Cinco semanas después de asumir el cargo, la gestión de Ivonne Muñoz quedó bajo cuestionamiento por la acumulación de bolsas con residuos biocontaminados, derrames de sangre y ambientes saturados.
La nueva gerente de la Red Asistencial Cusco de EsSalud, Ivonne Muñoz Torres, apenas llevaba un mes en el cargo cuando una denuncia puso al descubierto una situación que hoy genera serios cuestionamientos sobre el manejo de residuos hospitalarios peligrosos. El 27 de agosto se alertó sobre la acumulación de bolsas rojas con material biocontaminado que, según el documento, llevaban aproximadamente 15 días sin ser recogidas y ya comenzaban a desbordar los ambientes destinados para su almacenamiento.
El problema no se habría limitado a un establecimiento. La denuncia solicitaba una inspección urgente a toda la Red Asistencial Cusco y advertía que situaciones similares podían presentarse en otros establecimientos, entre ellos el de Quillabamba. Las imágenes obtenidas por Tendencia Semanal muestran ambientes saturados con bolsas de residuos hospitalarios, recipientes y materiales que requieren un manejo especializado, además de reportes de derrames de sangre y otros fluidos.
No se trata de basura común. Las bolsas rojas contienen residuos biocontaminados, entre ellos materiales utilizados en procedimientos médicos, sangre y otros fluidos corporales. Las amarillas corresponden a residuos especiales, como determinados productos químicos y medicamentos, mientras que los recipientes rígidos contienen materiales punzocortantes. Los residuos comunes son depositados en bolsas negras. El riesgo aparece cuando estos materiales permanecen almacenados durante periodos prolongados, aumentando la posibilidad de ruptura, derrames, contaminación y exposición de pacientes, trabajadores y personal de limpieza.
Y aquí aparece la primera gran contradicción. EsSalud sí tenía contratado un servicio para recoger estos residuos. El 13 de agosto se emitió una orden de compra por S/41 mil 496 para la gestión externa de residuos sólidos peligrosos Clase A y Clase B de toda la Red Asistencial Cusco. El servicio fue adjudicado a ECOSOL Inversiones y Servicios SCRL, con un periodo de ejecución comprendido entre el 14 de agosto y el 2 de septiembre de 2026.
Entonces, la pregunta resulta inevitable: si existía un servicio contratado y la propia denuncia señalaba que los residuos llevaban alrededor de 15 días acumulándose, ¿qué falló? La contratación por sí sola no garantiza que el servicio se cumpla. La administración de la Red tenía que verificar los recojos, controlar su frecuencia, supervisar el almacenamiento y actuar inmediatamente ante cualquier incumplimiento.
El cuestionamiento alcanza directamente a la gestión encabezada por Muñoz porque asumió funciones el 27 de julio de 2026. Es decir, cuando la nueva administración llegó a la Red, el problema ya podía encontrarse en desarrollo y, según la denuncia, se hizo evidente durante las primeras semanas de su gestión. Corresponde establecer qué información recibió al asumir el cargo, qué mecanismos de supervisión encontró y, sobre todo, qué medidas adoptó al conocer la acumulación de residuos peligrosos.
El caso adquirió mayor notoriedad después de que el equipo periodístico obtuviera imágenes de los ambientes saturados. Posteriormente, los espacios donde se encontraban acumulados los residuos fueron limpiados. El 4 de septiembre, la Red Asistencial Cusco emitió un comunicado asegurando que el Hospital Nacional Adolfo Guevara Velasco cuenta con un contrato vigente para el recojo y disposición final de residuos hospitalarios, que el servicio se realiza cada 48 horas y que existen registros que acreditarían los recojos efectuados. Sin embargo, dichos registros no fueron exhibidos durante la búsqueda de la versión del área correspondiente.
La trayectoria de la gerente también coloca su administración bajo la lupa. Según la información proporcionada, Ivonne Muñoz Torres ha ocupado diversos cargos en el sector salud, entre ellos funciones directivas en La Libertad, Pasco y EsSalud. Sin embargo, su llegada al Cusco también ocurre después de una serie de cuestionamientos formulados durante su paso por la Dirección Regional de Salud de Pasco. Entre ellos figura una investigación promovida desde el Consejo Regional por un presunto delito de peculado de uso, relacionado con el supuesto empleo de una camioneta institucional, combustible y personal para una actividad de fiscalización que habría sido cuestionada.
A esos antecedentes se suman denuncias sobre presuntas designaciones de personas de su entorno en puestos estratégicos, cuestionamientos por supuestas rotaciones de trabajadores y acusaciones relacionadas con la presunta contratación de su pareja sentimental como asesor en la DIRESA Pasco. También se han difundido cuestionamientos formulados por el Sindicato de Enfermeros de EsSalud de Tumbes sobre su gestión anterior, incluyendo supuestos viajes frecuentes y decisiones administrativas que el gremio consideró irregulares. Todas estas acusaciones corresponden a denuncias y cuestionamientos que deberán ser esclarecidos por las autoridades competentes y no constituyen, por sí mismas, una determinación de responsabilidad.
Hoy, el problema concreto está en Cusco: residuos potencialmente infecciosos que llegaron a acumularse en cantidades que las imágenes muestran como preocupantes, una denuncia presentada mientras recién comenzaba la actual gestión, un contrato vigente para su recojo y una posterior limpieza de los ambientes. La pregunta que queda sobre la mesa no es solamente quién debía recoger las bolsas, sino quién debía garantizar que nunca llegaran a acumularse de esa manera. Porque en una institución de salud, contratar un servicio no basta: hay que supervisarlo. Y cuando se trata de residuos biocontaminados, una falla administrativa puede convertirse rápidamente en un problema sanitario.







