New Seven Wonders habla de riesgo para Machu Picchu, pero desde la Cámara de Turismo minimizan el galardón al señalar que fue solo una votación popular.
La advertencia lanzada por New Seven Wonders ha encendido las alarmas en Cusco y en el sector turismo del país. “Machu Picchu sí, realmente está al borde de perder esa categoría como Maravilla del Mundo. No es broma”, afirmó Juan César Zubiate Paredes, representante oficial de la organización, al señalar que la falta de acciones concretas del Estado peruano podría llevar a la pérdida del reconocimiento otorgado en 2007 a la ciudadela inca.
Según Zubiate, la preocupación no es reciente. El pasado 13 de septiembre, New Seven Wonders emitió desde Zúrich un comunicado de alcance mundial alertando sobre la situación crítica del santuario histórico. Sin embargo, a más de tres meses de dicha advertencia, no se habría recibido una respuesta efectiva del Ministerio de Cultura, Mincetur, el Ministerio del Ambiente ni de otras entidades con competencia directa en la gestión de Machu Picchu.
En el tiempo, se han acumulado quejas sobre el sistema de boletaje, presuntas estafas, deficiencias en los servicios turísticos y cuestionamientos a la actual carga turística permitida.
Para la organización internacional, el problema no pasa por cerrar o ampliar el acceso al santuario, sino por sincerar los estudios técnicos de conservación y aforo, así como garantizar estándares de servicio acordes con un destino que ostenta la categoría de maravilla del mundo moderno. En ese sentido, Zubiate exhortó al Ejecutivo a conformar una mesa técnica multisectorial que permita decisiones inmediatas y coordinadas.
CONCURSO DE POPULARIDAD. No obstante, desde el sector turismo local se plantea una lectura distinta. El presidente de la Cámara de Turismo del Cusco, Carlos González, recordó que la designación de Machu Picchu como maravilla del mundo fue producto de un concurso de popularidad organizado en 2007 por New Seven Wonders, y no guarda relación directa con el valor universal excepcional que sustenta su condición de Patrimonio Mundial otorgada por la UNESCO.
González subrayó que se trata de dos reconocimientos completamente distintos y que la eventual retirada del título de “maravilla” no afecta la declaratoria de la UNESCO. Sin embargo, admitió que la gestión del santuario presenta serias deficiencias, especialmente en la venta presencial de entradas, que genera caos, incomodidad y una mala experiencia para los visitantes.
Desde su perspectiva, más allá del debate sobre el título, el verdadero reto es mejorar la gestión integral del destino. “No podemos seguir con un sistema que genera desorden. Necesitamos accesos adecuados y una mirada territorial integrada que garantice una experiencia óptima”, sostuvo el representante del gremio turístico.
CIFRAS QUE IMPACTAN. La Cámara de Comercio del Cusco, a través de su presidente, Fernando Santoyo, atribuyó directamente la advertencia de New Seven Wonders a la falta de voluntad política del Ejecutivo. Aseguró que durante el actual gobierno no se han resuelto los problemas estructurales de Machu Picchu, como el caos en la venta de boletos o la incertidumbre en la concesión de la ruta Hiram Bingham.
Santoyo advirtió que las consecuencias ya son visibles: caída de la demanda turística, operadores que han retirado a Machu Picchu de sus ofertas y pérdidas económicas significativas. Según sus estimaciones, Cusco habría perdido 90 millones de soles en el sector turismo, mientras que a nivel nacional el impacto alcanzaría los 50 millones de dólares, con una proyección aún más grave para el 2026. Para el empresariado local, la advertencia internacional no es una amenaza, sino el reflejo de una desidia que pone en riesgo el principal símbolo turístico del Perú.







