LA BASE OPERATIVA ANTES DEL CONTRATO MILLONARIO: TORONTOY, DARWIN BACA Y UN FUNCIONARIO MUNICIPAL EN LA MIRA

Testimonio revela reuniones privadas antes de la buena pro de medianoche por casi 20 millones.

Reuniones previas a la adjudicación

Un testimonio exclusivo obtenido por el dominical de investigación Ten­dencia Semanal revela que, los días 3 y 4 de septiembre, un hotel privado en Urubamba habría funcionado como una base operativa informal antes de que la Municipalidad Provincial otor­gara —a las 01:20 de la madrugada del 5 de septiembre— la buena pro del plan de contingencia a la empresa co­munal San Antonio de Torontoy por casi 20 millones de soles.

Ingreso masivo y manipulación de expedientes

La fuente, un trabajador del esta­blecimiento que estuvo presente du­rante ambas jornadas, relata que entre 25 y 30 personas ingresaron al come­dor del hotel para armar documen­tos, imprimir expedientes y realizar coordinaciones internas. “Entraban y salían con papeles, sellaban, rom­pían copias, mandaban a imprimir y regresaban con los expedientes corre­gidos”, describe el testigo.

La llegada de Darwin Baca y su frase clave

Entre los asistentes —y registra­do en video— aparece Darwin Baca, dirigente que participó activamente del conflicto social que presionó al municipio para acelerar el proceso de implementación del Plan de Contin­gencia que terminó favoreciendo a Torontoy. Según el testimonio, Baca llegó antes del mediodía del 3 de septiembre de 2025 —fecha también registrada en las cámaras de vigilan­cia del establecimiento—, entregó un sobre a Daniel Quispe, gerente de Torontoy, y antes de retirarse afirmó: “No se preocupen, ganamos acá”. La frase coincide con lo que la fuente es­cuchó repetidamente durante la tar­de, junto a llamadas telefónicas don­de se aseguraba que “todo ya estaba coordinado”, explica el testigo.

“Entró apurado”: detalles del testigo

El trabajador del hotel recuerda con claridad la forma en que Darwin Baca llegó al establecimiento: “Entró rápido, como apurado, y Daniel Quis­pe, gerente de Torontoy, recibieron en el pasadizo,. Ahí mismo le entrega­ron un sobre con papeles”. Según su testimonio, el dirigente no se sentó a comer ni a descansar; se mantuvo de pie revisando documentos y dando indicaciones, “todo esta registrado en las camaras del hotel”, relata la fuente.

“Ganamos acá”: reacción inmediata del grupo

La escena que más le llamó la atención ocurrió al final. Tras revisar el sobre y conversar con los presentes, Darwin Baca se dispuso a salir del comedor y, antes de cruzar la puerta, lanzó una frase que quedó grabada en la memoria del testigo: “No se pre­ocupen… ganamos acá”. De acuerdo con la fuente, aquel comentario gene­ró alivio entre algunos asistentes que trabajaban en laptops y expedientes. “Lo dijo seguro, como quien confir­ma algo. Desde ahí todos siguieron tranquilos, como si ya supieran el re­sultado”, afirma.

Pese a los intentos del dominical por comunicarse con Darwin Baca para recoger su versión, al cierre de esta edición no respondió a nuestras llamadas.

Presencia de abogados y un funcionario municipal

Las imágenes muestran también la presencia de abogados trabajando con laptops, imprimiendo documen­tos y regresando con copias selladas que, de acuerdo con el testigo, eran entregadas directamente a un traba­jador municipal. “Había dos del mu­nicipio. Yo los he visto en Logística. Ellos entraban y salían con los expe­dientes”, añade.

Un trabajador municipal ha sido identificado como Edwin Luna Baca, actualmente parte de la División de Mantenimiento de la Gerencia Re­gional de Infraestructura. Consultado por este medio, inicialmente negó re­cordar la reunión: “No tengo idea, yo trabajo en movimiento por todas las oficinas”. Sin embargo, al cuestionár­sele sobre su presencia exacta junto al gerente de Torontoy, Luna admitió que ambos son familiares. “Yo puedo encontrarme con mi primo a cual­quier hora, conversamos temas fami­liares”, indicó, y cortó ante la insis­tencia sobre qué hacía un trabajador municipal junto a empresarios que ganaron una millonaria adjudicación.

Cuando se le precisó que las imá­genes lo muestran coordinando do­cumentos dentro del hotel —no en la municipalidad— respondió: “Yo puedo comer con mi primo donde sea”. Sin embargo, en las imágenes no se observa comida ni reunión social, sino carpetas, laptops y expedientes en plena preparación. Ante la insistencia, concluyó: “Si hay eso, ustedes véanlo. Yo no me acuerdo”, antes de cortar alegando estar en una reunión laboral.

Un posible agente de inteligencia y el intento de borrar videos

El testigo del hotel también se­ñala la presencia de un hombre que vigilaba desde la calle, entrando y saliendo sin manipular documentos. Según su descripción, se trataría de un posible elemento de inteligencia traído de Lima, detalle que el encar­gado del establecimiento habría con­firmado tras revisar las cámaras. La fuente relata además que, días des­pués, el gerente de Torontoy Daniel Quispe habrían solicitado borrar los videos, incluso ofreciendo dinero por “yape” para eliminar el registro.

Una adjudicación orquestada

Las reuniones en el hotel —que no es un espacio público— habrían servido, según la fuente, para “armar todo” antes de la adjudicación de me­dianoche. “Ha sido orquestado. Todo estaba listo para que gane esa empre­sa”, afirma el trabajador, quien deci­dió entregar el material ante lo que considera “un aprovechamiento de las circunstancias”.

La coincidencia entre la prepara­ción de documentos dentro de un re­cinto privado, la presencia simultánea de un dirigente, el gerente y los re­presentantes de las empresas que es­taban en la lista presentada por Baca, y un funcionario municipal, así como la adjudicación firmada en plena ma­drugada, abre interrogantes sobre la regularidad y transparencia del pro­ceso. La Municipalidad de Urubam­ba aún no ha explicado la naturaleza de estas reuniones privadas previas al contrato millonario.

Testigos identifican a otras figuras empresariales

Testigos consultados por Ten­dencia Semanal —además del tra­bajador del hotel— aseguran que en las fotografías de la reunión privada pueden reconocer a Nilda Vargas, ge­rente de Qorimayo; a Ayde Mamami, presidenta de la Junta Directiva de la misma empresa; y a Janet Tapia, quien fue directora de Consettur y que, según los registros oficiales, fue acreditada en esa posición durante la gestión municipal en la que Darwin Baca era alcalde y decidía en Tramu­sa. “Ahí están, se les ve clarito. Son las mismas personas que se mencio­naban en el Plan de Contingencia”, afirma uno de los testigos que accedió a revisar el material audiovisual.