEN, EL DESTINO NO TE LO DEVUELVA CON MAYOR INTENSIDAD.

SEGMENTO POLÍTICO: PIEDRA EN EL ZAPATO

Ejercer el poder, ser autoridad o funcionario en la gestión pública debería ser un privilegio y una forma de aportar a la sociedad sin que este de por medio ningún interés personal, familiar o partidocrata. Lograr un cargo en la administración publica no puede ser una oportunidad para ser abusivo, intolerante o contratar solo a los amigos y amigas; no se puede gestionar desde una lógica elitista y sectaria, se requiere tener una capacidad de apertura y flexibilidad de pensamiento que permita congregar a lo mejor de lo mejor de los profesionales, aunque esto cada día se convierte más en utopía gracias a los oscuros grupos de poder que asaltan las gestiones, cada vez más avezados, cada vez más conchudos y cada vez más peligrosos.
A menudo se escucha en los medios de comunicación que se realizan malas selecciones de funcionarios y que siempre terminan envueltos en actos de corrupción o en escándalos mediáticos; estas etiquetas se han ido generalizando y desprestigiando toda la gestión pública, incluso cuando esta sea aceptable de acuerdo a algunos parámetros. De seguro que hay buenos servidores públicos pero que no dan muestras de sus talentos muchas veces por miedo o por desconocimiento, y es que contratar a principiantes e inexpertos es cosa común en estos días, quizá porque son fáciles de manipular, de utilizar y de desechar; si se verifica el currículo de dichos profesionales se puede observar que muchos ni cuentan con la experiencia, ni las certificaciones y mucho menos los méritos para ocupar dichos cargos; entonces que pasa por la mente de nuestros gobernantes que siempre eligen mal a sus funcionarios, quizá porque también la población se equivocó con ellos y se seguirá equivocando unas tantas veces más.
Lo peor es que estas autoridades se ponen tercas en defender a sus pipiolos funcionarios y solo cuando dejan el poder se dan cuenta de sus equivocaciones, pero es tarde, porque los perjuicios y daños a la administración pública por desconocimiento e incapacidad son catastróficos, muchos de estos errores se convierten en delitos, algunos llegan a sentencias y otros son invisibilizados por nuevos ejércitos de incompetentes; casi todas las autoridades son presas de dichos síndromes que los vuelven en personas que viven y gestión el poder desde una burbuja, hay otras los cuales los secuestran los proveedores y aportantes y no los dejan gobernar con libertad. También están aquellos que entran al poder a hacer contrariamente lo que ofrecieron.
De esos gerentes que trafican con influencias, que acuerdan un diezmo con los proveedores, que suplantan a los postores, que direccionan los expedientes técnicos y que confabulan con las empresas para tener ganancias bajo la mesa, de esos hay muchos y de los otros, honestos, solidarios y responsables con el dinero del pueblo hay pocos, pero hay, esos que tienen dignidad y que piensan en su fututo, esos duran poquísimo.
Los primeros encima son déspotas, matones y cachacientos, claro solo cuando están en el poder, porque cuando terminan sus cinco minutos de fama en gestión pública; regresan a ser donnadies, unos humildes mortales que servirían de alfombra a nuevas autoridades. En uso y abuso de su poder, hacen llorar a madres trabajadoras, a hombres laboriosos y que se tumban la estabilidad familiar de muchos hogares; esos siempre tienen los días contados y las facturas emitidas. Esos llantos, penas y desconsuelos se pagan y se pagan aquí en esta vida. “Lagrima por lagrima lo pagaras, le decía una humilde vendedora de golosinas a un gerente de transito cuando injustamente le arrebato su mercadería y también el pan de la boca de sus 5 hijos”, no tardo ni unos meses en que este mal funcionario, caiga en las lágrimas de la señora. Esos ríos profundos en los cuales hoy navegará este insensible y perverso gerente serán sus juicios, sus denuncias y el desprestigio social. El panteón de ex gerentes y funcionarios de la gestión pública es grande y pestilente, los sarcófagos donde habitan casi siempre aislados de gente de bien. Entonces los funcionarios deberían elegir, cómo ser recordados, como vándalos, delincuentes y forajidos o como servidores públicos probos, respetables y queridos.

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