Conflicto de Intereses en EsSalud Cusco: Sospechas detrás de vínculos laborales.
El 2026 no empezó bien en la Red Asistencial de EsSalud Cusco. El sindicato de trabajadores encendió las alarmas al exigir, mediante las cartas N° 296 y 298, la relación detallada de todo el personal contratado por terceros. La solicitud no es menor: nombres, funciones y remuneraciones están bajo la lupa de un gremio que sospecha que detrás de estos vínculos laborales podría esconderse algo más que simples procesos administrativos.
La preocupación se profundiza al revisar el Expediente N° 2416-2025, donde figura la empresa Corporación Import Sur Cusco solicitando autorización sanitaria el 6 de marzo del año pasado. En ese documento aparece como directora técnica la química farmacéutica Yaneth Gutiérrez Valencia, quien, hasta ese momento, representaba intereses del sector privado en el rubro de medicamentos e insumos médicos.
CAMBIOS. Sin embargo, apenas tres meses después, el 11 de junio, el escenario cambia radicalmente. Mediante la Resolución Gerencial N.° 1104, Gutiérrez Valencia deja el ámbito privado para asumir un cargo de confianza como jefa de la Unidad de Evaluación de Recursos Médicos de EsSalud Cusco. Es decir, pasa de representar comercialmente a una empresa del rubro, a ocupar una posición desde la cual se evalúan los mismos recursos que antes formaban parte de su ámbito laboral.
El punto crítico es que dicha resolución establece que la funcionaria debía presentar una declaración jurada de conflicto de intereses. Hasta hoy, no se ha aclarado públicamente si dicha declaración fue presentada, evaluada o si se adoptaron medidas para evitar que participe en decisiones que involucren a su anterior empleador.
El abogado Andmar Sicus Concha, consultado sobre el caso, advirtió que este tipo de tránsito del sector privado al público, sobre todo cuando se asumen cargos con capacidad de decisión, podría configurar indicios de negociación incompatible, un delito contemplado en el artículo 399 del Código Penal. Según explicó, este se produce cuando un funcionario, aprovechando su posición, favorece directa o indirectamente a una empresa con la que mantiene o ha mantenido vínculos previos.
MÁS SOSPECHAS. Las sospechas no terminan ahí. Documentación revisada por el sindicato apuntaría a que EsSalud Cusco habría realizado compras directas a la mencionada empresa, rechazando ofertas más económicas de otras droguerías. De confirmarse, no se trataría únicamente de un problema ético, sino de un eventual perjuicio económico que impacta directamente en los recursos destinados a la atención de los asegurados.
SIN DESCARGOS. En paralelo, se ha intentado obtener descargos por parte de la Gerencia de la Red Asistencial, así como de la Oficina de Control Interno. Sin embargo, trabajadores denuncian que esta última ni siquiera cuenta con presencia operativa en Cusco, dejando un preocupante vacío en los mecanismos de supervisión y fiscalización interna.
El contexto no podría ser más delicado. Mientras los usuarios enfrentan desabastecimiento de medicamentos, demoras en citas y limitaciones en la atención especializada, surgen indicios de que decisiones administrativas podrían haber beneficiado intereses particulares por encima del interés público.
Este aparente “salto directo” de una empresa proveedora hacia una oficina clave dentro de la misma institución que evalúa compras médicas, plantea serias interrogantes sobre la transparencia en la gestión pública. Hoy, más que nunca, corresponde a las instancias de control determinar si estamos ante una simple omisión administrativa o frente a un caso de presunto favorecimiento que podría comprometer el uso adecuado de los recursos de la seguridad social en Cusco.







