La familia de César Camilo denuncia presuntas irregularidades en la atención médica. Ingresó por Emergencia con fiebre alta, una semana después murió.
La fotografía de César Camilo sigue ocupando un lugar central en la casa familiar. Tenía apenas dos años y medio cuando falleció el pasado 11 de mayo, después de pasar varios días internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional del Cusco. Desde entonces, para su madre y sus familiares no solo comenzó el duelo por la pérdida del niño, sino también una búsqueda de respuestas que los ha llevado a tocar las puertas de SuSalud, la Defensoría del Pueblo y, recientemente, el Ministerio Público.
NOCHE FATAL. La familia sostiene que la tragedia pudo evitarse. Según relataron, todo comenzó la noche del 4 de mayo, cuando el menor fue llevado al servicio de emergencia por presentar fiebre persistente y una ligera tos. Lourdes, prima de la madre del niño, asegura que la atención no fue inmediata. “No había quién atienda al bebé. Mientras eso pasaba, la fiebre seguía subiendo”, recordó. Según su versión, el pequeño habría permanecido más de 40 minutos esperando atención médica en el área de Emergencias del hospital Regional de Cusco.
Los familiares afirman que posteriormente una médica internista identificada como Evelyn Arias evaluó al menor y dispuso que fuera nebulizado. Sin embargo, sostienen que la madre pidió que antes se controlara la fiebre con paracetamol. “La internista dijo que si le daban paracetamol lo iba a arrojar”, relató Lourdes. La familia considera que esa decisión fue determinante en el desenlace posterior, aunque esta afirmación deberá ser corroborada o descartada por las investigaciones correspondientes.
CONVULSIONÓ. El momento que más persigue a los familiares ocurrió, según narran, durante la nebulización. Aseguran que el niño permanecía únicamente acompañado por su madre cuando comenzó a convulsionar. “Mi prima salió corriendo buscando ayuda y no había nadie. El bebé siguió convulsionando por más de 40 minutos”, denunció. Posteriormente, el menor fue intubado e ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció internado durante una semana antes de fallecer.
La versión de la familia señala que recién durante los días posteriores fueron informados de que el niño presentaba influenza y neumonía. También cuestionan el trato recibido durante la hospitalización y el procedimiento seguido tras el fallecimiento del menor en la morgue del establecimiento de salud. Hasta el momento, el Hospital Regional no ha emitido un pronunciamiento público detallado sobre las acusaciones formuladas por los familiares.
SUSALUD. Ante la gravedad de los hechos denunciados, la familia buscó apoyo institucional. La Defensoría del Pueblo tomó contacto con los deudos y recomendó formalizar una denuncia ante SuSalud. “La Defensoría nos asesoró y nos dijo que vayamos a SuSalud. Desde ahí nos indicaron que redactáramos todo lo ocurrido para iniciar el procedimiento”, explicó Lourdes. La denuncia administrativa ya fue presentada y se encuentra en trámite.
Sin embargo, la familia considera que la vía administrativa no es suficiente. Por eso acudieron al Ministerio Público con la intención de presentar una denuncia penal por presunta negligencia médica. Fue allí donde se encontraron con una respuesta que incrementó su frustración. Durante la conversación, el fiscal Jenner Luis Sendón Alba, explicó que para determinar si existe responsabilidad penal es indispensable acreditar científicamente la causa de muerte y el eventual vínculo con la atención recibida. “¿Cómo yo determino como fiscal que su hijo ha muerto a consecuencia de lo que usted me está diciendo?”, preguntó el magistrado a los familiares.
EXHUMACIÓN. El representante del Ministerio Público les explicó que una de las primeras diligencias de una eventual investigación sería la exhumación del cuerpo para practicar una necropsia médico-legal. “Cuando hay una negligencia médica siempre hay una necropsia”, señaló durante la reunión. El fiscal indicó además que solicitará historias clínicas, informes médicos y peritajes especializados antes de establecer cualquier conclusión. Desde el punto de vista legal, la diligencia busca determinar si existe una relación causal entre la atención recibida y el fallecimiento del menor.
Para la familia, sin embargo, el problema no fue únicamente jurídico. Lourdes cuestionó la forma en que fueron atendidos durante la reunión y aseguró que faltó sensibilidad frente al dolor que atraviesan. “Nos dijo que si queríamos demostrar negligencia médica iban a tener que exhumar el cadáver del bebé. No puede responderle así a una madre que acaba de perder a su hijo”, manifestó. La indignación creció porque sienten que, además de enfrentar la pérdida, ahora deben demostrar que aquello que sospechan merece ser investigado.
Detrás de la denuncia existe una pregunta que trasciende este caso particular: qué ocurre cuando una familia considera que una atención médica fue insuficiente y busca justicia en un sistema que exige pruebas técnicas antes de formular responsabilidades. Mientras SuSalud inicia sus actuaciones y la Fiscalía evalúa la apertura de una investigación formal, la muerte de César Camilo deja interrogantes que aún esperan respuesta. Para sus familiares, el objetivo no es únicamente esclarecer lo ocurrido con el niño, sino evitar que otras madres atraviesen una experiencia similar. “¿Quién fiscaliza estas emergencias? Hoy nos pasó a nosotros, pero qué será de las madres campesinas que llegan desde las comunidades y no tienen quién las defienda”, cuestiona Lourdes. La respuesta, por ahora, sigue pendiente.







