EL CRIMEN DE LA CALLE HOSPITAL

Población pide que este hecho no quede impune

Era la mañana del 1 de febrero, un trabajador de limpieza pública alertó a los vecinos y a la Policía del hallazgo de dos muslos y cinco fragmentos de huesos en un saquillo de polietileno a la altura del puente Mala Voluntad, entre los pueblos jóvenes de Sipaspujio y Picchu San Martín. Los vecinos horrorizados por la noticia señalaban que el o los responsables habían aprovechado que en este sector muchos dejaban su basura.

Horas más tarde, las partes de un cuerpo humano fueron encontradas en una de las quebradas del sector de Picchu Alto, la escena escena parecía sacada de una película de terror. Llovía y aun así efectivos de la Policía daban cuenta del hallazgo de una cabeza cercenada desde el cuello, esta tenía pequeños cortes en todo el contorno, tirada en medio de pastizales dentro de una bolsa sintética. Unos metros más allá, los brazos cortados desde el nudo del codo.

La labor de recoger las partes cercenadas demoró horas y en medio de la oscuridad del lugar la Fiscal encargada de las diligencias daba a conocer la identidad de la víctima; se trataba de Emiliano Aranzábal Vargas (72) natural del distrito de Oropesa.

LA PELUQUERÍA DEL TERROR

Al día siguiente del macabro hallazgo, efectivos de la Policía se encontraban en exteriores de un inmueble de la calle Hospital, en el cercado de Cusco. Al interior uno de los inquilinos alertó a los agentes del hallazgo de prendas y un cuchillo con manchas de sangre, estas se encontraban cercanas a una pileta ubicada en el patio del inmueble, según testigos listas para ser lavadas; además se conocía que uno de los inquilinos estaba ausente.

Los propietarios de algunos negocios comerciales y transeúntes curiosos intentaban conocer que ocurría al interior de esta casona, y por ahí una persona señaló a los medios que en el local 750 funcionaba una peluquería, donde también algunos parroquianos bebían alcohol. “Ahí atiende el ruso”, indico y siguió su camino.

Horas más tarde este ambiente era lacrado por agentes de la Policía, es decir nadie podía ingresar a este espacio que se había convertido parte de la investigación. Se confirmaba que las prendas encontradas coincidían con la descripción de vestimenta del cadáver de Emiliano, según referencia de los familiares.

La fiscal Fanny Quispe solicito la autorización para allanar el lugar, la petición tuvo respuesta la noche del mismo día, al ingresar se halló un ambiente completamente desordenado destinado a peluquería, reparación de estatuillas y almacén de cervezas; evidenciándose mechones de cabello, manchas de sangre, una herramienta amoladora eléctrica con impregnación de manchas pardos rojizas en el mango y filo dentado de disco de corte, un cuchillo que habría servido para desmembrar al anciano. De la misma forma se halló sacos de polietileno nuevos y doblados, con las características de material, forma, color y denominación, similares a los sacos donde fueron hallados los restos humanos.

Asombrados y sin creer la acusación, los vecinos informaron que el ambiente -donde funciona la peluquería “El Ruso” era ocupado por Marcos Aranzábal Tello, primo de la víctima, quien fue visto por ultima vez en su negocio el domingo 30 de enero. Probablemente ese día fue en el que Emiliano perdió la vida y a su asesinó le llevó todo un día (lunes 31) cortar en pedazos cada parte de su cuerpo y, luego empezó a deshacerse de los fragmentos en diferentes lugares.

Un vídeo registrado por una cámara de video vigilancia del municipio grabó a las 2:00 de la mañana a una persona -que sería el asesino – quien en hombros carga las partes cortadas del cuerpo del anciano halladas la mañana del 1 de febrero.

EL PASADO DEL PRESUNTO HOMICIDA

Dicen que los criminales siempre vuelven a la escena del crimen. Probablemente Marcos Aranzábal pensó que había cometido un crimen perfecto y no se enteró que ya la policía tenía indicios que llevaban a pensar que él era el responsable que consterno a toda la población; es por ello que la tarde del 3 de febrero llegó al ambiente que alquilaba donde se produjo el homicidio y el descuartizamiento. Allí fue detenido.

La fiscal a cargo del caso, Fanny Quispe pidió al titular del Séptimo Juzgado de Investigación Preparatoria, Alex León Martínez, una orden de detención preliminar por 72 horas. La medida fue aprobada y se procedió a la detención del sospechoso.

El ocupar los principales titulares de esta horrenda noticia hizo que se indague más sobre el pasado de Marcos Aranzábal Tello, quien tiene antecedentes penales, estuvo preso por homicidio calificado debido a que asesinó a su vecino, esto conllevó a que permanezca durante 12 años en el penal del Cusco. Además, actualmente tenía una requisitoria vigente del Juzgado Penal Unipersonal de Cusco por el delito de robo; sin embargo, su ubicación no habría sido fácil debido a que “El Ruso” casi nunca era llamado por su nombre.

Detrás de la imagen más frágil y solitaria se hallaba aparentemente un potencial homicida, que de acuerdo a información preliminar habría actuado solo y que incluso el hecho habría estado planificado.

HIPÓTESIS

Las hipótesis iniciales fueron un crimen común, otro para no pagar una deuda; sin embargo, deberá ser esclarecido y así solicitar una prisión preventiva.

En las últimas horas trascendió que el principal sospechoso reconoció el homicidio y dijo que arrojó el tórax del cuerpo al río Huatanay a la altura de la zona de Arahuay y Huancaro. La mañana del último viernes más de 15 agentes de la Unidad de Alta Montaña buscaban la parte faltante del cuerpo de Emiliano y hasta el cierre de esta edición periodística la búsqueda continuaba.

“De Emiliano se sabe muy poco, en el 2019 paso varios meses en Puerto Maldonado junto a su hermana y sobrinos, allá tenía un espacio que después abandono indicando que tenía asuntos pendientes en Lima y Cusco y que una vez concluidos retornaría a quedarse en ese lugar, pero ello nunca ocurrió”

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