TRES CASOS DE PRESUNTA AGRESIÓN SEXUAL: EL OTRO ROSTRO DE LOS COLEGIOS DE CUSCO

Los expedientes involucran a menores y permanecen bajo investigación. Educación confirma que algunos hechos se remontan a años anteriores y anuncia revisión de las demoras.

Tres casos de presunta agresión sexual contra escolares se encuentran bajo investigación en instituciones educativas de Cusco, confirmó el gerente regional de Educación, He­raclio Valencia. La revelación pone nuevamente bajo la lupa los mecanis­mos de prevención, vigilancia y res­puesta del sector Educación frente a hechos que comprometen la integri­dad de menores. Y deja una pregunta incómoda: si existen protocolos para actuar de inmediato, ¿por qué algu­nos expedientes llevan uno o hasta dos años sin cerrarse?

Uno de los casos corresponde a la Gran Unidad Escolar Inca Gar­cilaso de la Vega, donde se investiga un presunto hecho de violencia se­xual ocurrido en 2024. El director de la UGEL Cusco, Fredy Quiñonez, confirmó que cuatro trabajadores de la institución están comprendidos en la investigación administrativa. “Son cuatro personas que están investiga­das”, señaló, mientras explicó que se busca establecer posibles responsabi­lidades, entre ellas si hubo ausencia o falta de vigilancia de personal cuando se habrían producido los hechos.

El segundo caso que ha tras­cendido corresponde al colegio San Francisco de Asís, por una denuncia de presunta agresión sexual contra un menor. Valencia confirmó que su despacho tiene conocimiento de esta y otras incidencias, pero evitó propor­cionar detalles para proteger al estu­diante y a su familia. “Se trata de me­nores y hay que proteger la integridad del menor. No se puede exponer ni la institución educativa ni tampoco más aún al menor”, sostuvo. La informa­ción sobre la fecha, circunstancias y responsables permanece bajo inves­tigación.

Pero hay un tercer expediente que también figura entre los tres casos de presunta agresión sexual reconocidos por la Gerencia Regional de Educa­ción. Valencia evitó identificar la ins­titución involucrada y precisó que es­tos procesos se manejan con reserva. “En el Cusco tenemos el registro de tres casos que se están llevando pro­piamente en el orden interno”, afir­mó. Algunos de estos hechos, según indicó, corresponden a 2023 y 2024, lo que abre una nueva interrogante sobre la duración de las investigacio­nes administrativas.

Porque mientras las autoridades hablan de protocolos y procedimien­tos, el tiempo transcurre. Valencia señaló que, en principio, un caso de­bería resolverse en aproximadamente un año, salvo situaciones como apela­ciones. Ante la consulta por el expe­diente que llevaría cerca de dos años, anunció que pedirá explicaciones a la UGEL Cusco: “Inmediatamente he­mos pedido el informe… voy a con­trastar la información”.

La UGEL sostiene que no pue­de emitir un informe final mientras no cuente con todas las pruebas ne­cesarias. Quiñonez explicó que se ha solicitado información a otras insti­tuciones y que también se investiga si existieron responsabilidades dentro del plantel. “No podemos emitir un informe final mientras no se tengan las pruebas necesarias”, manifestó. Sin embargo, el problema de fondo permanece: una investigación pro­longada también significa que du­rante meses no existe una conclusión administrativa sobre eventuales res­ponsabilidades.

Valencia recordó que cuando un hecho ocurre dentro de un colegio, el director debe activar inmediatamente los protocolos, registrar el incidente y comunicarlo a las instancias corres­pondientes. El caso puede llegar a la UGEL, Fiscalía, Policía y otras ins­tituciones, según corresponda. Ade­más, debe registrarse en el SISEVE. “No solamente es registrar el hecho, tiene que llegar hasta su cierre”, en­fatizó. La frase resulta especialmen­te relevante frente a expedientes que continúan abiertos.

A estos casos se suma el episo­dio ocurrido en el colegio Ciencias, donde un estudiante fue agredido por otros escolares. Quiñonez rechazó que hechos de esta naturaleza sean minimizados como una travesura o una “palomillada”. “No podemos minimizar este tipo de situaciones”, afirmó. La UGEL dispuso interven­ción psicológica para el estudiante afectado y los escolares involucrados, mientras la denuncia presentada por la madre de familia continúa su trá­mite ante la Fiscalía.

Tres investigaciones por presunta agresión sexual, un caso que involucra a cuatro trabajadores y otros episodios de violencia escolar. Las autoridades educativas aseguran que existen pro­tocolos, registros y procedimientos. Ahora corresponde saber si esos me­canismos están funcionando con la misma rapidez con la que son anun­ciados. Porque proteger la identidad de los menores es una obligación, pero determinar responsabilidades y cerrar investigaciones también debería serlo.