Fiscalía pidió prisión preventiva para los presuntos sicarios que habrían sido contratados por Elizabeth Gutierrez, la esposa de Junior Palacios quien en febrero fue hallado sin vida en su vivienda junto a su nueva conviviente.
Irolinda Letona tenía 35 años y esperaba a su primer hijo. Con apenas cuatro semanas y seis días de gestación, tres impactos de bala acabaron con su vida. No estaba sola aquella fatídica madrugada del 1 de febrero de este año; la acompañaba Junior Palacios, un arquitecto de 39 años con quien convivía desde hacía unos meses en la vivienda de este. Ambos dormían tranquilos, quizás proyectando el futuro de la familia que empezaban a formar, sin presagiar que esa noche atentarían contra sus vidas. Además de los tres disparos que cegaron la vida de la joven ingeniera, dos impactos más fueron directo al cráneo de Palacios, causándole una muerte instantánea.
El crimen conmocionó a la ciudad y quedó envuelto en un velo de intriga. La puerta de la vivienda, ubicada en la urbanización San Antonio del distrito de San Sebastián, no fue forzada. Los atacantes ingresaron con facilidad y con un objetivo claro: apagar tres vidas. No se llevaron nada más que los teléfonos celulares.
DETENIDOS. La semana pasada, la Policía presentó a los principales sospechosos del crimen: Genaro Guevara, de 38 años y natural de Puno, y Marco Santillán, de 50 años y natural de Lima. Tras siete meses de indagación, la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Cusco concluyó que ellos serían los autores materiales del homicidio. “Se dirigieron de manera conjunta y coordinada hacia el domicilio de los agraviados, siendo captados ambos entre las 00:19:00 y 00:28:40 horas por las cámaras de videovigilancia de la Municipalidad Distrital de San Sebastián”, detalla el requerimiento de prisión preventiva por nueve meses solicitado por el Ministerio Público.
Sin embargo, ellos no eran los únicos vinculados. Una pieza clave en esta historia, que parece sacada de una novela policíaca, es Elizabeth Gutiérrez, de 38 años. La Fiscalía le atribuye la presunta comisión del delito de sicariato y solicitó para ella la misma medida restrictiva. Gutiérrez era la esposa de Palacios y, aunque estaban separados de hecho, aún mantenían el vínculo legal debido a un conflicto pendiente por la partición del inmueble donde ocurrió el crimen. “En fechas 26 de agosto y 25 de octubre de 2025, antes de su salida del país con destino a los Estados Unidos, (Gutiérrez) mantuvo intensas y reiteradas comunicaciones telefónicas y de mensajes de texto con uno de los coimputados, Genaro Guevara”, cita el documento fiscal. Cabe mencionar que la imputada trabaja fuera del país, según testigos que declararon en el proceso de investigación, solo venia unos meses a la ciudad y luego emprendía viajes en cruceros donde laboraba.
A esto se suman transacciones bancarias de considerables sumas en soles y dólares, lo que lleva al despacho fiscal a sostener que ella planificó el asesinato de su aún esposo y de su nueva pareja. También llama la atención que poco después de la muerte de Palacios, iniciaron un trámite en los Registros Públicos para ser declarada como heredera universal de todos los bienes del occiso, legalmente era la viuda.
DECISIÓN. Tras una extensa audiencia que se prolongó por dos días, el Sexto Juzgado de Investigación Preparatoria, a cargo de la magistrada Zulay Sánchez, declaró fundado en parte el requerimiento fiscal. Se ordenó la prisión preventiva contra Genaro Guevara Yana, pero se desestimó la medida para Marco Santillán, al considerarse que no existen suficientes elementos de convicción que lo vinculen como autor material del homicidio. En el caso de Elizabeth Gutiérrez, debido a que se encuentra fuera de la jurisdicción nacional, el juzgado dispuso el envío de los oficios correspondientes para su captura internacional.
La familia de las víctimas hicieron un plantón en el frontis del Palacio de Justicia donde se llevaba a cabo la audiencia, el grito era evidente ¡Justicia! Entre lágrimas recordaban que la joven pareja de profesionales estaban construyendo, apenas, un proyecto de vida que fue cegado aparentemente por celos y ambición.
Familiares de las victimas exigen la ubicación y detención de la autora intelectual







