“Es un peligro por eso se debe acelerar su demolición”, dijo Tika Luizar tras ultima inspección.
El último viernes se cumplió con la diligencia de inspección en la paralizada construcción del hotel Sheraton en la calle Saphy, pero además de advertir que las piezas líticas que se presume habían sido removidas en junio pasado (pese a la orden de paralización) hay una nueva situación que genera una seria preocupación: las condiciones del inconcluso inmueble. “Está inundado y con la estructura húmeda, es un peligro”, dijo Tika Luizar, presidenta de la Comisión de Juristas, quien estuvo en la diligencia.
DILIGENCIA. La diligencia fue programada en virtud a una denuncia que interpuso la Comisión de Juristas en junio cuando alertaron que se estarían realizando trabajos al interior de la obra sobre la que pesa una orden de demolición emitida por el Tribunal Constitucional. En aquella oportunidad Luizar aseguró que se estaban moviendo piezas líticas de lo que alguna vez constituyó parte de la andenería inca de la zona. Si bien los juristas solicitaron la inspección con presencia de la Dirección de Cultura, no fueron incluidos. A insistencia de parte, fueron autorizados por el Poder Judicial de acceder para la verificación que estuvo a cargo del Juzgado Civil.
En la visita evidenciaron que los vestigios ya no se encontraban. “En junio hemos evidenciado que habían piezas líticas arrumadas cerca a la puerta del garaje posterior y ahora no están”, comentó la abogada. “Ellos (los representantes de la constructora) negaron la existencia de esas piedras, dicen que no saben al respecto, presumimos que las han sacado por completo”, agregó.
PELIGRO. Sin embargo, no solo preocupa la desaparición de los pocos vestigios que había aun en la obra y que según el mandato del Tribunal Constitucional tendrían que ser restituidos, sino las condiciones de la estructura de la obra. “El sótano está inundado y no se puede acceder, ahí también hay andenería inca que debe estar siendo afectada por el agua”, dijo Luizar. “También hemos observado humedad hasta el noveno piso y las bases tienen filtraciones”, añadió.
Para la jurista esto constituye un serio peligro para los habitantes de la zona, en especial de las viviendas colindantes, pues las condiciones son complicadas y amerita, desde su punto de vista, acelerar la demolición. “Con esta situación creemos que se debe acelerar el cumplimiento de la demolición y evitar riesgos por las condiciones de la estructura”, opinó.
DEMOLICIÓN. La demolición de estructura y restitución de andenería debe estar a cargo de la Municipalidad de Cusco, la Dirección de Cultura y la empresa R&G (responsable de la obra), sin embargo, esta aún no se concreta a falta de presupuesto como argumentan las entidades públicas que facilitaron los permisos, incluso cuando el proyecto alteraba los parámetros urbanísticos del Centro Histórico declarado como patrimonio por Unesco. “Solo hace falta que el Poder Judicial se ponga firme y haga cumplir la sentencia fijando fecha y hora primero para actualizar las condiciones para la demolición y posterior restitución”, concluyó.







