Megaoperativo desarticula a “La Guerrilla Pobre”, una facción que operaba desde 2022; sin embargo, el presunto cabecilla sigue en el extranjero y la Policía admite que es solo la primera fase.
Un megaoperativo ejecutado desde la medianoche de ayer permitió a la Policía Nacional desarticular a la organización criminal denominada “La Guerrilla Pobre”, sindicada como una facción de la red internacional Tren de Aragua, con presencia en la ciudad del Cusco y otras regiones del país. La intervención incluyó el allanamiento simultáneo de nueve inmuebles en Cusco y otro en Lima, así como la incursión en dos night clubs y un hostal, logrando la captura de 13 presuntos integrantes.
Entre los detenidos figuran siete ciudadanos venezolanos, cinco peruanos y un argentino, además de la intervención de una mujer peruana en la región Callao. Según las autoridades, la organización operaba bajo una estructura jerárquica definida, con roles específicos que permitían sostener una red de extorsión dirigida principalmente contra personas dedicadas al meretricio.
De acuerdo con las investigaciones, el grupo criminal exigía pagos semanales que oscilaban entre los 200 y 260 soles a sus víctimas. El dinero era recolectado por intermediarios locales y posteriormente transferido a un presunto cabecilla extranjero que, según la Policía, se encontraría en Estados Unidos. Este flujo económico ilícito fue rastreado durante meses como parte de las diligencias previas al operativo.
“Fue un trabajo articulado de meses atrás, porque se trataba de una estructura criminal, con coordinación con la Fiscalía Especializada contra el Crimen Organizado y el Poder Judicial”, declaró el general Virgilio Velásquez, jefe de la Región Policial del Cusco, destacando la complejidad de la investigación.
Durante las intervenciones, las fuerzas del orden incautaron armas de fuego, vehículos, motocicletas, una laptop, 25 teléfonos celulares y dinero en efectivo que ascendía a 4,648 soles y 160 dólares. Este material será clave para profundizar las investigaciones y determinar el alcance real de la organización.
Por su parte, el coronel Martín Cruz, representante de la División de Investigación contra el Crimen Organizado de Lima, detalló que la red criminal operaba mediante amenazas directas contra mujeres, principalmente extranjeras. “Tenían que pagar entre 200 a 250 soles semanales (…) hemos seguido la trazabilidad del dinero (…) pero es un primer operativo”, sostuvo, advirtiendo que una segunda fase de intervenciones ya se encuentra en marcha.
Las acciones policiales se concentraron en distritos como el Cercado de Cusco, Wanchaq, San Sebastián y Santiago, donde la organización había consolidado su presencia. En estos locales intervenidos se halló además a dos personas que serían víctimas de explotación, lo que refuerza la hipótesis de delitos conexos como trata de personas.
Las investigaciones también revelan que “La Guerrilla Pobre” no es una organización reciente. Sus actividades se remontan al año 2022, cuando operaban bajo la denominación de “Los fantasmas del Caribe”. Desde entonces, habrían expandido sus operaciones a por lo menos diez departamentos del país, evidenciando un crecimiento sostenido y articulado.
Dentro de su estructura, los integrantes cumplían funciones específicas: desde quienes identificaban a nuevas víctimas dentro de los locales nocturnos, hasta los encargados de recaudar el dinero, financiar operaciones y ejecutar actos violentos. Incluso contaban con presuntos “gatilleros”, encargados de acciones coercitivas para asegurar el pago de las extorsiones.
Uno de los hechos más graves que se les atribuye es el asesinato de la ciudadana paraguaya Deysi Gonzales, ocurrido la semana pasada en un hospedaje del distrito de Wanchaq. Según la línea de investigación, la víctima habría sido ultimada por negarse a pagar los cupos exigidos por la organización. “Por no acogerse a pagar los cupos es que ha sido víctima de asesinato por encargo”, señaló el coronel Cruz, precisando que el presunto autor material aún no figura entre los detenidos.







