LO MATARON PARA ROBARLE CELU­LAR QUE VENDIERON EN 110 SOLES

Durante audiencia, fiscal reveló detalles de las declaraciones de los imputados que usaron el dinero para comprar bolsas y una comba para desaparecer el cuerpo, incluso consumieron una parte “porque tenían hambre”.

El Juzgado de Investigación Prepa­ratoria de Cusco dictó 9 meses de pri­sión preventiva contra Gabriel Alexis Luis Condori Olmedo y Óscar Franco Tinco, investigados por la presunta co­misión de los delitos de hurto agravado y homicidio calificado, en agravio de Rudhy Benavides Charalla de 46 años de edad a quien habrían asesinado para robarle su teléfono celular y luego pre­tendieron desaparecer las evidencias de su cruel acto, desmembrado y cocinan­do el cadáver por partes para dárselos de comer a los siete perros que habita­ban la ahora llamada “casa del horror”, en la avenida Ejercito, donde el pasado 25 de abril, las autoridades hicieron el macabro hallazgo que conmocionó a todo el Cusco.

RELATO DE TERROR. Benavides salió de su casa el 18 de abril rumbo a su centro de labor en el centro de la ciudad, se despidió de su madre sin presagiar que sería víctima de un cruel desenlace. Tuvo la mala suerte de cruzar se con Óscar Tinco a quien, si conocía, según el relato de la fiscalía basado en las declaraciones de los investigados. “A las 20:00 horas, Óscar le escribe por Messenger (a Gabriel Condori) para anunciarle que estaba yendo con Rudhy y le propone sustraerle el celular. Cuando estaban bebiendo le sustraen el celular, el agraviado se duerme, Gabriel y Óscar empiezan a tomar”, oralizó la fiscal Tamara Catacora durante la au­diencia de prisión preventiva. “A las 03:00 del domingo, Rudhy se sienta en la cama y Óscar le propina tres puñetes en la nariz sin motivo aparente y luego coge una navaja plegable y apuñala a Rudhy en el lado del cuello tres veces, mientras el agraviado se cogía el cuello, Gabriel Condori coge un tenedor y lo golpea en el lado izquierdo (…) ambos imputado seguían bebiendo. Al desper­tar a las 07:00 horas se dan cuenta que la navaja estaba clavada en el cuello del agraviado. A las 13:00 horas fueron al centro comercial El Paraíso para vender el celular y terminaron vendiéndolo en El Molino por 110 soles, agregó la re­presentante del Ministerio Público.

La intención inicial de Óscar era pagar una deuda con Gabriel con ese celular, sin embargo, con el dinero de la venta compran trago, bolsas y una comba porque lo que vendría después sería aún más espeluznante. “Ingieren alcohol y marihuana y deciden desapa­recer el cadáver. Óscar propone hacer hervir para dárselo de comer a los pe­rros. Proceden a descuartizar de mane­ra progresiva; primero cortan las manos y los pies, los cocinan y dan de comer a los siete perros. Luego separan los bra­zos a la altura de los hombros retiran la carne la cual también es cocida y su­ministrada a los animales mientras que los huesos son chancados con un com­bo por Óscar y guardados en bolsas”, continúa el sustento de la fiscal. Lo que se temía también fue confirmado por las declaraciones de los imputados, ellos también habrían consumido parte del cadáver. “Óscar le pide que cocinen parte de la carne de Rudhy porque des­de el sábado no habían comido y tenían hambre, ambos consumen la prepara­ción luego cortan la pierna a la altura de la rodilla y los muslos desde la ca­dera, los órganos internos fueron depo­sitados en baldes, los huesos largos en bolsas verdes, la carne se vuelve a hervir para alimentar a los perros”. Durante el hallazgo hallaron dos ollas, una de ellas conteniendo la cabeza del agraviado.

PRISIÓN. La madre de Benavi­des denuncia su desaparición el 25 de abril, al día siguiente por un informante llegan a la vivienda que sería de pro­piedad del abuelo de Condorí, éste se encontraba en el lugar, pero su copro­cesado, Óscar Franco había salido, con engaños, de la vivienda un día antes y detenido después en inmediaciones del mercado de Vinocanchon en San Jerónimo. Para la fiscal ninguno de estos jóvenes de 21 años tiene arraigo domiciliario, familiar o laboral que ga­rantice su presencia durante el proceso de investigación, además de considerar que hay suficientes elementos de con­vicción para vincularlos con el crimen.

Por su parte, los abogados defen­sores pretendían que sus patrocinados afronten la investigación bajo compa­recencia restringida, argumentando que no se contaba con el informe médico legal que estableciera la causa de muer­te. En efecto, esto se podrá conocer con un análisis más técnico pues al hervir partes del cuerpo y al haber desapare­cido estructuras musculares se dificul­tó ciertas evidencias. El estudio que se realizará en Lima a partir de tejidos ob­tenidos del cuerpo podrá confirmar la hipótesis de que Benavides estaba con vida cuando empezó a ser seccionado tal como se evidenciaría en un video al que hizo referencia la fiscal durante la audiencia. En las imágenes se advierte que la víctima sangraba y los canes la­mían ese resto biológico.