UN ENTRENADOR DE KARATE, VARIAS DENUNCIAS Y UNA MENOR DE 13 AÑOS QUE ESPERA JUSTICIA

Luis Miguel Basualdo Mendoza, ex presidente de la Federación Deportiva Peruana de Karate, enfrenta una nueva denuncia por presuntos tocamientos indebidos contra una adolescente en Quillabamba. Otras exalumnas ya lo habían señalado por hechos similares. Mientras tanto, la investigación fiscal acumula demoras y cuestionamientos.

Durante años, Luis Miguel Ba­sualdo Mendoza fue una figura de autoridad para niñas y adolescentes que acudían a su escuela de karate Do Bushido, en Quillabamba. Hoy, el ex presidente de la Federación Depor­tiva Peruana de Karate enfrenta una nueva denuncia por presuntos toca­mientos indebidos contra una alum­na de 13 años. No es la primera vez que su nombre aparece en acusacio­nes de esta naturaleza.

CAMBIOS. Según la denuncia de la familia, la adolescente conocía al instructor desde los seis años. Cinco meses antes de acudir a la Fiscalía, sus padres comenzaron a notar cambios en su comportamiento. La menor ha­bría relatado presuntos acercamientos físicos que terminaron en tocamien­tos en los glúteos durante los entre­namientos. El último episodio habría ocurrido el 23 de agosto de 2026.

La investigación también comen­zó con tropiezos. El 17 de septiembre debía realizarse la entrevista única en Cámara Gesell, pero fue suspendida porque el investigado no había sido notificado oportunamente. La abo­gada Kati Miranda Candia cuestionó las dificultades del procedimiento. Además, la familia expresó suspica­cias por la presunta vinculación labo­ral de Tildo Basualdo, hermano del investigado, con el área de notifica­ciones del Ministerio Público.

Aunque la Cámara Gesell final­mente se realizó el 1 de octubre, la familia seguía esperando respuestas. Edwin Cáceres Angulo, jefe de Me­dicina Legal en La Convención, ase­guró que cumplió con los plazos de su trabajo y remitió la información pericial al juzgado, pero reconoció limitaciones por falta de personal. El funcionario es el único psicólogo de esa oficina en la provincia, donde ocho trabajadores atienden a víctimas de violencia.

Las explicaciones tampoco lle­garon desde la Fiscalía. El fiscal del caso, Alex Moreano Huayhua, estaba de vacaciones y el despacho del fiscal provincial Giovanny Mandujano no autorizó declaraciones. La Defen­soría del Pueblo, a través de su res­ponsable provincial, Raysa Pacheco Puma, tomó conocimiento de las di­ficultades. La falta de especialistas y recursos vuelve a poner en cuestión la capacidad institucional para atender oportunamente estos casos.

ANTECEDENTE. El antece­dente más delicado data de noviem­bre de 2020, cuando Sol Cabrera Ara­gón denunció al mismo entrenador por presuntos tocamientos que, según su testimonio, ocurrieron cuando era menor de edad. La deportista, tres veces campeona nacional de karate, hizo pública su denuncia, pero el caso terminó archivado. La abogada Kati Miranda Candia sostuvo que Basual­do no fue absuelto y cuestionó los argumentos jurídicos que sustentaron el archivamiento. Otras exalumnas también figuran con denuncias en el sistema fiscal.

Qosqo Times buscó la versión del investigado, pero no obtuvo sus declaraciones. Su esposa, Mariela Pérez Céspedes, evitó responder so­bre la denuncia y afirmó que su es­poso es inocente. Basualdo también ha rechazado las acusaciones y las ha relacionado con supuestos conflictos personales y profesionales. Entretan­to, la escuela anunció su apartamien­to temporal como instructor mien­tras duren las investigaciones, aunque todavía deben garantizarse medidas efectivas de protección para los me­nores.

En Quillabamba, las moviliza­ciones exigen justicia para la adoles­cente. Ada Santos, coordinadora del colectivo Nosotras Decidimos, recha­zó los cuestionamientos contra estas manifestaciones y defendió el acom­pañamiento a la víctima. La pregunta sigue siendo inevitable: ¿cuánto más debe esperar una menor para obtener respuestas? Una nueva denuncia, an­tecedentes que no pueden ignorarse y una investigación con demoras ponen a prueba al sistema de justicia. La fa­milia espera que esta vez el caso no termine archivado y que la verdad no quede atrapada en los pasillos de la burocracia.