FISCALÍA PREVÉ CADENA PERPETUA PARA EL “MONSTRUO DE HUAROCONDO”

Jesús Arriola es imputado por el delito de feminicidio en agravio de Lucianita, una niña de 12 años que tuvo la desdicha de subir a su colectivo en Anta para regresar a casa después del colegio sin presagiar que sería victimada.

Tras haberse despedido de sus amigos en el colegio, Lucianita de 12 años abordó un colectivo que la llevaría a casa, sin presagiar que en realidad estaba abordando un vehí­culo que la llevaría directamente a la desgracia. Eran las 02:00 de la tar­de aproximadamente del pasado 10 de abril, era momento de retornar a casa tras una semana de ardua labor escolar. La pequeña llegó al parade­ro “Chacataytacha” de la localidad de Izcuchaca, provincia de Anta y como muchos otros pasajeros -adultos y hasta colegiales como ella- subieron al vehículo con placa X5V 633 con­ducido por Jesús Arriola de 25 años, lo que vino después fue una verdade­ra historia de terror aquel humilde y aparentemente inofensivo chofer se convertiría en un verdugo.

FRÍO RELATO. “Yo llegué nor­mal a Santa María y es ahí donde me percaté que la niña estaba en la parte de atrás del carro, de la ruta principal me desvié hacia mi casa aproxima­damente a las 02:30 de la tarde, fui a aumentar pasto a mis toros y la niña no me dijo nada”, es la versión del in­vestigado de 25 años de cómo es que logró llevar a la menor a su vivienda, era la última pasajera de esa minivan. Según su relato, le dijo a la niña que vaya a pie a su casa, “porque es cruzar el río y ya llegas”. La niña bajó de la unidad, se resbaló y se golpeó las ro­dillas. “Cuando volteé la niña estaba en cuclillas frotándose sus rodillas, de ahí la cargue y lo llevé un poco cerca a la puerta (…) y la baje de mis brazos y la puse al suelo y la tumbe”. Es en ese momento que los deseos más insanos se apoderaron de Arriola quien for­cejeó con su víctima para despojarla de sus prendas inferiores pues tenía la intención de abusar de ella.

Dice que no consumo el abomi­nable acto porque recordó a su hija de 10 meses, pero no dejó libre a Lucianita, al contrario, es cuando la sentenció a muerte pese a sus desga­rradores gritos implorado que se de­tenga. “Me dijo gritando señor qué le pasa, tres veces, y mi cuerpo empezó a temblar y no sabía qué hacer en ese rato y todo se me nublo y había una comba ahí cerca y por los nervios y todo se me vino, agarré la comba y le golpeé a la niña, cuatro veces en la ca­beza”, contó en su declaración admi­tiendo haber apagado la vida de esta pequeña. “Ese rato por los nervios no se me vino nada a la mente, la cargue a la niña (…) y me subí al carro para conducir el vehículo y me fui hacia el lado de Huarocondo como quien se va a Pachar, me pare y no me im­portaba nada si alguien me veía o no porque los nervios me ganaban, lo arroje a la niña hacia el río, la mochila también lo lance y me regrese hacia Izcuchaca”, agregó.

Esa misma noche sus padres em­prendieron su búsqueda, denunciaron en la comisaria, recorrieron discote­cas, centro de salud y la casa de sus amigos. Los menores referían haber­la visto por última vez abordando el colectivo. Consiguieron el registro de las cámaras de un negocio ubicado en el paradero, ese es el último registro de la menor con vida. Al día siguien­te, su frágil cuerpo con las evidentes lesiones de un ataque feroz fue ha­llado, las sospechas evidentemente se volcaron al conductor y las auto­ridades emprendieron la búsqueda no solo del principal investigado sino de las evidencias que ayuden a esclarecer lo que a claras luces fue un horrendo crimen que conmocionó a toda la re­gión. En la vivienda y en el vehículo se encontraron prendas y rastros de sangre, incluso la comba que fue tes­tigo del último aliento de la menor.

CADENA PERPETUA. La prognosis de pena, según la Fisca­lía Provincial Penal Especializada en Violencia Contra las Mujeres de Anta estima que la sanción que recibiría el investigado es cadena perpetua por la comisión del delito de feminicidio agravado “en un contexto de cualquier forma de discriminación hacia la mu­jer – bajo el estereotipo de género de que la mujer es objeto para el placer sexual del varón”, tal como se expuso en el requerimiento de prisión preven­tiva. Este es uno de los presupuestos para solicitar la medida restrictiva por nueve meses, además de considerar que el imputado admitió libremente haber acabo con la vida de la menor y al considerar que no tiene arraigo do­miciliario, laboral, ni familiar.

El informe de la necropsia con­cluye como causa de muerte una he­morragia subaracnoidea traumática, laceración encefálica y fractura de base y bóveda de cráneo causado por agente contuso. El examen externo refiere que el cuerpo presenta lesio­nes contusas tipo equimosis y exco­riaciones en cuello, tórax, abdomen, y extremidades, presenta múltiples he­ridas abiertas siendo las más impor­tante las heridas contusas en cuero cabelludo y contuso cortante en ciliar izquierdo.