EL SUERO DE LA MUERTE: LA MULTA LLEGÓ, PERO EN CUSCO LA HERIDA SIGUE ABIERTA

La resolución ya es definitiva. re­cientemente, la Sala Especializada en Protección al Consumidor del Inde­copi confirmó una multa de 450 Uni­dades Impositivas Tributarias (UIT), equivalente a S/ 2 millones 407 mil 500, contra el laboratorio Medifarma por haber puesto en el mercado un lote de suero fisiológico defectuoso que ocasionó graves daños a pacientes en diversas regiones del país. La san­ción administrativa confirma que la empresa incumplió su obligación de garantizar la seguridad del producto que distribuyó, pero para Cusco la re­solución tiene un significado mucho más profundo: aquí la tragedia dejó dos víctimas mortales y varias fami­lias marcadas para siempre.

EL CASO. Todo comenzó a conocerse públicamente a finales de marzo de 2025, cuando el Ministerio de Salud emitió la alerta sanitaria que ordenó inmovilizar el lote 2123624 del cloruro de sodio al 0.9 % produci­do por Medifarma, luego de detectar­se una concentración anormalmente elevada de sodio. Sin embargo, para entonces el producto ya había sido administrado en clínicas de Lima, La Libertad y Cusco. La pregunta que hasta hoy persigue a las autoridades es inevitable: ¿cuántas vidas pudieron salvarse si la alerta se emitía apenas aparecieron los primeros reportes de reacciones adversas?

En Cusco, el primer caso que conmocionó a la población fue el de Daniela Quispe Díaz, de 23 años, natural de la provincia de Calca. El 22 de marzo de 2025 ingresó a la clí­nica Oxigen Medical Network O2 para someterse a una liposucción, una intervención considerada de rutina. Durante el procedimiento recibió el suero correspondiente al lote cues­tionado y comenzó a presentar com­plicaciones neurológicas severas, con edema cerebral y falla respiratoria. Fue trasladada a la Unidad de Cui­dados Intensivos, donde falleció la madrugada del 24 de marzo. Al día siguiente, la propia clínica confirmó que el suero utilizado pertenecía al lote defectuoso fabricado por Medi­farma y distribuido en Cusco por la empresa M&M Productos Médicos.

MÁS DOLOR. La tragedia no terminó allí. Apenas dos semanas después, el 7 de abril de 2025, falle­ció Melissa Guzmán Alarcón, de 33 años, convirtiéndose en la segunda víctima mortal del mismo estableci­miento de salud. Melissa había ingre­sado el 23 de marzo para someterse también a una cirugía estética y, tras recibir el mismo suero fisiológico, su­frió un daño neurológico irreversible. Permaneció 14 días en la Unidad de Cuidados Intensivos, con diagnós­tico de muerte cerebral, hasta que los médicos confirmaron su deceso. Su muerte convirtió a Cusco en el epicentro de una de las peores crisis sanitarias registradas en clínicas pri­vadas del país.

Pero las investigaciones revelaron que las dos mujeres no fueron las úni­cas afectadas. La Fiscalía Provincial Penal de Santiago abrió investiga­ciones por la administración del lote defectuoso luego de comprobar que, además de Daniela y Melissa, existían otros pacientes que presentaron gra­ves reacciones tras recibir el mismo producto. Las diligencias alcanzaron a médicos, representantes de la clí­nica y posteriormente al laboratorio Medifarma, mientras la Digemid in­movilizaba miles de frascos distribui­dos en el país.

LOTE MAYOR. Otro dato que agrava el caso es que Cusco fue la re­gión que recibió la mayor cantidad de unidades del lote defectuoso. De acuerdo con información difundida durante las investigaciones, el dis­tribuidor regional M&M Productos Médicos recibió alrededor de 12 mil frascos del suero fisiológico el 31 de enero de 2025, los cuales fueron re­partidos entre aproximadamente 40 establecimientos de salud. Cuando estalló el escándalo, apenas una pe­queña parte había podido ser recu­perada, lo que obligó a desplegar un operativo nacional para rastrear el medicamento antes de que siguiera siendo utilizado.

RESPONSABILIDAD. La re­solución del Indecopi establece que Medifarma incumplió el deber de colocar en el mercado un producto seguro y confirmó que la empresa es administrativamente responsable por la distribución del lote defectuoso. Sin embargo, esa decisión no pone fin al caso. Las investigaciones penales continúan para determinar responsa­bilidades individuales por presuntos delitos contra la salud pública y otros ilícitos derivados de la fabricación, distribución y uso del medicamento. La sanción económica es apenas una parte del proceso judicial que todavía está en marcha.

En Cusco, el caso también dejó al descubierto las debilidades del sistema de farmacovigilancia. En­tre el 20 y el 23 de marzo de 2025 ya existían reportes de pacientes con reacciones adversas en Lima y Cusco; sin embargo, la alerta nacional recién fue emitida el 24 de marzo, cuando Daniela Quispe ya había fallecido. La Defensoría del Pueblo cuestionó esa demora y advirtió que una comu­nicación más rápida entre clínicas, laboratorio y autoridades sanitarias probablemente habría evitado nuevos casos fatales. ([Congreso][6])

Un año después, la multa de más de S/ 2,4 millones puede representar un precedente importante para la pro­tección del consumidor, pero resulta insuficiente frente al costo humano de esta tragedia. En Cusco quedaron dos nombres imposibles de olvidar: Daniela Quispe Díaz, de 23 años, y Melissa Guzmán Alarcón, de 33. Dos mujeres que ingresaron a una clínica buscando mejorar su salud y nunca volvieron a sus hogares. La resolución del Indecopi cierra un capítulo admi­nistrativo; la búsqueda de justicia para sus familias, en cambio, continúa.