OSINERGMIN SE CORRIGE A SÍ MISMO

Mientras su director regional habló de traslados permitidos, el ente supervisor negó respaldo al combustible al menudeo.

Las revelaciones difundidas por el dominical Tendencia Semanal sobre el traslado informal de combustible en la ruta turística hacia el Santua­rio Histórico de Machupicchu no solo pusieron en evidencia un riesgo operativo en una de las zonas más sensibles del país, sino que termina­ron dejando al descubierto una seria contradicción dentro del propio Or­ganismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERG­MIN): una cosa dijo su director re­gional en Cusco; otra, muy distinta, dijo la institución.

En un primer momento, el direc­tor de OSINERGMIN en Cusco, Ignacio Martínez, declaró pública­mente que la normativa permite la adquisición de combustible para uso final en cantidades limitadas, seña­lando incluso que “un cilindro puede transportarse sin registro”. Añadió que la intervención del organismo su­pervisor se activa cuando se superan los volúmenes permitidos o cuando existe almacenamiento sin autoriza­ción, dejando entrever que el traslado al menudeo escapaba a la fiscaliza­ción directa del ente regulador.

Sin embargo, el 2 de febrero de 2026, OSINERGMIN emitió un comunicado oficial que no solo pre­cisó, sino que corrigió el alcance de esas declaraciones. En el documento se señala de manera expresa que “el traslado del combustible al menudeo no está contemplado en la normativa sectorial” y que, por esa razón, OSI­NERGMIN no tiene competencia para fiscalizar esta modalidad. Más aún, el organismo dejó en claro que no respalda este tipo de traslado in­formal.

El comunicado añade un elemen­to clave que no estuvo presente en las declaraciones del director regional: el riesgo. OSINERGMIN advierte que el traslado informal de combustible “representa un riesgo para la seguri­dad de la población y el entorno natu­ral y turístico de Machupicchu”, una afirmación que eleva el tema del pla­no administrativo al de la seguridad pública y ambiental, especialmente en una ruta altamente transitada por turistas y trabajadores.

En ese marco, la institución in­formó que alertó formalmente a la Municipalidad Provincial de Uru­bamba, la Municipalidad Distrital de Machupicchu, el Ministerio Público y la Policía Nacional del Perú, trasla­dando la atención del problema a las entidades con competencia directa para intervenir, sancionar o investigar eventuales responsabilidades. Con ello, OSINERGMIN se deslinda de cualquier aval y coloca el foco en un abordaje interinstitucional.

El pronunciamiento institucional se produce después de que Tenden­cia Semanal difundiera imágenes y testimonios sobre el traslado de com­bustible mediante bidones y cilindros en la ruta turística. Estas revelacio­nes abrieron un debate público sobre cómo se abastecen las operaciones en la vía Hiram Bingham, una zona donde el tránsito de materiales peli­grosos debería estar sujeto a controles estrictos.

En ese contexto, el jefe de opera­ciones de Torontoy, Richard García, reconoció ante cámaras que el abas­tecimiento se realizaba “en cilindros” y que el combustible era aportado por pobladores y asociados. Sin embargo, también admitió que no contaban con autorización formal para dicho traslado, precisando: “tenemos con­sulta, mas no trámite”, una frase que confirma la ausencia de un procedi­miento regularizado.

Hoy, el problema va más allá del combustible. La contradicción entre lo dicho por un funcionario regional y lo establecido por un comunicado institucional deja una pregunta in­cómoda en el aire: ¿quién asume la responsabilidad cuando una práctica riesgosa no está permitida por la nor­ma, pero se tolera en los hechos? En Machupicchu, donde cualquier error puede tener consecuencias irreversi­bles, el silencio o la ambigüedad del Estado también se convierten en un riesgo.