CUSCO 2025: UN AÑO PARA MIRAR LO AVANZADO

Lo bueno: Premios internacio­nales, reconocimientos que colocan a Cusco entre los destinos más valora­dos del mundo.

El 2025 se va dejando para Cus­co un balance que, sin triunfalismos, permite reconocer avances concretos en medio de un contexto nacional complejo. La región sostuvo su papel histórico como eje cultural y turístico del país, apoyada en cifras, reconoci­mientos internacionales y una iden­tidad que volvió a proyectarse con fuerza hacia el mundo.

El turismo volvió a ser el termó­metro de esa recuperación. Según datos oficiales del Ministerio de Co­mercio Exterior y Turismo, el San­tuario Histórico de Machu Picchu superó el millón 300 mil visitantes en el año, alcanzando cerca del 97 % del flujo registrado antes de la pandemia. Más del 78 % de estos visitantes fue­ron extranjeros, un dato que confirma el retorno progresivo del turismo in­ternacional a la región, según reportes estadísticos del MINCETUR.

RECONOCIMIENTOS. A este escenario se sumaron recono­cimientos que no son menores. En 2025, Cusco fue elegido nuevamen­te como Mejor Destino Turístico de América del Sur y Central en los World’s Best Awards de la revista Travel + Leisure, distinción otorga­da por la votación de más de 650 mil viajeros en todo el mundo. Una men­ción que reafirma el posicionamiento global de la ciudad imperial.

Machu Picchu, por su parte, vol­vió a ocupar un lugar central en la vitrina internacional. En los World Travel Awards 2025, el santuario fue reconocido como la Mejor Atracción Turística del Mundo, un galardón que trasciende el simbolismo y tiene impacto directo en la promoción del país y en la economía regional.

FIESTAS DE CUSCO. El ca­lendario cultural también fue un soporte clave durante el año. El Inti Raymi, celebrado en junio, reafirmó su condición de fiesta mayor del Cus­co, convocando a miles de visitantes y recordando que la cultura viva sigue siendo uno de los principales activos de la región, no solo como expresión simbólica, sino como fuente de dina­mismo económico.

Cusco fue además escenario de fo­ros y encuentros internacionales vin­culados al turismo, el patrimonio y la integración cultural, con la participa­ción de organismos como la UNES­CO. Estos espacios consolidaron la imagen de la región como un territorio capaz de dialogar sobre desarrollo sin renunciar a su memoria histórica.

En el ámbito económico, el 2025 dejó señales de confianza desde la inversión privada. Nuevos proyectos hoteleros, con inversiones que supe­raron los 20 millones de dólares, ge­neraron empleo y ampliaron la oferta turística, especialmente en la ciudad del Cusco y el Valle Sagrado, fortale­ciendo la cadena de servicios vincula­da al turismo.

JERARQUÍA 4. El patrimonio regional también fue protagonista. La declaración del Templo San Pedro Apóstol de Andahuaylillas como Re­curso Turístico de Jerarquía 4 puso en valor uno de los principales símbolos del arte religioso andino, diversifi­cando la oferta turística y recordando que el Cusco es mucho más que Ma­chu Picchu.

Así, el 2025 cierra para Cusco como un año de avances medibles y reconocimientos sostenidos. Un pe­riodo que no estuvo exento de dificul­tades, pero que dejó claro que la for­taleza de la región sigue estando en su historia, su cultura y su capacidad de resistir, adaptarse y proyectarse hacia el futuro.