Ellos serían los virtuales representantes en el Senado y la Cámara de Diputados por Cusco.
Los resultados preliminares de las elecciones para senadores y diputados confirman un escenario de alta fragmentación política en el país, donde ninguna fuerza logra imponerse con claridad. El reparto de escaños se perfila más como reflejo de la dispersión del voto que de un respaldo sólido a propuestas programáticas. En la región Cusco, este comportamiento evidencia una marcada volatilidad, con candidaturas que se posicionan más por arrastre coyuntural que por estructuras partidarias consolidadas.
A diferencia de procesos anteriores, la elección al Congreso bicameral se desarrolla en un contexto de desconfianza ciudadana y débil identificación partidaria. Este escenario ha favorecido la irrupción de figuras nuevas, muchas de ellas sin trayectoria política relevante, pero también ha permitido la permanencia de actores tradicionales que, pese al desgaste, conservan núcleos de votación cautiva. El resultado es un Parlamento potencialmente atomizado, donde la construcción de mayorías será compleja y dependerá de acuerdos frágiles.
En el caso del Senado, las proyecciones iniciales muestran una composición sin bloques dominantes, lo que anticipa un rol más deliberativo, pero también mayores riesgos de parálisis legislativa. Las listas más votadas logran apenas ventajas marginales, mientras que varios escaños se definen por márgenes estrechos, reflejando un electorado dividido y una competencia altamente reñida. En ese escenario, ya se perfilan algunos nombres como posibles representantes por Cusco.
WILFREDO VERANO
Entre ellos destaca Wilfredo Verano Saravia, vinculado al partido Juntos por el Perú, donde mantiene afiliación activa desde 2017 y ocupa un cargo dirigencial clave como secretario nacional de Ideología, Doctrina y Formación Política. Este rol lo ubica dentro del núcleo que define la línea programática de su organización. Sin embargo, su trayectoria política evidencia una constante movilidad, con afiliaciones previas en otras agrupaciones y un intento reciente de incorporación a una nueva organización que no prosperó, lo que abre interrogantes sobre la solidez de su identidad política.
En el plano profesional, Verano Saravia registra una experiencia principalmente local, con funciones como promotor en la Municipalidad Distrital de San Jerónimo y asesor técnico en una federación de trabajadores. Si bien declara estudios universitarios en Economía en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, no se consigna la obtención de grado o título en registros oficiales. A ello se suma un perfil económico limitado, con ingresos anuales de S/ 21,000 y sin bienes declarados, lo que configura un perfil austero, aunque también con aspectos que requieren mayor claridad.
Otro elemento que genera atención en su caso es la existencia de observaciones vinculadas a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que, aunque no detallan sanciones específicas, plantean dudas sobre el cumplimiento de obligaciones administrativas y estándares de transparencia. Sin antecedentes penales ni policiales, pero con una trayectoria cercana al ámbito sindical, su perfil combina presencia orgánica con cuestionamientos pendientes de esclarecer.
ISDRAS ZAPATA:
Con menores probabilidades, pero aún dentro del escenario competitivo, aparece Isdras Zapata Yaros, candidato por Ahora Nación, cuyo perfil está marcado por una alta rotación partidaria. Su afiliación vigente data de julio de 2024, tras renuncias recientes a otras organizaciones políticas, configurando un patrón de tránsito constante entre agrupaciones que alimenta cuestionamientos sobre su coherencia ideológica y estabilidad política.
Su trayectoria laboral está estrechamente vinculada al aparato estatal, con servicios prestados en municipalidades y cargos de confianza en el Congreso y otras entidades. Aunque acredita estudios universitarios en Administración y Gestión Pública, su experiencia se concentra en contratos de locación de servicios. A ello se suma un punto sensible: la relación entre sus ingresos —de poco más de 30 mil soles anuales— y un patrimonio que incluye vehículos y participaciones empresariales, lo que genera interrogantes sobre la consistencia de su declaración. Sin antecedentes penales, pero con una presencia principalmente local en La Convención, su candidatura refleja un perfil con arraigo territorial, aunque con aspectos que el electorado deberá evaluar con cautela.
CUSQUEÑOS EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS
Por su parte, la Cámara de Diputados refleja aún con mayor claridad esta fragmentación. La distribución de curules entre múltiples organizaciones políticas no solo complica la gobernabilidad, sino que también pone en cuestión la calidad de la representación, considerando que varios de los candidatos electos alcanzan el cargo con porcentajes reducidos del total de votos válidos.
