SANTIAGO ELEGIRÁ ENTRE VIEJOS CONOCIDOS AL PRÓXIMO ALCALDE

La mayoría ha cambiado de partido en más de una ocasión y uno de los aspirantes ya quedó fuera de carrera por decisión del Jurado Electoral Especial.

El distrito más poblado de la provincia del Cusco tendrá una con­tienda electoral con rostros más que conocidos. Exalcaldes y candidatos que ya participaron en anteriores pro­cesos volverán a tentar la alcaldía de Santiago. Lo llamativo es que varios de ellos cambian de camiseta políti­ca casi en cada elección, una práctica que parece haber dejado de sorpren­der a un sector del electorado.

Uno de los candidatos con ma­yor expectativa es Lucho Villasante, quien postula por Perú Primero. An­teriormente fue regidor del distrito por el Movimiento Regional Ta­huantinsuyo y, en las últimas eleccio­nes municipales, logró una importan­te votación en su primera incursión como candidato a la alcaldía. Ahora buscará capitalizar ese respaldo para llegar finalmente al gobierno local. Su lista ya fue admitida por el Jurado Electoral Especial (JEE).

Otro de los nombres que aparece con fuerza es Fredy Vera, candidato del PRIN. En los comicios anterio­res postuló por Somos Perú, logrando una ubicación expectante. Esta será su tercera candidatura a la alcaldía de Santiago. Su lista aún se encuentra pendiente de admisión por parte del JEE.

La periodista María Elena López vuelve a intentar llegar al municipio santiaguino. En esta oportunidad postula por Ahora Nación, mien­tras que en las elecciones anteriores lo hizo por Alianza para el Progreso (APP). Es su segunda candidatura y, según se observa, mantiene una intensa campaña de contacto con la población.

REGRESO FRUSTRADO

Otro personaje conocido es el exalcalde Fermín García, quien pre­tendía volver al cargo por tercera vez, ahora con el partido Progresemos. Antes postuló al Congreso de la Re­pública por Podemos Perú, sin éxito, y a lo largo de su trayectoria política ha militado en diversas organizaciones, entre ellas el antaurismo, Tahuantin­suyo y otras agrupaciones.

Sin embargo, su aspiración sufrió un duro revés luego de que el Jurado Electoral Especial de Cusco declarara improcedente la inscripción de su lista.

La decisión se sustentó en que el partido intentó incorporar a cinco ciudadanos que no participaron en las elecciones primarias obligatorias, vulnerando las normas de democracia interna.

De acuerdo con la Resolución N.° 01253-2026-JEE-CSCO/JNE, la organización política presentó una supuesta “fe de erratas” y cartas de re­nuncia para modificar la lista de can­didatos. No obstante, el organismo electoral recordó que este mecanismo solo puede utilizarse para corregir errores materiales o de transcripción y no para reemplazar discrecional­mente a quienes fueron elegidos en el proceso interno.

LA CARTA DE SULLCA

En la contienda también figura la actual regidora Salomé Paucar, quien representa a la Alianza Electoral Venceremos, organización del actual alcalde Sergio Sullca.

Curiosamente, Paucar llegó al Concejo Municipal elegida por el Movimiento Regional Inka Pachacu­teq, pero ahora defenderá otra cami­seta política. Su lista ya fue admitida por el Jurado Electoral Especial.

OTRO EXALCALDE

El ex burgomaestre Franklin Sotomayor, quien dirigió el distrito entre 2018 y 2021, también intenta­rá regresar al municipio. En aquella oportunidad fue elegido por Somos Perú, pero ahora postula por Alianza para el Progreso. En su gestión ante­rior terminó con muchos cuestiona­mientos.

UNA CARA NUEVA

Entre tantos candidatos conoci­dos aparece un rostro nuevo: Franklin Ovalle Cáceres, quien participa por primera vez en una elección munici­pal como candidato de Avanza País – Partido de Integración Social. Aun­que es debutante en la política elec­toral, ya viene realizando recorridos y actividades proselitistas en diversos sectores y APV del distrito.

CAMBIAN DE PARTIDO

La elección municipal en Santia­go tendrá un ingrediente que se ha vuelto frecuente en la política perua­na: el constante cambio de agrupa­ción política de los candidatos. Sal­vo algunas excepciones, varios de los aspirantes han pasado por dos, tres o más partidos antes de llegar a la pre­sente campaña.

Para muchos electores, el símbolo partidario parece haber perdido im­portancia frente al reconocimiento del candidato.