CRÍMENES Y CONFESIONES QUE EVIDENCIAN TRASTORNOS MENTALES

La frialdad con la que los dos sujetos confesaron el crimen de Rudhy Benavides evidencia que la salud mental debe ser un tema prioritario por considerar en la sociedad y por las autoridades.

El crimen de Rudhy Benavides Charalla ha desatado varias hipótesis de lo que pudo haber sido los minutos finales de este ciudadano que fue repor­tado como desaparecido desde el 18 de abril, y que al ingresar a un inmueble de la asociación Los Manantiales del Inca, en la avenida del Ejército, no solo fue ultimado, tambien lo desmembraron e intentaron desaparecer todo rastro, co­ciendo sus partes en ollas.

PSICOPATÍA. Sin embargo, los sujetos que confesaron con frialdad como atacaron a su víctima – que se quedó dormida después de ingerir be­bidas alcohólicas – no mostraron arre­pentimiento alguno, es por ello que el psicólogo Alain Madueño señala que ambos acusados tienen una ‘men­te criminal’; sin embargo, en este caso no existiría un perfil único, sino varios trastornos. “No solo hablamos de un homicidio, estamos hablando de un descuartizamiento donde se observa deshumanización, la cosificación de la víctima, sadismo, ruptura total con la realidad. Y si a esto se añade el presun­to canibalismo, que es una conducta extrema, hay más trastornos (…) Tam­bién en ambos se observa psicopatía y debe ser tratada” mencionó

Algo que aseguró el especialista es que estos trastornos fueron arrastrán­dose desde hace varios años, debido a que a sus cortos 21 años tenían antece­dentes. La Policía informó que Gabriel Condori – cuando era menor – fue in­tervenido por hurto y robo; y de adulto fue acusado de acoso sexual contra una joven de 22 años. Oscar Franco fue de­nunciado en 2018 por violación sexual contra dos menores de 13 y 15 años.

OTROS CASOS. El crimen de Rudhy Benavides causó consternación; sin embargo, en Cusco no es el primer caso de desmembramiento. Desde el 2022 a la fecha se reportaron tres ca­sos que remecieron a la ciudad, debido a que las partes de cuerpos fueron en­contrados en la vía pública.

Marco Aranzabal (60) conocido como el “peluquero asesino”, en febrero del 2022 confesó que acabó con la vida de su primo Emiliano Aranzabal (71) por una deuda que el sentenciado se negó a pagar. La noche del 31 de ene­ro de aquel año, la víctima se encon­traba al interior del establecimiento de su familiar ubicado en calle Hospital del centro de la ciudad, donde ingirió bebidas alcohólicas y en medio de una discusión por la deuda (S/ 600), fue asesinado; luego seccionado en varias partes que abandonaron en distintos puntos de la ciudad.

Nadie pensó que detrás de la ima­gen inofensiva que proyectaba Marco Aranzabal, se encontraba un asesino, quien incluso había estado en prisión cuando fue joven.

Otro hecho de extrema violen­cia ocurrió en enero del 2023, Blanca Vega (44) fue sentenciada a 10 años y 3 meses de cárcel por haber asesinado y cercenado el cuerpo de su cuñada Margarita Condori, con quien soste­nía discusiones constantes debido a que vivián en el mismo inmueble en la Urb. Amadeo Repeto. De los hechos se conoce que, mientras la sentenciada lavaba utensilios en su domicilio; escu­chó que la víctima, en aparente estado de ebriedad, quien venía profiriendo insultos. Margarita cayó al piso, cir­cunstancia que fue aprovechada por la acusada, quien le cubrió el rostro con su casaca y le propinó golpes en la cabeza con un pico, ocasionando su muerte, para posteriormente cercenar el cuerpo y días después, abandonarlo en la Av. Camino Inca. No se descartó que otro de los motivos fue la ambición de Blan­ca Vega de quedarse con el inmueble.

Enzo Latorre (30) el “descuarti­zador del chifa” fue sentenciado a 28 años de cárcel, luego de haber asesi­nado y desmembrado a Víctor S. (17), a quien conoció por las redes sociales. En junio del 2023 – en el mes jubilar de la ciudad – trabajadores de limpieza pública hallaron un miembro inferior por lo que comunicaron del hecho a la Policía, quienes trabajaron para iden­tificar el cuerpo. Las partes del menor fueron encontradas en varias partes de la ciudad; sin embargo, la pelvis nunca fue hallada, para la Fiscalía esto habría obedecido a que se intentó eliminar una prueba importante que pudo deve­lar una posible violación. El sentencia­do, había organizado una reunión don­de junto a la víctima ingirieron bebidas alcohólicas y posterior a ello ocurrió el crimen.

EVALUACIÓN. Para el psicólogo Alain Madueño, en estos tres casos, el principal objetivo se basó en el oculta­miento del cuerpo con el fin de escon­der el homicidio cometido, impedir la identificación del fallecido. “Se puede identificar perfiles diversos, trastornos ligados a violencia e ingesta de bebidas alcohólicas (…) estos casos nos recuer­dan la importancia de la salud mental que esta siendo dejada de lado” dijo.