INCREIBLE: COLEGIO GARCILASO NO PUEDE HACER USO DE SU TEATRÍN

El caso se encuentra en el Poder Judicial y en el Tribunal Constitucional. Sin embargo, también se ha abierto la posibilidad de un proceso de conciliación.

La Gran Unidad Escolar Inca Garcilaso de la Vega no puede utili­zar su auditorio (teatrín) para el de­sarrollo de actividades académicas, culturales y deportivas, debido a un proceso judicial iniciado a raíz de una controversia con la empresa JMJ Reyes S.A.C., que reclama el pago de una importante suma de dinero por supuestas mejoras realizadas en el in­mueble.

El conflicto se remonta al contra­to de alquiler suscrito para el uso del teatrín y que, según explicó el director de la institución educativa, Erminio Rojas Zavaleta, se habría venido re­novando desde el año 2023. Actual­mente, el caso se encuentra judicia­lizado y uno de los procesos incluso ha llegado hasta el Tribunal Consti­tucional.

El director señaló que existen varios procesos relacionados con el inmueble. Uno de ellos es seguido por la Procuraduría Pública del Go­bierno Regional del Cusco, mientras que otro se encuentra en una etapa de conciliación luego de que una de las salas de la Corte Superior de Justicia del Cusco convocara a las partes.

Rojas Zavaleta indicó que, con la finalidad de acudir a este proceso con todos los argumentos necesarios, ha solicitado a la junta directiva y a la dirección que estuvieron a cargo en su momento toda la documentación re­lacionada con el contrato de alquiler.

RECLAMAN S/ 200 MIL

La empresa arrendataria estaría exigiendo alrededor de S/ 200 mil por las mejoras que habría ejecutado en la infraestructura del teatrín.

Sin embargo, uno de los principa­les cuestionamientos de la institución educativa es que dichas modificacio­nes no habrían contado con la autori­zación correspondiente.

El director sostuvo que el contra­to finalmente venció en abril de este año y que, pese a ello, la controversia continúa debido al argumento de la empresa privada respecto a las mejo­ras efectuadas durante el periodo de arrendamiento.

El caso se encuentra en el Tercer Juzgado Civil de Cusco, situación que mantiene restringido el uso del am­biente y deja a cientos de estudiantes sin un espacio destinado a actividades académicas, culturales y deportivas.

PROCURADURÍA

Por su parte, el procurador del Gobierno Regional del Cusco, Jim­my Rodrigo Villavicencio, recordó que el año pasado se realizó una di­ligencia mediante la cual se consiguió recuperar la piscina de la institución educativa. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con el teatrín.

Explicó que, en aquella oportu­nidad, la defensa del arrendatario presentó diversos argumentos que impidieron concretar la recuperación del ambiente. Además, señaló que no existían las garantías necesarias para ejecutar la diligencia, por lo que final­mente esta quedó frustrada.

Villavicencio precisó que actual­mente existen dos procesos judiciales en trámite. Uno corresponde a un há­beas corpus presentado por la defensa del arrendatario, bajo el argumento de que se estaría vulnerando el dere­cho al domicilio.

El procurador cuestionó dicho argumento, al considerar que el am­biente en controversia forma parte de una institución educativa estatal.

El segundo proceso está relacio­nado con un interdicto de retención del bien, planteado en el contexto de la existencia del contrato de alquiler y de las supuestas mejoras realizadas en el inmueble.

EL CONTRATO

Uno de los argumentos centrales de la defensa del Gobierno Regional del Cusco es que el propio contra­to establecía que cualquier mejora o modificación debía contar previa­mente con la autorización de la ins­titución educativa.

Según el procurador regional, di­cha condición no habría sido cumpli­da por el arrendatario.

No obstante, debido a que el caso se encuentra judicializado, la recupe­ración del teatrín no puede materiali­zarse mientras los procesos continúen en trámite y no exista una decisión que permita ejecutar dicha medida.

Villavicencio informó además que, en el proceso de hábeas corpus, existen dos sentencias favorables a la posición del Estado, por lo que ahora se espera el pronunciamiento del Tri­bunal Constitucional.

Respecto al segundo proceso, se­ñaló que las partes han sido convoca­das a una etapa de conciliación, me­canismo que podría permitir poner fin a la controversia si ambas partes alcanzan un acuerdo.