Documentos y testimonios revelan presuntas inconsistencias en el control de medicamentos oncológicos del hospital Adolfo Guevara Velasco: fármacos registrados como entregados que pacientes aseguran no haber recibido, diferencias entre sistemas informáticos y cuadernos de enfermería, posibles sobrecostos y cuestionamientos a funcionarios. La salida de la anterior gerente no ha despejado las dudas.
El escándalo por la compra de medicamentos oncológicos que involucró a la anterior gerente de EsSalud Cusco, Ivonne Katherine Muñoz Torres, parece ser apenas la punta del iceberg. A 19 días de su salida, nuevas denuncias documentadas ponen bajo sospecha el manejo de los medicamentos, los gastos administrativos y los controles internos del hospital Adolfo Guevara Velasco. La pregunta más grave apunta directamente al tratamiento de pacientes con cáncer: ¿dónde están los medicamentos que figuran como entregados, pero que los asegurados aseguran no haber recibido?
TESTIMONIO. Uno de los casos involucra a una paciente que debía recibir trastuzumab el 21 de septiembre. Según su testimonio, acudió al servicio de enfermería, pero le comunicaron que no había disponibilidad del fármaco. Sin embargo, los documentos revisados por Tendencia Semanal muestran que el almacén registró el ingreso de 20 unidades el 14 de septiembre y su posterior entrega a farmacia. Más aún, el sistema informático ESSI consignaría una descarga a nombre de la paciente. El problema es que en el cuaderno físico de enfermería no aparecería constancia de la aplicación.
No es una diferencia menor. El trastuzumab es un medicamento utilizado en determinados tratamientos contra el cáncer de mama HER2 positivo. Según información de Acción Internacional para la Salud, basada en contrataciones públicas, CENARES adjudicó en 2024 un lote de 15 mil viales por S/ 5 millones 220 mil, equivalente a aproximadamente S/ 348 por unidad. Si una dosis aparece descargada en el sistema, pero no existe constancia de su aplicación, EsSalud debe explicar qué ocurrió. ¿Quién autorizó la descarga y dónde terminó el medicamento?
MÁS INCONSISTENCIAS. Las inconsistencias tampoco se limitarían a una paciente. Una segunda revisión documental encontró que, durante julio, el sistema ESSI registraría cinco unidades de un medicamento a nombre de otra asegurada, mientras que el cuaderno físico de enfermería consignaría solamente cuatro aplicaciones. Una unidad de diferencia que necesita explicación. No se puede afirmar que exista apropiación o desvío, pero sí corresponde una auditoría que confronte recetas, existencias, dispensaciones y registros de administración. En oncología, un medicamento no puede desaparecer entre una pantalla y un cuaderno.
A estas interrogantes se suma el acceso de una representante de una empresa privada a una computadora institucional del área de cirugía oncológica. Imágenes recibidas por el equipo periodístico mostrarían a Jessica Montoya Salas, vinculada a la empresa CARDIOPERFUSION, utilizando un equipo que requeriría una clave de ingreso. ¿Quién autorizó ese acceso?, ¿qué información pudo consultar? La administración y la responsable del área, la doctora María Antonieta Sueros Vargas, deben aclarar las circunstancias y precisar qué controles existen para proteger la información institucional.
CUESTIONAMIENTOS. Otro frente cuestionado corresponde al traslado de medicamentos desde Puno hasta Cusco, servicio por el que se habría pagado más de S/ 14 mil. La documentación recibida advierte posibles deficiencias en las condiciones de seguridad y sostiene que una prestación similar podría costar menos de S/ 5 mil. La diferencia requiere una revisión contractual y económica para determinar si existió un sobrecosto. También se ha solicitado ampliar las investigaciones relacionadas con los audios de la anterior gestión para incluir al administrador Mendel Jáuregui Pérez. Esta solicitud no implica responsabilidad penal, que deberá determinar el Ministerio Público.
Las designaciones dentro de la nueva administración también generan interrogantes. Roger Jaime Fernández Llontop, nombrado jefe de la División de Adquisiciones, aparecería vinculado registralmente como representante legal de una botica en Lambayeque. Este antecedente obliga a EsSalud a precisar si evaluó posibles conflictos de intereses antes de su nombramiento y si existen medidas para garantizar la imparcialidad en las compras. A ello se suman observaciones de control sobre el abastecimiento de agua del hospital, un servicio indispensable para la seguridad de pacientes y trabajadores.
RESPUESTAS. La gestión de Julio César Espinoza Latorre, quien asumió la conducción de la Red Asistencial Cusco tras la salida de Muñoz Torres, tiene ahora una obligación ineludible: aclarar las denuncias y garantizar la trazabilidad de cada medicamento oncológico. No estamos hablando únicamente de documentos administrativos, sino de pacientes que esperan una dosis para continuar su tratamiento. Si un fármaco figura como entregado, debe existir evidencia de que llegó a quien lo necesitaba. Los asegurados no pueden seguir esperando respuestas mientras los medicamentos se pierden entre registros, almacenes y oficinas. En EsSalud Cusco, la pregunta ya no es solamente cuánto se compró, sino dónde terminaron las medicinas que debían salvar vidas.







