Ex funcionaria denuncia coimas, amenazas y órdenes “desde arriba” ¿Quién investiga?.
Una nueva sombra de corrupción se cierne sobre la Municipalidad Provincial del Cusco. Un informe interno marcado como ‘urgente’ enviado a fines de setiembre, reveló que una ex trabajadora, identificada como Dayana Carrasco, habría exigido el 10% del valor de un contrato público para “no tumbarse” la licitación del programa PROCOMPITE. La denuncia fue presentada por los directivos de APATRAC, quienes aseguran que la exfuncionaria presionó en reiteradas ocasiones a la empresa Horba Industrias, ganadora de la buena pro en la Licitación 05-2025-C-MPC-2. El mensaje fue directo: o pagan la coima, o el proceso se anula.
Ante la gravedad del hecho, la entonces subgerente de MYPE, Yulissa Portillo, en ese momento, asegura que alertó al gerente Mario Zárate y pidió intervención inmediata de Logística y del Órgano de Control. Según lo que le indicaron directivos de la asociación APATRAC, la señora Dayana Carrasco Ortiz, llamaba a nombre de Logística de la municipalidad de Cusco. Ella laboraba hasta el 28 de agosto en el área de Procompite, me sorprende bastante que después de un mes se siga tomando atribuciones, llamando a nombre de la municipalidad” contó Portillo.
“Me comunique con el señor de Horba, le pregunté si era cierto y me dice que sí, pero tenía temor de que haya represalias en su contra. Incluso llegó a decir que a insistencia de la señora Dayana Carrasco había aceptado ese menos del 10 %. No sé si se haya consumado”.
MUNICIPIO REACCIONA. Solo después de que el caso se hiciera público, la municipalidad emitió un comunicado confirmando la denuncia… pero sin mencionar la palabra ‘coima’. Reconoció, además, que existen otras dos denuncias posteriores sobre presuntos actos irregulares dentro del programa y anunció el envío del caso a la Procuraduría y la Secretaría Técnica. De explicaciones, responsables y hechos concretos: nada.
EL ESCÁNDALO CRECE. La exsubgerente Portillo afirmó que esto no fue un hecho aislado: según su testimonio, el cobro del 10% sería una práctica “normalizada” dentro de la municipalidad. Incluso asegura que, en otro momento, un allegado directo del alcalde Luis Pantoja la habría abordado para exigirle que entregue ese porcentaje porque “todos los gerentes y subgerentes lo hacen”. “La orden viene de arriba”, le habrían dicho.
“Quieren confundir a la ciudadanía, quieren lavarse las manos, con este tipo de comunicados. Que asuman” asegura al tiempo de revelar el presunto otro ‘pedido’: “En otro momento un allegado al alcalde, su brazo derecho, así se hace llamar, ha tenido la desfachatez de esperarme hasta que termine el proceso concursable, cuando yo salía al último, me llamo para conversar e indicarme lo siguiente: Usted ingeniera ya va ejecutar los 5 millones 700 mil soles del nuevo Procompite, mínimo tiene que darnos el 10 %. De frente, diciendo que era una disposición que indica, de arriba. A mí me sorprendió bastante, no pensé que se trabajaba así en la municipalidad. Nunca se me acercó una persona tan allegada a la autoridad mayor para indicarme que está siendo enviado para indicarme que está siendo enviado por el señor alcalde para pedirme el 10 %. La ex funcionaria dijo que respondió que nunca trabajo de esa forma y aunque no quiso revelar su identidad, dijo que es muy cercano al alcalde Luis Pantoja”.
Portillo asegura que intentó denunciar el hecho en la comisaría, pero le pidieron pruebas audiovisuales. Luego buscó hablar con el alcalde, pero este se negó a recibirla. Finalmente fue retirada del cargo. “Quieren usarme como cortina de humo para lavarse las manos, pero que asuman su responsabilidad. Aquí ponen funcionarios por favores políticos, no por capacidad”, declaró.
Mientras tanto, la municipalidad apela al “debido proceso” y a la “verdad institucional” en un comunicado que dice mucho… sin decir nada. Lo cierto es que el caso ya está sobre la mesa: una exfuncionaria acusada, una empresa presionada y un programa público bajo sospecha. Ahora queda por ver si habrá sanciones, investigación real… o si este caso terminará, como tantos otros, en el archivo del olvido.







