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sábado, octubre 16, 2021
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Reflexiones necesarias en torno al patrimonio cultural del Cusco

Por David Ugarte Vega Centeno

Indudablemente los más valiosos testimonios del patrimonio cultural de la Nación, tanto arqueológicos como históricos los tiene Cusco, el emblemático Machupicchu, el Centro Histórico del Cusco, el Complejo Arqueológico de Saqsayhuaman, el Qhapaq Ñan, entre otros muchos más.

La gestión y manejo del patrimonio cultural importa una gran responsabilidad del Estado a través de sus instituciones competentes, entendemos que la conservación de los sitios arqueológicos y ciudades históricas debe demandar los esfuerzos coordinados y articulados de los Sectores a los que la ley le asigna atribuciones y competencias, pero también es deber de la Universidad, del sector privado y de todos los ciudadanos participar en las acciones orientadas a su protección y defensa.

Hace unos días hemos tomado conocimiento de las declaraciones públicas realizadas por el Director regional de Cultura, Doctor Oscar Paredes Pando, respecto de dos asuntos sumamente delicados, sobre todo porque involucran al Santuario Histórico de Machupicchu y a la histórica ciudad del Cusco, ambos declarados por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El anuncio de retomar el proyecto del teleférico en Machupicchu nos motiva preocupación y reflexión. Recordemos que este proyecto fue desestimado hace varios años por diversas y fundamentales razones, una estrictamente técnica porque el suelo de la montaña tiene naturaleza de caos geológico, con fallas geológicas y presencia de diaclasas, esto quiere decir que la roca no es tan sólida ni firme, por lo que los trabajos de instalación de los anclajes y de toda la infraestructura puede ocasionar deslizamientos, poniendo en grave riesgo la estabilidad y conservación del sitio patrimonial.

Recordemos también que la ciudadanía tomó una firme y responsable posición para defender su patrimonio cultural, pronunciándose en contra del desarrollo de este proyecto en la época de la dictadura fujimorista, y que la propia UNESCO recomendó privilegiar la conservación de Machupicchu y mantener los valores singulares y excepcionales que le merecieron el reconocimiento de Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.

Como sabemos, el Santuario Histórico de Machupicchu fue inscrito el 9 de diciembre de 1983 en la Lista del Patrimonio Mundial por su significado cultural y natural “… se encuentra entre los logros artísticos, arquitectónicos y de uso del suelo más importantes de todos los lugares y el legado tangible más significativo de la civilización inca.”, así quedó consignado en el expediente que aprobó el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconociendo además cuatro criterios que resumen los valores excepcionales de este sitio mixto cultural y natural, único en el planeta.

Nos preocupa profundamente que la autoridad cultural de la región improvise, que no se haya informado suficientemente de los antecedentes relevantes vinculados a los sitios del patrimonio cultural del Cusco, preocupa que una débil y desinformada gestión, coloque a los bienes más importantes del patrimonio cultural de la Nación en peligro y que la obligación y responsabilidad que tiene el gobierno y el Estado peruano como suscriptor de la Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, aprobada en Paris el 16 de noviembre de 1972, no se cumplan. Consideramos pertinente señalar que el Perú ratificó esta Convención Internacional, aprobándola el 21 de diciembre de 1982 mediante Resolución Legislativa N° 23349.

Por otro lado, la idea anunciada por el Director regional de cultura de Cusco de “visibilizar el Qosqo de los Incas”, exponiendo las estructuras prehispánicas que se encuentran cubiertas debajo de las calles de la ciudad, causa no solo preocupación; también, es de lamentar el apresuramiento y la falta de sustento técnico y legal que podrían proporcionar las opiniones y recomendaciones de especialistas arquitectos, arqueólogos, ingenieros estructuralistas y juristas entre otros, sobre la viabilidad de tal idea.

Sabemos que las intervenciones arqueológicas, bajo sus diferentes modalidades están reguladas y su autorización implica la elaboración de proyectos que deben cumplir las exigencias, métodos y procedimientos que la ley tiene establecidos (Reglamento de Intervenciones Arqueológicas – RIA, aprobado por Decreto Supremo N° 003-2014-MC). No se trata del deseo de un funcionario de dejar expuestas las evidencias arqueológicas que están bajo la ciudad del Cusco, con el solo argumento de “visibilizar las estructuras incas”, importa sobre todo la ejecución integral, ordenada, óptima y más conveniente, de los proyectos de intervención que sean necesarios realizar en el espacio patrimonial, para la conservación de todos los testimonios de valor cultural.

Por cierto, el Centro Histórico del Cusco ostenta también la condición de Patrimonio de la Humanidad por su significado y valores. La antigua ciudad imperial de los incas que fue capital del Tawantinsuyu, se erigió a comienzos del siglo XVI y sufre dos grandes transformaciones, la primera concebida por el noveno regente de la dinastía inca, Pachacuteq, quien la rediseño y remodeló hacia el año 1410; la segunda transformación ocurre a fines del 1533, cuando las huestes invasoras tomaron y ocuparon la ciudad erigiendo, sobre la estructura urbana inca, templos, monasterios y casas señoriales.

El Centro Histórico del Cusco fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial el 9 de diciembre de 1983, rescatando dos criterios de valor universal que refieren ser testimonio único de la antigua civilización inca y ejemplo representativo y excepcional de dos culturas distintas, la inca y la hispana, que lograron consolidar a lo largo de siglos un extraordinario sincretismo cultural.

Por estas razones, igual que en Machupicchu, en la ciudad del Cusco, toda intervención que deba realizarse será fundamentalmente dentro del marco de las recomendaciones y criterios técnicos, del alcance de las Convenciones Internacionales que el Perú ha ratificado y observando estrictamente los procedimientos, métodos y requisitos que las disposiciones vigentes sobre la materia han establecido. Solo así se puede garantizar su conservación y preservación para las futuras generaciones, solo así estaremos en el camino correcto para trascender como herederos de un valioso legado cultural.

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