ROSA CANDIA: ENTRE LA TESIS DEL FEMINICIDIO Y LA VERSIÓN DEL ACCIDENTE

Mientras el Ministerio Público sostiene que la víctima fue golpeada brutalmente y ocultada en un pozo séptico, la defensa asegura que murió por un disparo involuntario durante una salida al campo junto a su expareja.

La audiencia de prisión preven­tiva contra Heber Castro Catalán, investigado por la muerte de su ex­pareja Rosa Candia Cárdenas, es uno de los más impactantes procesos ju­diciales que conmociona a La Con­vención. Lo que inicialmente parecía una discusión sobre los elementos de convicción presentados por la Fisca­lía terminó revelando una confesión inesperada de la propia defensa: el abogado del investigado reconoció ante el juez que su patrocinado cau­só la muerte de la mujer desaparecida desde el 25 de mayo y hallada sin vida días después en un pozo séptico de Belenpata, en Quillabamba.

La Fiscalía Provincial Especiali­zada en Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar de La Convención sostiene que Rosa Candia fue víctima de un feminici­dio agravado. Según la reconstrucción presentada por el fiscal adjunto Alex Moreano Huayhua, la mujer llegó des­de Puerto Maldonado a Quillabamba para celebrar el Día de la Madre, vi­sitar a sus padres y reencontrarse con su hijo adolescente. Durante varios días participó de actividades familiares hasta que, la mañana del 25 de mayo, abordó un mototaxi conducido por su expareja, Heber Castro, quien pasó a recogerla por la vivienda de su madre.

CRONOLOGÍA. Para susten­tar esta cronología, el Ministerio Pú­blico presentó registros de cámaras de videovigilancia que captaron a Rosa Candia subiendo al vehículo y des­plazándose junto al investigado hacia el sector de Belenpata, en Macaman­go. Las imágenes también registran el retorno del mototaxi horas después. Sin embargo, existe un detalle que la Fiscalía considera crucial: en el via­je de regreso ya no aparece la vícti­ma. “Al retornar del lugar ya no se le observa a la agraviada en la parte de atrás. El vehículo solamente es con­ducido por el investigado”, enfatizó el fiscal durante la audiencia.

La hipótesis fiscal señala que, una vez en Belenpata, Castro Catalán condujo a la mujer hacia una pro­piedad de sus padres, ubicada varios minutos por debajo de la carretera principal. Allí, según la acusación, la habría atacado con un objeto contun­dente que le provocó múltiples frac­turas en la cabeza. Posteriormente, habría realizado perforaciones y mo­dificaciones en un pozo séptico aban­donado para ocultar el cuerpo. El cadáver fue encontrado el 5 de junio tras varios días de intensa búsqueda, cuando familiares y agentes policiales detectaron un fuerte olor a descom­posición que provenía del lugar.

NECROPSIA. Lo que refuerza la acusación es la necropsia médi­co legal. El informe pericial descri­be fracturas en los huesos frontales, parietales y occipitales, lesiones en la base del cráneo y hundimiento de parte del rostro. Para la Fiscalía, la naturaleza de estas lesiones revela una agresión particularmente violenta. “Por máximas de experiencia, todas estas fracturas no han sido produci­das por un solo golpe. Se advierte un ensañamiento, un menosprecio y un desdén por la vida de la víctima”, sos­tuvo el representante del Ministerio Público, quien considera que los he­chos configuran además la agravante de ferocidad.

La investigación también in­corpora testimonios protegidos que ubican al investigado y a la víctima en Belenpata el mismo día de los hechos, así como declaraciones de familiares que describen una relación marcada por presuntos episodios de control, amenazas y violencia psi­cológica. Según la tesis fiscal, Rosa Candia se había alejado de Quilla­bamba precisamente para escapar de esa situación, trasladándose primero a Cusco y luego a Puerto Maldonado. Además, la Fiscalía cuestionó las pri­meras declaraciones del investigado, quien inicialmente negó haber tenido contacto con la víctima el día de su desaparición.

CONFESIÓN. Sin embargo, la audiencia dio un giro inesperado cuando intervino la defensa. El abo­gado de Castro Catalán reconoció de manera expresa que su patrocinado es responsable de la muerte de Rosa Candia. “La lamentable muerte de la señora Rosa Candia Cárdenas está plenamente acreditada. Y dos, que el autor de esa muerte es el señor Heber Castro Catalán”, afirmó ante el juz­gado. La declaración sorprendió por­que, hasta ese momento, la discusión se centraba en establecer precisamen­te la participación del investigado.

“NO FUE FEMINICIDIO”. Pese a admitir la autoría, la defensa rechazó la acusación de feminicidio y presentó una versión completamen­te diferente. Según su relato, los días previos estuvieron marcados por una convivencia armoniosa entre Rosa, Heber y el hijo de ambos. El 25 de mayo habrían viajado juntos a Be­lenpata para recoger una planta me­dicinal y posteriormente decidieron buscar un animal silvestre utilizando una antigua escopeta que, según afir­mó el abogado, pertenecía al padre de la víctima. Fue en esas circunstan­cias que habría ocurrido la tragedia. “Cuando quería sentarse, es que él dice textualmente: le salió un solo tiro que le cae en la parte izquierda del hombro”, relató la defensa.

El abogado también reconoció que, tras la muerte, su patrocina­do ocultó el cuerpo dentro del pozo séptico donde posteriormente fue encontrado. Según explicó, Castro Catalán entró en desesperación, abrió un forado en la estructura e intro­dujo el cadáver para luego regresar a la ciudad. Posteriormente, añadió, la culpa y el remordimiento lo habrían llevado a entregarse voluntariamente a las autoridades. Para la defensa, los hechos no constituyen feminicidio y, en el peor de los casos, deberían ser investigados como homicidio simple o incluso homicidio culposo.

CONTRADICCIÓN. No obs­tante, la versión del disparo acciden­tal enfrenta una contradicción que podría resultar determinante en el proceso. Hasta el momento, las pe­ricias presentadas en audiencia no describen heridas compatibles con proyectiles de arma de fuego ni le­siones características de un disparo. Por el contrario, la necropsia habla de múltiples fracturas craneales pro­ducidas por fuerza contundente. Esa diferencia entre la evidencia forense y la explicación ofrecida por la defensa se ha convertido en uno de los aspec­tos más sensibles de la investigación y será clave para la decisión que adopte el Poder Judicial.

SUSPENDIDA. La audiencia fue suspendida y continuará el próxi­mo lunes 22 de junio, cuando el in­vestigado ejercerá su autodefensa an­tes de que el juez resuelva el pedido de nueve meses de prisión preventiva formulado por la Fiscalía. Más allá de la decisión que se adopte, el caso ya ha dejado una revelación inédita: mientras la Fiscalía intenta demos­trar un presunto feminicidio agrava­do, la propia defensa admite que He­ber Castro provocó la muerte de Rosa Candia. Lo que aún está en disputa es la forma en que ocurrió y la responsa­bilidad penal que finalmente deberá determinar la justicia.