LA GUERRA POR EL PASAJE: VIOLENCIA SOBRE RUEDAS EN EL TRANSPORTE CUSQUEÑO

La confrontación entre un universitario y trabajadores de la empresa Columbia no solo enfrenta versiones opuestas, sino que vuelve a evidenciar un problema recurrente: agresiones, cobros cuestionados y un sistema que acumula denuncias mientras espera una nueva licitación.

Lo que comenzó como un re­clamo por la devolución de 10 cén­timos terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de violencia dentro del transporte urbano de Cusco. El universitario Víctor Villavicencio, de 20 años, denunció haber sido agre­dido física y verbalmente por el con­ductor y la cobradora de una unidad de la empresa Columbia tras exigir el respeto al pasaje universitario. Sin embargo, la trabajadora involucrada sostiene que fue ella quien resultó agredida por el estudiante. El caso, que ya es investigado por la Policía, también derivó en un procedimiento administrativo iniciado por la Muni­cipalidad Provincial del Cusco contra la empresa de transportes.

Según el universitario, el conflic­to se originó cuando abordó la uni­dad con un sol para pagar el pasaje universitario de 50 céntimos, pero solo recibió 40 céntimos de vuelto. “Yo le había pedido solo un sol a mi papá porque siempre pago así, pasaje medio, 50 céntimos. No tenía pasa­je de vuelta y por eso necesitaba que me devolvieran completo mi vuelto”, afirmó. El joven sostiene que, pese a reclamar reiteradamente la devolu­ción de los 10 céntimos y mostrar el tarifario correspondiente, la cobrado­ra y el conductor comenzaron a insul­tarlo. “Cuando les mostré el tarifario me dijeron que no sabían leer”, de­claró. Posteriormente, denunció que el conductor “me metió como ocho puñetes en la cara” y lo sujetó por el cuello, mientras la cobradora conti­nuaba agrediéndolo.

Villavicencio también rechazó las versiones que circulan en redes socia­les y que lo presentan como agresor. “No, no, no. Yo niego eso de manera rotunda”, respondió. Asimismo, negó haber golpeado a la trabajadora. “Di­cen muchas mentiras sobre mí. Inclu­so aseguran que golpeé a la cobradora y eso es completamente falso”, mani­festó, indicando que la denuncia ya fue presentada en la Comisaría de Cusco y que será la investigación la que determine las responsabilidades.

La versión de la empresa y de su trabajadora difiere completamente. La cobradora Deysi Condori negó haber agredido al universitario y ase­guró que fue ella quien terminó lesio­nada durante el incidente. “Yo no le he agredido. ¿Con qué mano le voy a agredir si yo estaba agarrando a mi bebé?”, afirmó. Además, sostuvo que el estudiante la amenazó desde que subió al vehículo. “El joven, desde que ha subido, me ha agredido a mí, me ha amenazado diciendo que su papá es abogado”, declaró. Según su testi­monio, el conductor y una pasajera devolvieron los 10 céntimos recla­mados, pero el universitario continuó exigiendo dinero. Incluso aseguró que evitó que otros pasajeros lo golpearan y reveló que deberá ser sometida a una cirugía para retirar un implante afectado durante el altercado.

Por su parte, el gerente general de la empresa Columbia, Alejandro Ca­zorla, defendió el trabajo de la em­presa y afirmó que el personal recibe capacitación permanente en atención al usuario. “Hacemos rigurosamente el uso de los uniformes, el respeto al pasajero y la limpieza de las uni­dades”, señaló, aunque reconoció que la cobradora no llevaba el uniforme reglamentario el día de los hechos. Sobre el pasaje, sostuvo que “el pasaje entero es S/ 1.20 y el pasaje universi­tario y escolar 50 céntimos”, aunque intentó justificar el cobro de 60 cénti­mos efectuado al estudiante.

Precisamente, la controversia por el cobro del pasaje quedó desvirtuada por el gerente de Tránsito, Vialidad y Transporte de la Municipalidad Pro­vincial del Cusco, Reynaldo Bellido. Luego de que la cobradora afirmara que en días feriados no correspondía aplicar el beneficio universitario, el funcionario fue enfático al precisar que la legislación vigente no establece esa restricción. “Respecto de feriados no dice nada. Establece el pasaje me­dio en todo momento y el pasaje uni­versitario está considerado”, sostuvo. Asimismo, agregó: “No existe una norma de restricción por feriados”, atribuyendo este tipo de situaciones al desconocimiento de algunos ope­radores del transporte.

PROCESO. Bellido informó además que la Municipalidad ya ini­ció un procedimiento administrativo de oficio contra la empresa Colum­bia y los trabajadores involucrados. “La ATU sanciona cualquier mal­trato físico o psicológico; tiene que imponerse una multa pecuniaria y la retención del vehículo como co­rresponde”, indicó. Añadió que las sanciones también podrían alcanzar a la empresa si se determina que in­cumplió las obligaciones establecidas en la Ordenanza Municipal N.° 033. “La municipalidad no va a permitir ninguna agresión, venga de donde venga”, enfatizó el funcionario.

QUEJAS. El incidente regis­trado en la unidad de Columbia no constituye un hecho aislado. Las que­jas de los usuarios contra el transporte urbano en Cusco son permanentes e incluyen denuncias por unidades que no recogen pasajeros en los paraderos —especialmente escolares—, cobros superiores a las tarifas anunciadas o al pasaje diferenciado, faltas de respeto, agresiones verbales e incluso enfren­tamientos físicos protagonizados por conductores, cobradores y cobradoras contra los usuarios. No obstante, la violencia también ha tenido un com­portamiento inverso, pues durante este año se han registrado al menos cinco incidentes similares en los que trabajadores del transporte denuncia­ron haber sido agredidos por pasaje­ros, evidenciando un deterioro en la convivencia dentro del servicio.

LICITACIÓN. En medio de esta crisis, la Municipalidad Provincial del Cusco apuesta por una reforma inte­gral del sistema. Bellido anunció que la comuna se encuentra a la espera de recibir el Plan Regulador de Rutas para convocar la licitación del trans­porte urbano, proceso que permitirá incorporar nuevas condiciones para los operadores, promover una oferta más competitiva entre las empresas y exigir mejoras en la calidad del ser­vicio, la capacitación del personal, la renovación de las unidades y el respe­to a los derechos de los usuarios. “No podemos permitir que personas que no están capacitadas o que no tengan ese don de servicio estén prestando esta labor”, sentenció el funcionario. Mientras las investigaciones conti­núan, el caso Columbia vuelve a ex­poner las profundas deficiencias de un sistema de transporte que, desde hace años, acumula denuncias y espera una reforma que deje de postergarse.