Audio revela cómo se favorecería comercio ambulatorio con documentos que llevan la supuesta firma del gerente de Desarrollo Económico.
Un audio en el que se oye la voz de un varón pidiendo “apoyo” para no mover a comerciantes que ocupan la vía pública con carretas, sería la evidencia de una mafia que no solo está enquistada en las calles lotizando los puestos al mejor ambulante postor, sino que tendría tentáculos en la propia entidad municipal.
“Viendo las circunstancias, dale el apoyo porque no es una orden mía sino del gerente”, se escucha decir en el audio al que Qosqo times tuvo acceso. Según la denuncia se trataría de la voz de José García, trabajador de Desarrollo Económico con funciones de coordinador de Seguridad Ciudadana.
Una voz. Un permiso. Una firma que no era suya. Y una avenida invadida por el comercio ambulatorio. Esta es la historia que destapa un escándalo dentro de la Municipalidad del Cusco… donde se estaría favoreciendo a un grupo de comerciantes ambulantes con permisos “eternos”, en una de las zonas más vigiladas de la ciudad: la Avenida de la Cultura.
Se escucha además a otro trabajador responder “si yo doy apoyo, los demás comerciantes se irán contra mi persona y contra la ordenanza municipal de tal forma que yo puedo ser denunciado”, se escucha entre otros argumentos que negaban esta solicitud del jefe inmediato. “Nosotros estamos limpiando las calles estamos en contra de esos ambulantes y que aparezcan con una autorización indefinida, me levantan en peso, mi comandante”, agrega el trabajador
En este audio, pacientemente analizado por nuestro equipo de investigación, se escucha a un funcionario municipal admitir algo insólito: hay ambulantes que cuentan con autorización indefinida para instalarse en la vía pública. Lo dice sin miedo. Lo dice sin incomodidad. Lo dice sabiendo que están cometiendo algo ilegal.
El conflicto comenzó cuando personal de fiscalización recibió la orden de permitir la instalación de carretas ambulantes frente al mall de Plaza Vea con el aval de un supuesto permiso firmado por el mismísimo gerente de Desarrollo Económico de la Municipalidad del Cusco, Juvenal Cereceda. Sin embargo, el documento en mención que circuló entre el personal de Serenazgo, el que supuestamente los blindaba con una “autorización indefinida”, tenía una firma falsificada.
Fue el propio gerente quien confirmó que la rúbrica en cuestión no le pertenece. Ya hemos puesto de conocimientos a Procuraduría para que haga la denuncia como corresponde”, dijo Cereceda, quien ya tenía conocimiento del hecho y aclaró que le permiso que se entrego fue para una degustación temporal. “Hay gente que quiere sacar ventaja para sorprender a los propios serenos que controlas la documentación”.
¿Quién falsificó la firma? ¿Quién ordenó que se les permita quedarse? ¿Cuántos permisos ilegales más se han entregado en las calles del Cusco? “Estamos en proceso de investigación para identificar responsabilidades y tomar las acciones legales”, comentó el funcionario.
Lo que parecía un simple conflicto entre ambulantes y fiscalización ha destapado algo más profundo, una posible red de corrupción y tráfico de influencias desde las entrañas del propio gobierno local. Si bien el caso está en manos del área legal, pone en cuestión si acaso no hay más calles y plazas dispuestas para ser “lotizadas” al mejor postor garantizándoles permisos firmados por el propio gerente, pero que tendrían origen cuestionable.







