Cinco millones de soles salieron de las cuentas de Sedacusco y terminaron en las arcas de la Municipalidad Distrital de San Jerónimo. Hoy, después de que el Tribunal Fiscal anulara la orden de pago que permitió ese cobro, una pregunta sigue sin respuesta: ¿dónde está el dinero? La gestión del alcalde Máximo Rimachi no ha podido explicar con claridad en qué se utilizaron esos recursos públicos, pese a tratarse de una suma capaz de financiar obras de impacto, equipamiento o proyectos de infraestructura para el distrito.
El caso se origina en el embargo de más de cinco millones de soles ejecutado por la Municipalidad de San Jerónimo contra Sedacusco por una supuesta deuda de impuesto predial. Sin embargo, la resolución que sustentaba el cobro fue posteriormente anulada por el Tribunal Fiscal, que ratificó su decisión. El dinero, sin embargo, ya había sido utilizado por la comuna.
Cuando fue consultado directamente sobre el destino de los recursos, el alcalde evitó ofrecer una respuesta concreta. “Bueno, esto es para los trámites, como corresponde para la población, trámite administrativo, para las necesidades que requiere la municipalidad”, señaló inicialmente. Ante la insistencia de la reportera sobre si el dinero fue utilizado para el pago de planillas, respondió: “Definitivamente está ahí justificado, sustentado”. Sin embargo, cuando se le pidió precisar el gasto, admitió: “No le podría decir exactamente”.
Las respuestas del burgomaestre dejaron abiertas más interrogantes de las que cerraron. Cinco millones de soles pueden convertirse en maquinaria, obras de saneamiento, infraestructura vial o proyectos de inversión. No obstante, Rimachi no recordó una sola obra ejecutada con esos recursos ni identificó algún proyecto específico. “Nosotros lo que se recauda es para proyectos, para todo”, fue una de sus explicaciones más reiteradas.
Para Sedacusco, el problema no es únicamente el embargo, sino que el dinero habría sido utilizado cuando el proceso seguía pendiente ante el Tribunal Fiscal. Juan Luis Zapata León, jefe de la Oficina de Asesoría y Defensa Legal de la empresa, aseguró que la municipalidad conocía perfectamente esa situación. “La actual gestión bien sabía de que este embargo estaba en proceso de apelación ante el Tribunal Fiscal”, afirmó. Incluso sostuvo que la gestión municipal “actuó con poca responsabilidad” al disponer de los fondos pese al riesgo legal existente.
La controversia se agrava con la versión de Sedacusco sobre reuniones promovidas por el Ministerio de Vivienda. Según Zapata, el entonces ministro recomendó expresamente reservar los cinco millones mientras se resolvía el litigio. “Le invocó al alcalde y a todo su equipo reservar este monto”, sostuvo el abogado, quien añadió que Rimachi habría respondido que el dinero permanecería reservado. Sin embargo, cuando se le preguntó al alcalde si recordaba aquella recomendación, respondió escuetamente: “No, no le podría decir, no me acuerdo”.
Pero mientras la Municipalidad de San Jerónimo cobraba millones a Sedacusco, la empresa sostiene que el propio municipio mantiene una deuda superior a siete millones de soles por el uso de su sistema de alcantarillado durante los últimos tres años. Jean Paredes, gerente comercial de la EPS, afirmó que la deuda corresponde al tratamiento de aguas residuales que utiliza el distrito y precisó que la obligación acumulada en más de dos décadas superaría los 22 millones de soles.
Consultado sobre este tema, Rimachi volvió a tomar distancia. “Por el momento no tengo ningún documento. No le podría decir que sí, que no”, respondió inicialmente. Cuando la reportera insistió y le preguntó si tenía conocimiento de la deuda, contestó: “No tengo conocimiento”. La respuesta contrasta con la versión de Sedacusco, cuyos representantes afirman que la deuda fue discutida en diversas reuniones de trabajo con funcionarios municipales.
La gestión de Máximo Rimachi enfrenta así dos cuestionamientos de gran magnitud: la imposibilidad de explicar con precisión el destino de más de cinco millones de soles obtenidos mediante un embargo posteriormente anulado y el aparente desconocimiento de una deuda millonaria que su propia administración mantiene con Sedacusco. Entre respuestas evasivas, vacíos de información y contradicciones con la versión de la empresa de saneamiento, las preguntas continúan acumulándose. Y hasta ahora, las explicaciones siguen sin aparecer.







