MÁS DE 170 CUSQUEÑOS INTENTARON QUITARSE LA VIDA

El Estado solo destina 2,9 % de presupuesto del sector para salud mental.

Además en los diferentes establecimientos de salud se atendieron más de 5 000 casos de depresión, que sería uno de los principales factores que conllevan a estos intentos en personas que necesitan ayuda psicológica

La salud mental en el país está atravesando una crisis, debido a que diversos problemas que atraviesan las personas y que no reciben la atención debida, por dos factores por descono­cimiento y otro por que aun existen falsas creencias para recurrir a es­pecialistas en Psicología y que estos acompañen en el proceso de recu­peración. Lamentablemente algunas personas tienen un fatal desenlace al quitarse la vida. Según datos del Mi­nisterio de Salud, entre enero y junio del 2025 se han registrado al menos 485 suicidios en el Perú, principal­mente en personas de entre 15 y 34 años. Mientras que, durante el año 2024, la cifra alcanzó los 735 casos, identificándose el mayor índice de suicidio en las regiones de Arequipa (119), Lima (115), Cusco (70) y Puno (59).

En la región Cusco, en lo que va del año se ha reportado 174 intentos de suicidio, de este número, (3) son niños, adolescentes (69), jóvenes (118), adultos (60) y (14)adultos ma­yores. “Se tiene que ver factores que están conminando a que estas per­sonas intentan quitarse la vida ¿Por qué algunos niños quieren quitarse la vida? Pueden ser casos de violencia o porque ven como los padres tienen discusiones o peleas. Hacemos un lla­mado a los padres de familia para que estén pendientes de lo que ocurre en sus hogares y como esto puede afec­tar a los menores” refirió María Luisa Rojas, responsable del área de Salud Mental de la Gerencia Regional de Salud Cusco (Geresa).

FACTORES. Se conoció que, el 90 % de los casos de suicidio se encuentran relacionados con la de­presión, ansiedad, y otros trastornos psiquiátricos; sin embargo, también influye los factores sociales, econó­micos, culturales y familiares, como la violencia, el desempleo y la falta de apoyo. De acuerdo con la data que manejan los especialistas de la Ge­resa, de enero a agosto se han aten­dido 5873 casos de depresión en los diferentes establecimientos de salud. Dentro de esta cifra se informó que son más los jóvenes y adultos los que atraviesan esta conducta. “Hay cier­tos indicadores, como, por ejemplo, que no puedo dormir en las noches o, más bien, quiero dormir todo el tiem­po. (…) Ese placer que encontraba en algunas cosas que hacía, ya no lo ten­go. Pierdo el apetito, ya no tengo ga­nas de comer, no asimilo lo que como. Esas situaciones nos están diciendo que podemos estar atravesando un cuadro depresivo” refirió.

Si bien los problemas psicológi­cos no distinguen, edad ni condición económica, es el entorno quien pue­de percatarse de repentinos cambios de humor, incluso señaló que estas personas – que necesitan ayuda – se aíslan del entorno porque prefieren estar solos. “En cualquiera de estos casos, se debe identificar las señales y posteriormente, se le debe acompañar para que pueda tratarse con un pro­fesional, demostrándole en todo mo­mento que se están para escucharlo y ayudarle”, mencionó.

ABANDONAN. Respecto a las atenciones que se brindan a los pa­cientes que buscan ayuda cuando empiezan a presentar una conducta depresiva, la especialista señaló que del 100 %, solo el 30 % lo hace previo a desarrollar conductas suicidas. Sin embargo, otros llegaron hasta emer­gencia por atentar contra su vida, y al lograr salvarlos, los especialistas re­comiendan que el paciente reciba la ayuda psicológica; no obstante, pos­terior a ello, el 80 % de los pacientes no retorna más a los establecimientos de salud por lo que el temor de que nuevamente atente contra su vida es una constante.

SIN PRESUPUESTO. En el Perú, solo el 2.9% del presupuesto de salud se enfoca en salud mental, sin embargo, este incrementó respecto al 1.5% de hace una década, reflejando una tendencia de aumento, pero la inversión sigue siendo mínima, y aún hay incertidumbre sobre la efectivi­dad para cubrir las necesidades del país. Por ejemplo, una de las críticas es precisamente el poco presupuesto para contratar a profesionales de Psi­cología en los colegios, donde se ha evidenciado que los padres de fami­lia son los que adicionan cuotas para que profesionales estén identificando y acompañando en la solución de di­ferentes problemáticas en el sector y con este grupo etario.