CUSCO EN LLAMAS: SIETE VIDAS PERDIDAS Y EMERGENCIAS DESATENDIDAS

La emergencia por los incendios forestales dejó cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta de las autoridades y el manejo de la información durante una crisis que exige rapidez, coordinación y transparencia.

Cusco arde y la tragedia no da tre­gua. Hasta el cierre de esta edición, siete personas han perdido la vida a causa de los incendios forestales. Eco­sistemas severamente afectados por un fuego que avanza sin distinguir territorios ni medir consecuencias. Más de una semana de emergencia y un panorama desolador. Ninguna de las 13 provincias ha estado exenta de estos siniestros. Cerros consumi­dos por las llamas, animales muertos, terrenos devastados y brigadistas, así como comunidades enteras obligadas a enfrentar el fuego con los escasos recursos que tienen a su alcance.

SIN AYUDA. Pero mientras el fuego consume hectáreas de cobertu­ra, crece también la indignación ciu­dadanía, los pedidos de ayuda persis­ten y la actuación de las autoridades queda bajo cuestionamiento. La falta de información oportuna sobre los incendios que se producían simultá­neamente ha generado críticas, y pe­didos de actualización de datos al jefe de la Oficina de Gestión de Riesgos y Desastres del Gobierno Regional del Cusco, Miguel Oscco, quien en un momento aseguró que todo estaba bajo control. “los incendios en Cusco están controlados y solo queda uno activo” señalaba en una entrevista; sin embargo, unas horas más tarde se manejaban otras cifras.

La situación cobró mayor aten­ción tras la llegada de la presidenta de la República, Keiko Fujimori, quien en medio de la confusión arribó el 13 de octubre para sobrevolar parte del Valle Sagrado de los Incas y sostuvo una reunión con las autoridades re­gionales antes de retirarse. Sin em­bargo, para los sectores que esperaban respuestas concretas, la visita no ha­bría dejado compromisos suficiente­mente claros ni soluciones inmediatas que permitan a los gobiernos locales enfrentar la emergencia con mayores recursos y capacidad de respuesta.

INCREMENTO. Hasta el cierre de esta edición se tenían contabiliza­dos más de 361 incendios forestales. Cabe precisar que hasta la quincena de setiembre se tenía controlado los siniestros; sin embargo, los prime­ros reportes del incremento de estas emergencias llegaron a INDECI en­tre el 26 y el 29 de septiembre. Los días pasaban, os incendios comenza­ban a multiplicarse, tanto gobiernos locales como el Gobierno Regional eran cuestionados por no tener una respuesta inmediata.

Recién el 12 de octubre, el Minis­terio de Desarrollo Agrario y Riego inició operaciones de apoyo con he­libaldes para transportar agua y con­tribuir a controlar los incendios, pero solo en la provincia de Calca.

Frente a este escenario, la indig­nación ciudadana apunta también a la capacidad de prevención y respuesta de las autoridades ante una emer­gencia que, año tras año, se repite y se intensifica durante esta temporada. La población exige explicaciones, ac­ciones concretas y responsabilidades claras para evitar que la historia vuel­va a repetirse.

A esta exigencia se suma el lla­mado a la Policía Nacional y al Mi­nisterio Público para que inicien y profundicen las investigaciones que permitan identificar a los presuntos responsables de provocar estos in­cendios forestales. No se trata solo de determinar cómo se originaron los siniestros, sino de esclarecer las circunstancias que rodearon la muer­te de siete cusqueños y establecer las responsabilidades que correspondan.