ADVIERTEN BROTE DE VARICELA EN U. ANDINA PERO SUS AUTORIDADES MINIMIZAN ALERTA

No implementaron protocolo riguroso, y develaron nombre de afectados en documento interno que trascendió.

Después de la prolongada pande­mia de covid 19 que cobró millones de vidas en el mundo, la lección de bioseguridad y protocolos debió ca­lar en la sociedad, pero no necesa­riamente es así. La semana pasada, la oficina de Bienestar Universitario de la Universidad Andina de Cusco advirtió un brote de varicela entre estudiantes del segundo semestre que asisten al pabellón de estudios generales. En una carta enviada al vicerrectorado académico reportan 7 casos confirmados en alumnos y otros sospechosos en docentes.

Y aunque en su misma carta ad­vierten que esta enfermedad es peli­grosa en adultos y de fácil propaga­ción por vía aérea, solo dispusieron como medidas de bioseguridad el uso de mascarillas dentro de las au­las donde se detectó la propagación de la enfermedad, además de difundir información sobre síntomas y esta­blecer puntos para lavado de manos. Este brote fue minimizado incluso por la Gerencia Regional de Salud que inicialmente confirmó un solo caso, pese al reporte de la universidad. Sin embargo, al cierre de esta edición fuentes de la entidad sanitaria confir­maron 4 más.

FALTA GRAVE. Pero además de que no se implementó un cerco epidemiológico que ha generado una seria preocupación en estudiantes y padres de familia, la casa de estudios habría incurrido en una falta grave al incluir en la misiva, la identidad de la alumna que sería el primer caso que detectan, además de los nombres de dos alumnos que presentaron la en­fermedad y habían superado la fase eruptiva sin que nadie, aparentemen­te, se diera cuenta.

Una fuente dentro de la universi­dad privada citó a este medio de co­municación de que la carta que lleva la rúbrica de la directora de la Ofici­na de Bienestar, Carmen Rojas, ha­bría sido compartida en un grupo de WhatsApp de estudiantes. Si bien el documento que debía ser de manejo interno, fue expuesto en una red so­cial de comunicación masiva, podría entenderse de que terminó siendo público vulnerando así el derecho de las personas a la privacidad de su in­formación médica.

“La divulgación de los datos re­lacionados a la salud de los pacientes constituye una falta grave, de acuerdo con el Reglamento de Infracciones y Sanciones de la Superintendencia Nacional de Salud, aprobado por el Decreto Supremo N° 031-2014-SA, lo que conlleva a la aplicación por parte de SUSALUD de una sanción administrativa de multa de hasta 300 UIT”, explica una nota de prensa de la dependencia estatal.

OTRAS ALERTAS. El pasado 24 de noviembre se notificó un brote de infecciones asociadas a la atención de salud en el hospital Antonio Lo­rena. Se trata de la bacteria Acineto­bacter baumannii que es responsable aún de una alerta en el también lla­mado nosocomio de los pobres. “Es parte de la flora hospitalaria, la tene­mos en muchos hospitales del país”, señaló el director de epidemiologia de la Gerencia Regional de Salud. “Una de sus características es la fa­cilidad de su propagación entre los pacientes y causa graves infecciones”, agregó Alex Jaramillo.

Desde el 4 de noviembre hay una alerta sustentada en el reporte del es­tudio genómico de la cepa que causa esta peligrosa infección que concluyó que tiene el gen OXA-24 que lo hace resistente a los tratamientos conven­cionales o con antibióticos muy fuer­tes. “Nuestra última arma es la colisti­na, para tratar infecciones muy graves, afortunadamente la cepa si es sensible a este”. Sin embargo, el presidente del Frente de Defensa de este nosocomio aseguró que las restricciones duraron apenas dos días y la alerta no se toma en serio. “Muestra de ello es que pre­tenden hacer una actividad por el día del prematuro llevando a los bebes a una celebración dentro el hospital”, advirtió Rodolfo Larota.

Otro aparente descuido en la vigi­lancia sanitaria se habría presentado en el colegio privado Razuri, donde las autoridades epidemiológicas de la Red de Salud Norte tuvieron que acudir a realizar una búsqueda de ca­sos de tos ferina entre los alumnos de primaria y secundaria, hallando a tres menores con sintomatología de la en­fermedad y además contactos direc­tos de un caso confirmado. Pese a ello, en el centro educativo no tomaron las previsiones y permitieron la asisten­cia de sus alumnos pese al riesgo de contagio.