Los errores cometidos por los candidatos al gobierno regional y la municipalidad del Cusco en las actuales y anteriores campañas electorales
Esta semana ha sido sustancial y trascendente para algunos candidatos al gobierno regional y para la Municipalidad Provincial del Cusco, no por los acierto o avances en su carrera electoral, sino más bien, por sus errores al momento de presentarse como una alternativa de gobierno. Estos deslices son tan graves en las lides electorales que incluso pueden conducir a la derrota final. El más claro y aleccionador ejemplo de esto, es el excandidato presidencial, Alfredo Barnechea, quien perdió la campaña del 2016 por no recibir un pedazo de chicharrón que le había invitado una humilde mujer, comportamiento que fue señalado como un acto de arrogancia.
En la actual campaña electoral cusqueña también tenemos a nuestros propios torpes candidatos. En la tierra del Cholos Qorilazo, Chumbivilcas, el candidato Edy Cuellar Margholl del Movimiento Regional Pachacuteq dijo ser presidente del Club Cienciano, una mentira que muy fácil de corroborar, pues el verdadero presidente es Sergio Ludeña. Además, Cuellar se presentó como un candidato de izquierda que evitará la llegada de la derecha al poder; sin embargo, este postulante es un próspero empresario del turismo que se fotografió con Keiko Fujimori y Hernando de Soto, conspicuos políticos del “establishment peruano”.
“Soy Edy Cuellar Margholl, seguro muchos me conocen, soy el presidente del club Cienciano. (…) no tengo sentencias, no tengo denuncias, no tengo procesos, no tengo problemas. Soy empresario durante más de 20 años, no vivo del gobierno y estoy postulando porque he visto que la derecha quiere tomar el gobierno regional hermanos”, señaló con total soltura y delante de otros candidatos al gobierno regional. La inexperiencia de Cuellar le ha generado las primeras críticas por estas “mentiras evidentes” como señalan sus detractores, veremos cómo le va en lo que resta de la campaña.
Un claro ejemplo que el cerebro y la lengua les pueden jugar una mala pasada a los candidatos es lo sucedido con Policarpo Corimanya en la campaña municipal del 2014, cuando al igual que ahora, tentaba la alcaldía del Cusco con el partido Somos Perú. A pesar de su experiencia política al haber sido 3 veces alcalde del distrito de San Jerónimo, al final de esa campaña, Corimanya se mandó en público y dijo que no necesitaba los votos de los wanchinos ni de los santiaguinos para ser alcalde del Cusco. Se equivocó, pues terminó perdiendo la contienda frente a Carlos Moscoso y claro, nunca recibió el apoyo de los habitantes de Wanchaq y Santiago. “No dependo de Santiago, no dependo de Wanchaq porque a ellos no les interesa un alcalde jeronimiano, yo dependo de los votos de los jeronimianos”, dijo en aquella ocasión Policarpo Corimanya, quien nuevamente es candidato a la alcaldía del Cusco con el Frente de la Esperanza.
Otro de los que patina de manera “habitual” y sin ningún remordimiento es Albert Arenas Yabar, actual candidato a la alcaldía del Cusco por Somos Perú. Muy suelto de huesos acaba de confirmar que contratará a sus compadres y ahijados en el aparato municipal, “pues la ley no se lo prohíbe”. Esta postura tan desfachatada de Arenas, data del año xxxx, cuando afrontó un proceso de vacancia por haber contratado a sus “familiares espirituales” en la municipalidad de San Jerónimo, donde es alcalde actualmente.
Hace una semana, Arenas fue consultado si volvería a contratar a sus compadres y ahijados, de ser electo alcalde del Cusco, al igual que en la anterior ocasión señaló que, sí lo haría. “En otras palabras, está abierto el tema (contratación) de compadres, ahijados. No te dice ninguna norma que está prohibido. Sí (contrataría compadres y ahijados de ser alcalde del Cusco), porque ninguna norma lo prohíbe. Voy a contratar a más ahijados”, señaló de manera burlona y desvergonzada a los periodistas que le criticaban por este comportamiento, que si bien, la ley se lo permite pero que la ciudadanía sabrá castigar en las urnas, o tal vez no.
Sin embargo, Albert Arenas no entiende que estos escándalos que el mismo protagoniza, pueden terminar siendo catastróficos para su candidatura a la comuna provincial. El último viernes, tuvo un cruce de palabras con el alcalde de distrital de Caicay, Justino Condori Huanca, quien lo acusó de pretender entregar los terrenos del Penal de Quenqoro a una empresa privada. “Piensan entregar el actual espacio que ocupa el penal de Quenqoro a una empresa, pero eso no lo vamos a permitir”, señaló de manera tajante y en la presencia de Arenas.
Hay algunas “patinadas electorales” que son de antología, y que no son con palabras necesariamente, como la foto de Juvenal Silva Días se tomó, junto a una agraciada joven en un club nocturno. La imagen fue panfleteada en todas las calles del Cusco (no habían redes sociales e aquella época), días antes de las elecciones municipales de 1998. Con esa imagen, los cusqueños fueron a votar y como la “cucufateria” es parte de nosotros, el buen juvenal terminó perdiendo las elecciones contra Carlos Valencia Miranda.
Pero hay quienes “la sacaron barata”, como es el caso de Jorge Acurio Tito, quien meses antes de las elecciones regionales del 2010, fue filmado en una situación indecorosa con una trabajadora en la Municipalidad Distrital de San Sebastián, donde él era el alcalde. Sin embrago, el hombre de izquierda fue perdonado por los electores cusqueños, quienes se olvidaron de sus debilidades, lo terminaron eligiendo presidente regional y ya sabemos cómo terminó esa historia.
Estas son algunas de las patinadas más recordadas de nuestra política electoral cusqueña. Ya sea la falta de experiencia, la arrogancia o el simple error, pueden terminar costando la candidatura si el postulante no maneja bien la crisis. Hay quienes superaron el error y otros que nunca lo pudieron hacer.
El caso del policía en retiro Luis Pantoja Calvo es especial pues hasta el momento no comete un error de campaña, pero podría ser víctima de sus propios actos. El año 2015, cuando era jefe de la región policial de Cusco hizo que un suboficial, le pida disculpas a la sobrina del entonces alcalde de Wanchaq, Willy Cuzmar del Castillo, por una presunta agresión que se habría cometido en el arresto de la mujer. Las disculpas fueron públicas y la mayoría de efectivos vieron esto, como un hecho indígnate para el efectivo. Hay quienes señalan que, si esto es recordado en la actual contienda electoral, la familia policial no estaría dispuesta a votar por el general en retiro.








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