¡SAN JERÓNIMO, TIERRA DE NADIE! DECENAS DE CRÁNEOS APARECEN ENTRE LA BASURA Y LAS AUTORIDADES SE CONTRADICEN

Escena de terror en un botadero clandestino: la policía habla de restos que, preliminarmente, serían de perros, mientras la municipalidad asegura que pertenecen a rumiantes. no existe todavía una pericia oficial que cierre el caso y Qosqo Times pregunta: ¿quién dejó tantos restos y por qué?

San Jerónimo vuelve a quedar bajo la lupa. Lo que aparentaba ser otro punto de acumulación de basura terminó revelando una escena que difícilmente puede pasar desapercibida: decenas de cráneos y restos óseos fueron encontrados abandonados entre desperdicios, tierra y bolsas de basura. La cantidad y el estado de los restos generaron alarma y preocupación, mientras las autoridades intentan determinar qué ocurrió realmente en este descampado.

La primera alerta surgió durante una inspección policial. Los agentes que acudieron al lugar encontraron numerosos cráneos y restos animales distribuidos en medio de la basura. De manera preliminar, la apreciación policial apuntó a que se trataría de restos de perros, aunque esta identificación no constituye todavía una conclusión pericial definitiva. La escena llamó la atención precisamente por la concentración de restos en un solo punto y porque algunos presentaban distintos grados de descomposición.

Pero cuando todavía no existía un resultado científico que determinara la especie, apareció una versión completamente distinta. Desde la Municipalidad Distrital de San Jerónimo se sostuvo que los restos pertenecerían a rumiantes y no a canes. La contradicción dejó una pregunta evidente: ¿cómo puede establecerse públicamente la procedencia de los restos si aún no se cuenta con una pericia oficial que lo confirme?

El problema no es solamente semántico. Saber si se trata de perros, vacunos u otros animales resulta fundamental para determinar de dónde procedían, quién los trasladó y bajo qué circunstancias terminaron abandonados. Si fueran canes, deberán investigarse las condiciones en las que fueron sacrificados o recogidos y su procedencia. Si fueran rumiantes, deberá establecerse qué actividad generó los restos y por qué fueron arrojados clandestinamente en un descampado. En ambos escenarios existe una pregunta central: quién los llevó hasta allí.

El lugar tampoco ofrece garantías para encontrar rápidamente una respuesta. Se trata de un sector con poca iluminación, escasa vigilancia y sin cámaras de seguridad, características que convierten estos espacios en terrenos propicios para el abandono clandestino de residuos. La investigación deberá determinar además si todos los restos fueron arrojados durante una sola jornada o si fueron acumulándose durante varios días o semanas. Los diferentes niveles de descomposición podrían ser una pieza importante para reconstruir la cronología.

Y la cantidad encontrada vuelve todavía más inquietante el caso. No se trata de un solo animal ni de unos cuantos restos aislados. Son decenas de cráneos concentrados en un mismo lugar. Si finalmente se confirma que pertenecen a perros, será necesario establecer si procedían de animales callejeros, mascotas o de algún lugar donde se concentren o sacrifiquen animales. Si pertenecen a rumiantes, la investigación deberá seguir otra ruta para identificar su procedencia y determinar si existió una disposición irregular de restos.

Mientras tanto, las explicaciones oficiales siguen sin coincidir. La Policía maneja una apreciación preliminar y la Municipalidad sostiene una versión diferente, pero la respuesta definitiva no puede depender de opiniones ni interpretaciones. La ciencia tendrá que hablar. Una pericia especializada deberá determinar la especie a la que corresponden los restos y, de ser posible, aportar información sobre su antigüedad y las condiciones en que fueron encontrados.

El silencio municipal, además, alimenta las dudas. Durante la elaboración de este informe, Qosqo Times buscó la versión oficial de la Municipalidad Distrital de San Jerónimo, particularmente para conocer qué evaluación veterinaria permitió sostener que los restos serían de rumiantes y cuáles fueron los criterios técnicos utilizados. Se realizaron llamadas telefónicas y se enviaron mensajes a funcionarios municipales y a la especialista que habría participado en la evaluación. Los mensajes fueron vistos, pero no hubo respuesta hasta el cierre de esta edición.

Por ahora, el descampado de San Jerónimo guarda más preguntas que respuestas. ¿Quién dejó allí decenas de cráneos? ¿De qué animales son realmente? ¿Cuándo fueron abandonados? ¿De dónde procedían? ¿Por qué nadie detectó antes semejante acumulación de restos? Son interrogantes que deberán ser respondidas por las autoridades y no por rumores. Porque mientras Policía y Municipalidad mantienen versiones diferentes, lo único que nadie puede negar es que en medio de la basura apareció una escena perturbadora que exige una investigación seria, una pericia oficial y responsables identificados. San Jerónimo necesita respuestas, no versiones.