EL DESEMPLEO Y LA INFORMALIDAD LABORAL CRECEN EN CUSCO

La informalidad supera el promedio nacional.

Cada primero de mayo se conmemo­ra de forma internacional el Día del Trabajador. Una jornada de lucha rei­vindicativa y de homenaje a los Már­tires de Chicago que fueron ejecuta­dos en Estados Unidos por participar en las protestas de lucha por la conse­cución de la jornada laboral de ocho horas.

En el país, por ley los empleados de­ben descansar durante este día, pues el concepto es rendir homenaje a la clase trabajadora. Sin embargo, la realidad es muy diferente, cada día miles de personas salen a las calles a seguir ganándose el pan de cada día sin importarles si es un feriado o un fin de semana, pues cada vez conse­guir un trabajo digno y que alcance para poder sustentar los gastos míni­mos es muy difícil. Esta situación ha generado que se eleve el número de personas que aunque tienen empleo trabajen en la informalidad laboral, así como aquellas personas desem­pleadas.

Según estadísticas de la Gerencia Re­gional de Trabajo y Promoción del Empleo, la tasa de ciudadanos que laboran pero que no se encuentran en el sistema de planillas, y no gozan de la obtención de beneficios sociales, laborales, sanitarios y otros, es decir son trabajadores del sector informal es del 78 %. Esta cifra es preocupante debido a que el índice de informali­dad a nivel nacional es del 70 %. Cabe decir que hay más trabajadores infor­males en Cusco que en todo el terri­torio nacional.

El problema de la falta de puestos de trabajo dignos en Cusco no es nueva. Constantemente la Ciudad Imperial es escenario de movilizaciones de sindicatos de trabajadores del sector del andamio que marchan pidiendo la creación de más frentes de trabajo a las instancias de gobierno.

Esta dura realidad se ve reflejada en las calle. En un breve recorrido por nuestra ciudad nos encontramos con personas que se dedican al oficio de construcción, y que para intentar ga­nar unos soles esperan pacientes por días o hasta semanas a que aparezca algun trabajo. La falta de obras per­manentes los obliga a conformarse con trabajos de unos cuantos días.

Las madres de familia no se quedan atrás. La labor de la mujer es desta­ca, pues aparte de atender el hogar y asegurarse que la familia tenga todo lo necesario, muchas de ellas que se dedican al comercio ambulatorio también inician sus jornadas muy temprano y por todo el día, para así ayudar en el hogar.

La tasa de desempleo en la región es del 80 %. Los sectores relacionados al turismo han sido los más afectados. Pero la repercusión se ha sentido en la económica local en todos los rubros.

La falta de empleo obliga a cientos de personas a emprender. Algunas con más suerte y otros con menor suerte, buscan ganarse la vida de esta forma. Las inclemencias del día como la lluvia, el sol, el polvo y el cansancio desgastan a estas personas, aunque ello no es justificación para dejar de trabajar.

Las historias de los trabajadores que todos los días salen a las calles a se­guir impulsando nuestra economía local es amplia. Hombres y mujeres que se dedican al comercio ambula­torio, profesionales que aportan con sus conocimientos y preparación al desarrollo del país, emprendedores que pese a las adversidades intentan sostener un negocio y otros, se mere­cen más que solo un día para ser reco­nocidos por la importante labor que realizan, muchas veces desapercibida e incluso minimizada, pero que sigue moviendo el desarrollo del Cusco y el país.