MERCADO SAN PEDRO: FISCALÍA PONE LA LUPA SOBRE EL “CAOS” QUE PODRÍA BLOQUEAR UNA EVACUACIÓN

Procedimiento preventivo por 60 días busca determinar si la Municipalidad de Cusco fiscalizó las ferias y el comercio ambulatorio que ocupan vías y accesos del tradicional centro de abastos.

El tradicional mercado Central de San Pedro quedó bajo la lupa del Ministerio Público. La Primera Fis­calía de Prevención del Delito de Cusco abrió, mediante la Disposición Fiscal N.° 01-2026, un procedimien­to preventivo por 60 días ante el ries­go que representaría la ocupación de calles, veredas y espacios próximos a sus accesos por ferias y comercio am­bulatorio. La alerta no es menor: el propio documento fiscal plantea que estas condiciones podrían dificultar una evacuación o retrasar el ingreso de ambulancias, bomberos y vehícu­los policiales ante un sismo, incendio u otra emergencia.

La actuación fiscal se inició a par­tir de la solicitud presentada el 31 de agosto por Karin Vargas Cruz, secreta­ria general del mercado. En su pedido, la dirigente cuestionó la proliferación de actividades comerciales en el perí­metro del centro de abastos y pidió de­terminar si las ferias cuentan con auto­rización municipal, informes técnicos, evaluación de riesgos, señalización, rutas de evacuación, zonas seguras y planes de contingencia. La Fiscalía decidió abrir procedimiento luego de considerar que existe una situación que podría generar riesgos para la vida e integridad de las personas.

El documento fiscal pone ade­más un dato incómodo sobre la mesa: la Ordenanza Municipal N.° 023- 2015-MPC restringe, en su artículo 18, la venta ambulatoria y la circula­ción del comercio ambulatorio hasta una distancia de 100 metros del perí­metro del mercado. También prohíbe la instalación de negocios provisiona­les en los pasillos o vías de circulación del interior y perímetro exterior sin autorización. Pese a ello, según la Fis­calía, la ocupación de estos espacios continuaría y no se habría acreditado que la Municipalidad haya adoptado las medidas correspondientes.

El punto más delicado aparece cuando el Ministerio Público habla de una posible “inacción” municipal. La disposición señala que el proble­ma habría sido comunicado reite­radamente a la Municipalidad Pro­vincial de Cusco y que se solicitaron acciones de fiscalización, control y restricción de las actividades comer­ciales. Sin embargo, según el análisis fiscal, no se advertiría la adopción de medidas suficientes ni la acreditación de evaluaciones técnicas de riesgo. Por ello, la Fiscalía considera perti­nente verificar si podría configurarse el delito de omisión, rehusamiento o demora de actos funcionales, previsto en el artículo 377 del Código Penal.

Desde el mercado, la denuncia es todavía más directa. Karin Vargas sostiene que las comerciantes no se oponen a que otras personas trabajen, pero cuestiona que las mismas ferian­tes ocupen reiteradamente estos es­pacios. “Todos necesitamos trabajar”, reconoció la dirigente, antes de seña­lar que el problema debería ser aten­dido por la autoridad municipal habi­litando otros espacios. Según Vargas, el reglamento contempla cuatro ferias costumbristas al año —Todos Santos, Corpus Christi, Semana Santa y Na­vidad—, pero no una ocupación co­mercial permanente del entorno.

La preocupación central, sin em­bargo, no es comercial sino de segu­ridad. Vargas asegura que los accesos del mercado pueden quedar práctica­mente cercados por puestos instala­dos frente a las puertas y que durante un reciente movimiento sísmico los comerciantes tuvieron dificultades para evacuar. También relató que una turista brasileña que se desmayó tuvo que esperar porque los vehículos de emergencia no podían ingresar con facilidad. El mercado, según la diri­gente, reúne a más de 1,600 traba­jadoras y recibe alrededor de 2,000 turistas diarios, además de vecinos y comerciantes del entorno.

A ello se suma un factor que eleva el nivel de riesgo: la presencia de ba­lones de gas en el sector de comidas. Vargas advirtió que los puestos fun­cionan en espacios reducidos y que los cilindros se encuentran práctica­mente unos junto a otros. También afirmó que se habrían producido varios cortes del suministro eléctri­co vinculados, según su versión, a las conexiones destinadas a las feriantes. Su comparación fue contundente: si ocurriera una emergencia de gran­des proporciones, el mercado podría enfrentar una situación incluso peor que la registrada en otros conocidos puntos de concentración comercial. Estas afirmaciones corresponden a la dirigencia y deberán ser verificadas por las autoridades competentes.

La Fiscalía ya estableció tres pri­meras acciones: exigirá a la Munici­palidad de Cusco que informe sobre las fiscalizaciones, controles y sancio­nes aplicadas al comercio ambulato­rio y las ferias; convocará al subge­rente de Comercio y Licencias a una reunión de coordinación; y realizará una constatación fiscal inopinada en los alrededores del mercado para ve­rificar directamente la ocupación de calles, veredas y accesos. Es decir, esta vez no bastarán las reuniones ni los anuncios: el Ministerio Público irá al lugar para comprobar qué ocurre realmente.

El expediente deja, finalmente, una pregunta que ahora deberá res­ponder la Municipalidad Provincial de Cusco: ¿quién garantiza una ruta de salida si mañana ocurre una emer­gencia en San Pedro? La discusión ya no gira únicamente alrededor de quién vende o quién tiene permiso para vender. Está en juego si las calles y accesos de uno de los principales centros de abastos de la ciudad per­manecen realmente disponibles para evacuar a miles de personas. La Fisca­lía ha puesto 60 días sobre el tablero; ahora corresponde determinar quién autorizó, quién fiscalizó y, sobre todo, quién asumirá la responsabilidad si el riesgo advertido termina convirtién­dose en una emergencia.