MUERTE EN COMISARÍA: SIN CÁMARAS Y CON DEMASIADAS DUDAS

Ronald Coaquira, de 29 años, murió tras ser detenido en Sicuani. El jefe policial no pudo garantizar que sus agentes estén libres de responsabilidad y la Fiscalía aún debe corroborar la hipótesis de suicidio con pericias y testimonios.

La muerte de Ronald Coaquira, de 29 años, dentro de la comisaría de Sicuani, en Canchis, abre interro­gantes sobre la seguridad de los de­tenidos y la actuación policial. Inter­venido durante la madrugada del 14 de octubre por el presunto delito de conducción en estado de ebriedad y peligro común, el joven fue encontra­do suspendido con una chompa anu­dada al cuello y a los barrotes de su celda. La Policía sostiene que habría intentado quitarse la vida, pero la Fis­calía considera que esa hipótesis debe ser corroborada con pericias y otras diligencias.

El coronel Oris Díaz Salas, jefe de la División Policial de Sicuani, señaló que la intervención comenzó luego de que cámaras municipales detectaran un vehículo que realizaba maniobras temerarias en el jirón Jesús Gaona. Según su versión, el dosaje etílico de Coaquira dio positivo y fue conducido a la dependencia. Entre cinco y diez minutos después de su ingreso a la celda, el suboficial Ale­gre, encargado de la custodia, habría escuchado ruidos y lo encontró sus­pendido. Los agentes aseguran que intentaron auxiliarlo y lo trasladaron en un patrullero al hospital. Sin em­bargo, Díaz Salas admitió que no po­día precisar si el joven llegó con vida al establecimiento de salud y recono­ció que pudo haber fallecido durante el trayecto.

El presidente de la Junta de Fis­cales Superiores de Cusco, Manuel Mayorga, confirmó que el Ministerio Público recibió la comunicación po­licial sobre la detención alrededor de la 1:00 o 1:15 de la madrugada y que, aproximadamente una hora y quince minutos después, los agentes reporta­ron lo ocurrido. La fiscal acudió a la comisaría junto con personal de In­vestigación Criminal y encontró una chompa suspendida de una de las re­jas. “Al parecer, eventualmente, y eso lo confirmarán en todo caso las in­vestigaciones que se prosigan, podría haberse utilizado para una situación de aparente autoeliminación”, decla­ró Mayorga. El fiscal superior precisó que se trata de una hipótesis que aún debe verificarse.

Uno de los principales obstácu­los para esclarecer el caso es que la comisaría no cuenta con cámaras de seguridad en el interior. “No tenemos cámaras dentro de la comisaría”, re­conoció Díaz Salas. Ante la falta de registros audiovisuales, adquieren mayor importancia los testimonios, la inspección de la escena y la docu­mentación del traslado al hospital. Mayorga informó que la fiscal recogió las declaraciones del policía encarga­do de la custodia y de otro detenido que permanecía en una celda conti­gua. Este último habría escuchado al agente pedir ayuda tras advertir la emergencia. Ambos testimonios de­berán contrastarse con pruebas inde­pendientes.

También debe esclarecerse cómo Coaquira pudo conservar una chom­pa que, según la hipótesis policial, habría utilizado para suspenderse. Díaz Salas afirmó que los detenidos son registrados para retirar objetos peligrosos, como correas y pasado­res. Mayorga indicó que la necropsia habría identificado lesiones externas longitudinales en el cuello, pero que las evaluaciones médico-legales de­berán determinar si son compatibles con la prenda hallada. Las referencias policiales sobre el comportamiento del joven antes de ser encontrado y sus presuntos problemas personales no demuestran por sí solas que se haya suicidado. La investigación de­berá establecer qué ocurrió dentro de la celda y si se cumplieron los proto­colos de vigilancia y prevención.

Respecto a las responsabilidades, Díaz Salas confirmó que el suboficial Alegre fue intervenido y trasladado a Investigación Criminal. Posterior­mente, la fiscal dispuso su libertad y quedó en condición de citado. Esta decisión no significa que la investiga­ción haya concluido ni determina la inexistencia de responsabilidades. El Ministerio Público deberá establecer si existen elementos para atribuir res­ponsabilidades penales, mientras que la Inspectoría de la Policía Nacional podrá evaluar eventuales faltas admi­nistrativas. La demora de varios días en ofrecer explicaciones también fue cuestionada por periodistas de Sicua­ni. El coronel negó que se buscara ocultar información, pero, consulta­do sobre si podía garantizar que sus agentes no tenían responsabilidad, respondió: “Yo no podría poner las manos al fuego”.

La Fiscalía deberá reconstruir la secuencia desde la intervención de Ronald Coaquira hasta la comuni­cación de su muerte, incluidos los tiempos de vigilancia, el hallazgo de la chompa y el traslado al hospital. Las declaraciones de Mayorga con­firman que la presunta autoelimi­nación sigue siendo una hipótesis pendiente de corroboración, mien­tras que las explicaciones policiales dejan interrogantes sobre el mo­mento exacto del fallecimiento y las condiciones de custodia. Las pericias deberán establecer la causa y las cir­cunstancias de la muerte, así como las eventuales responsabilidades. Coaquira falleció bajo custodia po­licial y su familia merece respuestas sustentadas en pruebas.