PARADOJA EN LA DDC CUSCO: MIENTRAS OBRAS SIGUEN PARALIZADAS, MÁS DE S/ 164 MIL VAN A ASESORES DE CONFIANZA

Una preocupante contradicción se vive al interior de la Dirección Des­concentrada de Cultura de Cusco. Mientras cerca de 800 obreros y pro­fesionales de al menos diez proyectos patrimoniales permanecen sin trabajo desde febrero debido al no reinicio de obras, la actual gestión encabezada por Diego Jesús Pajares Andonayre viene destinando miles de soles a la contratación de asesores externos en su despacho.

El caso que más llama la atención es el de la abogada limeña Mónica Lucía Ugarte Quijandría, quien, se­gún registros del SIAF correspon­dientes al 2026, habría percibido aproximadamente 44 mil soles en apenas 100 días de servicios. Su labor, de acuerdo a la documentación revisa­da, consistía en acompañar al director en reuniones y comisiones, en lugar de desarrollar informes técnicos espe­cializados vinculados directamente a la conservación del patrimonio.

Sin embargo, no sería el único contrato cuestionado. Nelly Stefanny Moreno Vilva fue incorporada para labores vinculadas a la supervisión de la Contraloría y el Portal de Trans­parencia; no obstante, dicho portal continúa desactualizado y sin infor­mación clave sobre bienes y servicios. A su vez, Betty Calderón Domínguez habría sido contratada por cerca de 40 mil soles para realizar seguimiento en materia de integridad y ética insti­tucional, en medio de crecientes críti­cas a la actual administración.

A esta lista se suma el arqueólo­go Álvaro Arturo Ruiz Rubio, quien también fue contratado para emi­tir opiniones sobre instrumentos de gestión como el PMAR y el PIA. En conjunto, cuatro asesores habrían concentrado una inversión cercana a los 164 mil soles en un periodo de apenas cien días, mientras las obras de conservación permanecen parali­zadas y sin fecha clara de reinicio.

De acuerdo al Informe N.º 00036- 2026 de la Unidad de Gestión de In­versiones, dirigido al propio Pajares, la entidad tiene la obligación de garan­tizar no solo el presupuesto asignado a los proyectos de inversión pública, sino también el personal técnico y administrativo necesario para su eje­cución inmediata. La paralización de intervenciones en sitios como Yu­raqrumi, Incarakay, Pan de Azúcar, Waqrapukara y Hornopata —varios de ellos con más del 75 % de avance físico— podría incluso poner en riesgo la integridad del patrimonio cultural.

La situación se agrava si se consi­dera que una sentencia judicial ordenó la reposición de Rosa Elvira Delga­do Díaz como secretaria; sin embar­go, actualmente estaría cumpliendo funciones de abogada dentro de un órgano técnico colegiado. Especialis­tas advierten que cualquier dictamen emitido bajo esa condición podría ser declarado nulo, al no contar con el res­paldo contractual correspondiente.

El trasfondo revela una preocu­pante discriminación presupuestal: mientras el denominado “círculo de confianza” recibe honorarios de miles de soles, la fuerza operativa encargada de ejecutar obras continúa en espera. En ese escenario, surge una pregunta inevitable: ¿por qué se priorizan ase­sorías administrativas cuando existen proyectos patrimoniales inconclusos que demandan intervención urgente?

La paradoja resulta aún más evi­dente al revisar el discurso previo del propio director, quien en su trayec­toria sindical cuestionó el uso inde­bido de recursos públicos. Hoy, con presupuestos certificados destinados a consultorías mientras los proyectos permanecen detenidos, el debate so­bre la real orientación de la gestión en la DDC Cusco queda abierto.

Con obras paralizadas y contra­tos en marcha, el patrimonio cultural cusqueño vuelve a estar en el centro de una discusión que trasciende lo administrativo y apunta directamente a la gestión de prioridades dentro de una de las instituciones más impor­tantes de la región.