TRAS DEFLAGRACIÓN EN DUCTO DE CAMISEA

Alcalde Esaú Ríos advierte que comunidades del distrito resultaron afectadas por el incidente en el sistema de gas y denuncia que, pese a estar en la zona de influencia del proyecto Camisea, la población enfrenta altos precios del gas y carencias básicas.

La deflagración registrada en el ducto de gas natural en el distrito de Megantoni ha encendido nuevas ten­siones entre las comunidades locales y las empresas vinculadas al proyecto energético de Camisea. El alcalde dis­trital, Esaú Ríos, exigió públicamente que se otorgue una indemnización a las poblaciones que habrían resultado afectadas por la emergencia ocurrida en el sistema de transporte de gas.

La autoridad señaló que el inci­dente, ocurrido en el ducto operado por Transportadora de Gas del Perú, no puede reducirse a un problema técnico, pues las consecuencias im­pactan directamente en la vida de las comunidades que conviven con la in­fraestructura energética en esta zona de la provincia de La Convención.

Según explicó el burgomaestre, al menos cinco comunidades del dis­trito habrían sufrido consecuencias directas tras la emergencia, con una población afectada que podría oscilar entre mil y mil quinientas personas. Estas localidades se encuentran den­tro del área de influencia del proyecto gasífero más importante del país.

Uno de los efectos más visibles tras el incidente ha sido el incremen­to del precio del gas doméstico en el distrito. De acuerdo con el alcalde, el balón de gas que antes se vendía al­rededor de 90 soles llegó a alcanzar hasta los 150 soles, generando pre­ocupación entre las familias que de­penden de este combustible para sus actividades diarias.

La situación resulta paradójica para las comunidades de Meganto­ni, que se ubican precisamente en la zona donde se explotan las mayores reservas de gas natural del país. Pese a ello, muchas localidades continúan enfrentando dificultades para acceder a servicios básicos y a combustibles a precios accesibles.

Ante este escenario, el alcalde Esaú Ríos sostuvo que es necesario que las empresas involucradas en la operación del gasoducto asuman res­ponsabilidades frente a los impactos que puedan generarse en el territorio. En ese sentido, planteó que se evalúe una compensación para las comuni­dades afectadas por el incidente.

“El distrito que produce el gas de Camisea no puede seguir viviendo en estas condiciones”, cuestionó la auto­ridad, al referirse a las brechas socia­les que persisten en la zona pese a la magnitud del proyecto energético que opera en su territorio.

Mientras tanto, la empresa ope­radora continúa con los trabajos de reparación del ducto con el objetivo de restablecer completamente el sis­tema de transporte de gas natural. Este incidente también generó reper­cusiones a nivel nacional debido a las restricciones temporales en el sumi­nistro de gas.

El caso ha reavivado el debate so­bre la relación entre los grandes pro­yectos energéticos y las comunidades que habitan sus zonas de influencia. Para las autoridades de Megantoni, el episodio demuestra que aún persisten deudas históricas con las poblaciones que conviven diariamente con la in­fraestructura del gas de Camisea.