Al menos 4 de 10 menores entre 10 y 16 años han consumido alcohol o tabaco al menos una vez en su corta vida. Además de factores emocionales y familiares la facilidad para adquirir licor es uno de los factores de esta situación.
Ver a escolares siendo evacuadas desde su centro educativo –San Vicente- a un hospital por presentar signos de intoxicación alcohólica, apreciar en otro video en redes sociales a otro grupo de colegiales del colegio San Francisco de Borja transitando en aparente estado de ebriedad por la céntrica calle de la ciudad y hasta la sorpresiva detención de una menor con estupefacientes en su mochila que aparentemente iban a ser comercializadas el interior de su centro educativo son la evidencia de un problema serio de salud pública. Por increíble que parezca, los menores acceden con facilidad a sustancias legales y eso los hace vulnerables a su consumo.
ESTUDIOS. Diversas investigaciones locales y reportes oficiales advierten que los escolares de la región inician la ingesta de licores a una edad promedio que oscila entre los 13 y 14 años, lo que antes solia ser un acto de la juventud tardía (16 y 17 años antes de pandemia) en el último año se ha convertido en una peligrosa realidad, según las estadísticas difundidas por el Proyecto de Prevención del Consumo de Drogas del Gobierno Regional del Cusco.
El panorama en las instituciones educativas es de suma preocupación, se evidencia según los datos del citado reporte 1 de cada 10 estudiantes de la región empieza a consumir alcohol a los 11 años de edad. Otra denominada sustancia legal es el tabaco, la edad promedio de consumo de esta es 10 años y sobre las sustancias ilegales como la marihuana se considera el promedio de consumo a los 12 años.
Estos datos posicionan a la región en el cuarto lugar a nivel nacional en el consumo general de sustancias siendo las provincias de Calca, Canchis, La Convención, Urubamba y Cusco las de mayor incidencia. Adicionalmente, el Estudio Nacional sobre Consumo de Drogas en estudiantes de secundaria de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA) detalla que en la región Cusco, el 20.9% de los estudiantes consumió sustancias legales, es decir alcohol o tabaco, en el último año. Esto significa que, aproximadamente, 2 de cada 10 escolares cusqueños ya tienen contacto habitual con estas sustancias. A ello se suma otro análisis que concluye que 4 de cada 10 escolares han probado al menos una vez una de estas en sus cortas vidas.
Históricamente, el acceso al alcohol era predominantemente masculino; sin embargo, los datos actuales revelan un incremento masivo entre las mujeres adolescentes. A nivel nacional, una tendencia que se refleja de forma idéntica en las zonas urbanas de Cusco muestra que la prevalencia anual de consumo en mujeres adolescentes es de 27.7%, mientras que en varones adolescentes es de 20.6%.
FACTORES. De acuerdo con las indagaciones de prevención de DEVIDA, el hogar y los círculos más íntimos juegan un papel determinante. El 40% de los menores es inducido a consumir por primera vez a través de su círculo de amigos, mientras que los factores familiares representan otra fuente directa de inicio (hermanos, padres o parientes cercanos). En muchos casos, se normaliza el consumo en festividades costumbristas dentro del núcleo familiar o bajo la falsa premisa de que “es mejor que aprendan a tomar en casa”.
FALTA DE FISCALIZACIÓN. A esto se suma la alarmante debilidad en la fiscalización de los comercios locales. Datos de monitoreo indican que el 42% de los escolares menores de edad logra comprar alcohol directamente en tiendas y bodegas de barrio, vulnerando por completo la legislación peruana que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a menores y aquí nos vamos a detener porque es una realidad que desde el propio gobierno municipal cusqueño admiten. “Casi a diario intervenimos en la Plaza Mayor y calles adyacentes, en Mariscal Gamarra a menores de edad de los colegios cercanos consumiendo bebidas donde les venden estos tragos”, dijo el gerente de seguridad ciudadana de la municipalidad de Cusco. “Tenemos mucho que hacer para cerrar estos locales”, agregó Juvenal Zereceda.
En el caso de las 3 escolares de San Vicente de 14 años, el director de la Unidad de Gestión Educativa Local de Cusco explicó que las menores llegaron en aparente estado de ebriedad al plantel. Para muestra un botón, reza un dicho popular y este caso es la muestra clara del fácil acceso que tienen los menores a estas sustancias sumada al descuido de la familia, a la escasa sensibilización en colegios y la falta de control de las autoridades a negocios locales, resulta en el inicio temprano de las adicciones.







