MUNICIPIOS CUSQUEÑOS GASTAN POCO EN PREVENCIÓN DE DESASTRES

La baja ejecución presupuestal podría limitar las acciones de prevención, preparación y respuesta frente a emergencias y fenómenos naturales.

La prevención parece avanzar a paso lento en varios municipios del Cusco. Mientras las autoridades ad­vierten cada año sobre los riesgos que generan las lluvias, deslizamien­tos, inundaciones y otros fenómenos naturales, diversas municipalidades mantienen una baja ejecución del presupuesto destinado precisamente a reducir la vulnerabilidad y atender posibles emergencias.

De acuerdo con la información presupuestal del Ministerio de Eco­nomía y Finanzas (MEF), varios go­biernos locales registran niveles de gasto inferiores al 50 % en el Progra­ma Presupuestal 0068: “Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias por Desastres”.

La situación resulta preocupan­te porque los gobiernos locales son responsables de implementar las acciones de Gestión del Riesgo de Desastres dentro de sus respectivos ámbitos. Una baja ejecución podría traducirse en menos obras y acciones de prevención, preparación y respues­ta ante una eventual emergencia.

ESPINAR

El caso más preocupante corres­ponde a la Municipalidad Provincial de Espinar, que tiene asignados S/ 228 007 para este programa, pero apenas ha ejecutado el 2.6 %. El porcentaje evidencia un gasto ex­tremadamente bajo en un rubro que debería ser prioritario para una mu­nicipalidad expuesta a diferentes fe­nómenos naturales.

La ejecución corresponde a la gestión de la alcaldesa Cludy Ros­mery Laguna, que deberá explicar las razones de este reducido avance y las medidas que se adoptarán para evi­tar que los recursos permanezcan sin utilizarse. En la provincia del Cusco, la situación también genera preocu­pación. La Municipalidad Distrital de San Sebastián cuenta con S/ 402 361 para este rubro, pero solo ha eje­cutado el 14.2 %. Otro municipio con bajo avance es Santiago, que registra una ejecución de 32.9 % de los S/ 2 595 442 asignados.

Estas cifras cobran mayor im­portancia ante la necesidad de que los municipios estén preparados para responder de manera oportuna frente a posibles emergencias.

CUSCO PROVINCIA

La Municipalidad Provincial del Cusco tampoco presenta un nivel óp­timo de ejecución. La comuna tiene un presupuesto de S/ 1 278 015 para el Programa Presupuestal 0068, pero únicamente ha devengado S/ 403 380, equivalente al 31.6 %.

Esto significa que todavía queda una parte importante del presupuesto pendiente de ejecución cuando el año fiscal se acerca a su etapa final.

OTRAS PROVINCIAS

La baja ejecución se repite en otras municipalidades provinciales. En Acomayo, el gasto llega apenas al 23 % de los S/ 93 300 asignados. En Quispicanchi, la ejecución alcanza el 39.4 % de los S/ 461 848, mientras que en Anta llega al 44.5 % de los S/ 529 771 disponibles.

En Canas, el avance es de 44.4 % de los S/ 118 100 asignados; en Can­chis, de 43.8 % de los S/ 502 052; y en Chumbivilcas, de 56.7 % de los S/ 594 387.

En la provincia de La Conven­ción algunos gobiernos locales tam­poco tienen un adecuado gasto. La Municipalidad Distrital de Megan­toni cuenta con S/ 3 115 398 desti­nados a este programa, pero solo ha ejecutado el 29.1 %. En Santa Teresa, el presupuesto asignado asciende a S/ 235 520, de los cuales únicamente se ha ejecutado el 33.5 %.

La baja ejecución presupuestal en Gestión del Riesgo de Desastres no debería verse únicamente como una cifra administrativa. Detrás de cada porcentaje existen acciones que podrían no estar realizándose opor­tunamente para reducir los riesgos y proteger a la población.

Los recursos destinados a este programa deben permitir implemen­tar medidas de prevención, prepara­ción y respuesta ante emergencias. Una ejecución deficiente puede li­mitar la capacidad de los gobiernos locales para enfrentar lluvias intensas, deslizamientos, inundaciones y otros eventos naturales.

La situación pone en juego dere­chos fundamentales como la vida, la integridad personal, la salud, la vi­vienda y el acceso a servicios públicos.

Por ello, los alcaldes y funciona­rios responsables tienen una tarea pendiente: no esperar a que ocurra una emergencia para recién reaccio­nar. La prevención debe ejecutarse antes de que llegue el desastre.