¿GANÓ ROBERTO SÁNCHEZ O GANÓ EL SOMBRERO DE CASTILLO EN CUSCO?

Solo en Cusco provincia y Urubamba ganó Alfonso López Chau de Ahora Nación, mientras que en el resto se impuso Juntos Por el Perú.

Contra todo pronóstico, Juntos por el Perú (JPP), liderado por Ro­berto Sánchez, logró imponerse en la región Cusco tras el conteo del 100 % de las actas electorales. El resultado sorprendió a todos.

JPP alcanzó el 22.832 % de los votos válidos, mientras que el parti­do Obras, liderado por Ricardo Bel­mont, se ubicó en segundo lugar con 15.757 %. La diferencia a favor de Sánchez fue de 49 095 votos.

SORPRESAS

La elección también dejó sorpre­sas. Alfonso López Chau, de Ahora Nación, y Jorge Nieto, de Buen Go­bierno, terminaron tercero y cuarto, respectivamente. López Chau al­canzó 14.734 %, mientras que Nieto obtuvo 8.881 %, quedando relegados pese a haber tenido una presencia po­lítica más visible.

Por su parte, Fuerza Popular, de Keiko Fujimori, ocupó el quinto lu­gar con 6.133 %, equivalente a 42 553 votos, seguida de Renovación Popular, de Rafael López Aliaga, con 4.724 %, es decir 32 775 votos.

LAS PROVINCIAS

Más allá del resultado regional, fueron las provincias las que termina­ron inclinando la balanza a favor de Roberto Sánchez.

En Chumbivilcas, JPP obtuvo un contundente 45.731 %, logrando más de 15 317 votos, mientras que en Ca­nas consiguió 39.630 %, equivalente a 7 162 votos.

En Canchis, aunque no obtuvo mayoría absoluta, alcanzó un impor­tante respaldo de 14 345 votos, es de­cir 26.540 %. Algo similar ocurrió en Espinar, donde JPP logró 30.695 %, representando 11 818 votos.

Uno de los bastiones más relevan­tes fue La Convención, provincia de alto peso electoral, donde Sánchez al­canzó 32.779 %, sumando 28 663 vo­tos, cifra clave para el resultado final.

EL SOMBRERO

El resultado deja una interrogante política inevitable: ¿cómo logró Ro­berto Sánchez imponerse en Cusco sin haber desarrollado una campaña tan intensa como otros candidatos o partidos?

A diferencia de agrupaciones como Ahora Nación, Buen Gobier­no, Perú Primero y otros que concen­traron buena parte de sus actividades proselitistas en la ciudad del Cusco, JPP pareció capitalizar un voto me­nos visible, pero políticamente pode­roso: el del interior de la región.

El abogado Aaron Medina plan­teó una hipótesis que ha generado debate en redes sociales. Según su análisis, parte del electorado no ha­bría votado necesariamente por Ro­berto Sánchez como figura política, sino por lo que representa el símbolo partidario: el sombrero.

El emblemático accesorio, con­vertido en sello político de Pedro Castillo, aún mantendría una fuerte conexión emocional y simbólica en sectores rurales, especialmente entre votantes que consideran que el expre­sidente no pudo concluir su mandato por factores externos y no únicamen­te por errores propios.

Talves sea la explicación de que JPP solo perdió en Cusco y Urubam­ba. En el primero de ellos Alfonso López Chau alcanzó el 16.515 % de los votos, seguido de cerca por Jorge Nieto, con 15.429 %. En contraste, JPP quedó relegado al sexto lugar con apenas 7.129 %, siendo superado in­cluso por fuerzas como Obras, Reno­vación Popular y Fuerza Popular.

Un panorama similar, aunque más competitivo, se registró en la provin­cia de Urubamba, donde López Chau lideró con 19.644 %, mientras que Roberto Sánchez obtuvo un ajustado 17.565 %.

Los resultados evidencian una brecha electoral entre la zona urbana y las provincias del interior, donde el respaldo a JPP fue más sólido y de­terminante.

Otra lectura apunta a que, en varias provincias rurales, persiste la percepción de que Pedro Castillo fue víctima de un trato injusto por parte de la clase política tradicional.

Para algunos analistas, el respaldo a Roberto Sánchez podría interpre­tarse como una forma de reivindica­ción política hacia Castillo, especial­mente considerando que uno de los temas presentes en la agenda de JPP es la posibilidad de un eventual in­dulto al exmandatario.

Incluso, en ciertos sectores del electorado rural, permanece la idea de que no existió un intento de golpe de Estado y que las acciones de Castillo son vistas con indulgencia o justifica­das por el contexto político de aquel momento.