En la disputa por la Cámara de Diputados por Cusco, uno de los nombres que encabeza las proyecciones es el de Anali Márquez Huanca, candidata de Juntos por el Perú, quien además integra la fórmula presidencial como aspirante a la primera vicepresidencia. Esta doble postulación refleja la estrategia de su organización por asegurar presencia tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo en un escenario altamente fragmentado. Abogada de profesión y con estudios de posgrado en gestión pública, su trayectoria laboral se ha desarrollado principalmente en gobiernos locales, con funciones en municipalidades de Chumbivilcas y otras jurisdicciones. Sin embargo, su carrera política aún es incipiente, sin cargos electivos previos, y su posicionamiento también ha estado marcado por posturas polémicas como el respaldo a la liberación del expresidente Pedro Castillo, lo que genera adhesiones en algunos sectores, pero rechazo en otros.
Otro perfil que aparece en este escenario es el de César Holguín Loaiza, economista formado en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, donde además cursa estudios de doctorado. Su trayectoria combina experiencia técnica en el Ministerio de Economía y Finanzas, asesorías en gobiernos locales y docencia universitaria. A ello se suma su rol como fundador del partido Ahora Nación, donde ocupa la Secretaría Nacional de Interculturalidad. No obstante, su perfil también abre interrogantes en torno a posibles conflictos administrativos, como la doble percepción de ingresos en el sector público, así como la transparencia de su patrimonio empresarial, elementos que podrían ser objeto de mayor escrutinio en un eventual ejercicio legislativo.
En la lista también figura Heber López Letona, candidato del Partido Cívico Obras, con una trayectoria principalmente vinculada al ejercicio privado del derecho. Su experiencia laboral se concentra en la dirección de un centro de conciliación extrajudicial en Cusco, mientras que su formación académica incluye estudios en Derecho Corporativo y una maestría en Derecho Penal. Sin embargo, no registra experiencia política previa, ni participación en gestión pública o estructuras partidarias, lo que limita su posicionamiento en términos de redes políticas y capacidad de incidencia legislativa. A ello se suma un perfil patrimonial sin mayores registros, lo que dificulta una evaluación más completa de posibles intereses.
Un caso que genera especial atención es el de Julián Pérez Mallqui, cuya hoja de vida revela no solo información patrimonial y académica, sino también antecedentes judiciales relevantes. El candidato, con residencia en La Convención, declara bienes muebles e inmuebles, incluidos vehículos de considerable valor; sin embargo, no cuenta con formación universitaria concluida. Lo más significativo es que registra sentencias por delitos como lesiones culposas, falsa declaración en proceso administrativo y violencia familiar, lo que coloca su candidatura bajo un fuerte cuestionamiento en términos de idoneidad para el ejercicio de la función pública.
Por su parte, Hillary Villalobos Cáceres, candidata de Ahora Nación, presenta un perfil técnico vinculado a la gestión pública. Economista formada en la UNSAAC y con estudios de posgrado en el extranjero, su experiencia se centra en planificación, presupuesto e inversión pública en diversas entidades, incluidas municipalidades y empresas estatales. Si bien no registra antecedentes judiciales, su trayectoria política es reciente y sin experiencia electiva, lo que podría limitar su manejo en escenarios legislativos complejos. Además, la falta de información comparativa sobre sus ingresos en años anteriores deja espacios para una mayor fiscalización.
Finalmente, Edwin Espinoza Huillca, candidato del Partido del Buen Gobierno, destaca por una trayectoria más consolidada en gestión pública y trabajo social. Comunicador de formación, con estudios en economía, ha participado en proyectos vinculados a programas sociales, cooperación internacional y entidades como ProInversión y el BID. Su experiencia incluye cargos como prefecto regional del Cusco y funciones gerenciales en gobiernos locales. Sin antecedentes judiciales y con participación política previa, su perfil combina gestión territorial y conocimiento del aparato estatal, aunque su capacidad para traducir esta experiencia en una agenda legislativa efectiva será uno de los principales retos en caso de acceder al cargo.
Si bien los organismos electorales continúan con el cómputo oficial, el panorama que se configura apunta a un Congreso sin mayorías claras y con alta dependencia de acuerdos políticos. Este escenario, lejos de garantizar equilibrio de poderes, podría traducirse en inestabilidad si no se construyen consensos mínimos en torno a una agenda legislativa.
En ese contexto, el desafío no solo será la instalación del nuevo Parlamento, sino la capacidad de sus integrantes para responder a una ciudadanía cada vez más crítica y menos tolerante frente a la improvisación. Los resultados, más que definir ganadores claros, dejan en evidencia una crisis de representación que el sistema político aún no logra resolver.







