LAS CUATRO LAGUNAS GLACIARES QUE PREOCUPAN A CUSCO

Solo una de ellas tiene un monitoreo permanente y en tiempo real. Los gobiernos locales ya han sido informados por el INAEGEM sobre los peligros que revisten las lagunas.

Lo ocurrido recientemente en Nepal, donde el desprendimiento de grandes bloques de hielo desencadenó una avalancha con un elevado número de víctimas no es lejano para Cusco. Un reciente estudio del Instituto Na­cional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAI­GEM) encendió las alertas. En el país existen 58 lagunas que han sido cla­sificadas con un nivel de riesgo muy alto: una de ellas está en Cusco.

UPISCOCHA

Entre todas, una concentra espe­cial preocupación: la laguna Upisco­cha, ubicada en el distrito de Ocon­gate, provincia de Quispicanchi, en plena cordillera Vilcanota.

El estudio identifica a Upiscocha como la laguna con el mayor nivel de susceptibilidad de desborde, debido a sus condiciones físicas y a las pro­nunciadas pendientes de su entorno. La laguna ya registró dos eventos de desborde durante 2022. El escenario preocupa aún más porque, según el informe, 111 viviendas se encuentran expuestas aguas abajo.

Óscar Vilca Gómez, especia­lista en hidrología y glaciología de INAEGEM en Cusco, confirmó que Upiscocha es actualmente uno de los puntos que requiere mayor vigilancia en Cusco. La laguna concentra más de 18 millones de metros cúbicos de agua. Las aguas de Upiscocha desem­bocan en el río Mapacho, por lo que un eventual desprendimiento impor­tante de hielo o un desborde podría generar efectos aguas abajo.

Esta laguna es actualmente la úni­ca de las identificadas que cuenta con un sistema de monitoreo en tiempo real y se desarrolla un proyecto para implementar un sistema de alerta temprana, iniciativa que viene siendo trabajada por el Gobierno Regional del Cusco.

HUMANTAY

Vilca Gómez advierte que exis­ten otras tres lagunas que también requieren atención. Una de ellas es Humantay, ubicada en el distrito de Mollepata, provincia de Anta y la preocupación en este caso tiene un ingrediente adicional: el enorme flujo de turistas que llega hasta la laguna.

Según explicó el especialista, des­pués del sismo de 7,2 grados regis­trado en Ayacucho el pasado 20 de agosto, se produjo un desprendimien­to o avalancha de hielo que impactó en la laguna Humantay. Afortunada­mente, el evento no generó un oleaje de consideración.

Vilca llamó especialmente la atención sobre un detalle: la zona donde los visitantes suelen ubicarse para tomarse fotografías se encuen­tra cerca del área de desfogue de la laguna. Por ello, consideró necesario evaluar las rutas de acceso y actualizar los instrumentos de gestión del riesgo por parte del gobierno local de Mo­llepata.

HUAYANAY CRECE

La tercera laguna es Huayanay, ubicada en el distrito de Ollan­taytambo, provincia de Urubamba. Vilca explicó que los últimos regis­tros muestran un proceso de expan­sión de esta laguna. La alerta también fue comunicada a la Municipalidad de Ollantaytambo.

Huayanay se encuentra en la par­te alta de Piscacucho y sus afluentes desembocan en el río Vilcanota.

HAMPA

A esta lista se suma la laguna Hampa, ubicada entre los distritos de Ocongate, en Quispicanchi, y Pitu­marca, en Canchis. Aunque su nivel de peligro no sería comparable al de Upiscocha, el especialista considera que también reviste riesgo.

CALENTAMIENTO

Vilca explicó que las condicio­nes asociadas al calentamiento de las temperaturas pueden volver más sensibles a estas lagunas y glaciares y el incremento térmico favorece el derretimiento de hielo, lo que puede aumentar los volúmenes de agua y generar torrentes capaces de despla­zarse por las quebradas.

CHICÓN

Respecto al nevado Chicón, ubi­cado en la provincia de Urubamba, el especialista precisó que actualmente no representa un peligro mayor. Ex­plicó que la fuente de agua ubicada en la parte baja del nevado no posee un volumen considerable y que el glaciar se encuentra en un proceso avanzado de retracción.

Refiere que estudios realizados entre 2020 y 2023 muestran que el glaciar se encuentra en una etapa avanzada de desaparición, aunque se­ñala que esto no significa que el sector esté completamente libre de riesgos.