De enero a julio del 2022, Cusco ocupa el cuarto lugar de los departamentos del Perú donde se registran el mayor número de casos de violencia sexual con 751 denuncias atendidas en los Centro de Emergencia Mujer. Por otro lado, 1862 niñas, niños y adolescentes fueron auxiliados en los mismos servicios. (Programa Aurora-Cusco 2022).
Dicha situación evidencia que, es urgente que las nuevas autoridades tengan propuestas concretas para prevención, atención y sanción de la violencia de género. “La articulación entre Salud y Educación debería ser una estrategia a desarrollar en los distintos niveles de Gobierno, señaló Kathia Zulema Ayma Apaza, representante de la institución Educativa Mariano Santos – distrito de Urcos de la Red de Adolescentes Defendiendo la Igualdad.
¿Qué proponen los candidatos a la Municipalidad de Quispicanchi y el Gobierno Regional del Cusco para mejorar la prevención y atención de la violencia de género de la cual son víctimas adolescentes y mujeres? Con esa pregunta la Red de Adolescentes Defendiendo la Igualdad y Agentas Comunitarias de Salud en el Cusco, lanzan la segunda etapa de su campaña “Educando con Igualdad”.
En la primera fase de la campaña, los activistas por los Derechos Sexuales y Reproductivos colaboraron en la creación e implementación de “Espacios Amigables de Escucha” en escuelas de la provincia cusqueña de Quispicanchi; tales como: la I.E. José Carlos Mariategui del distrito de Quiquijana, la IE Mariano Santos de Urcos y la IE Narciso Aréstegui en Huaro, que serán claves para la detección, atención y derivación en casos de violencia de género en el ámbito escolar, prevención de embarazo adolescente y para el fortalecimiento de la Educación Sexual Integral, además del trabajo articulado de salud.
Para los adolescentes y los agentes comunitarios en salud, es importante que las autoridades locales y regionales se sumen a esta iniciativa con la implementación del sistema de referencia y contrarreferencia, lo que beneficiará a estudiantes, que se ven afectados por embarazos no planificados y la violencia de género.
PREPANDEMIA
De acuerdo al reporte del Centro de Emergencia Mujer, hasta el año 2020, se tenía un promedio de 5,200 casos de violencia familiar y sexual en niñas, adolescentes y mujeres adultas en la región Cusco. A nivel nacional, esta cifra llega a 79,220 casos. Además, los feminicidios llegaron a superar los 110 las 13 provincias del Cusco.
Estas estadísticas nos dicen, una vez más, que la violencia de género ocurre tanto en las calles como en los hogares. Miles de mujeres peruanas han tenido que convivir con su agresor como parte de las medidas de confinamiento para evitar contagios del coronavirus. El propio hogar no es un lugar seguro.
El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables puso a disposición la Línea 100 para ayudar a las mujeres víctimas de violencia. Sin embargo, muchas que viven en el campo no pueden llamar, pues la pandemia también ha evidenciado problemas de cobertura móvil. Además, las barreras sociales, económicas y culturales que enfrentan las mujeres rurales es anterior a la crisis sanitaria.
LA VIOLENCIA ES EL ORIGEN
Según el Estudio Multicéntrico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre violencia contra la mujer de parte de su pareja realizado el año 2000 (en el cual participaron 10 países del mundo), el departamento de Cusco se ubicó en el primer lugar con un 61% de casos en violencia física contra la mujer de parte de su pareja (OMS, 2005); además, durante este 2022 se ha registrado, hasta el momento, más de 20 víctimas de feminicidio.
En tal sentido, es preciso mejorar la difusión de los canales de denuncia, acelerar sanciones oportunas para las denuncias, realizar un acompañamiento constante a las denunciantes, dejar de satanizar la Educación Sexual Integral (ESI) y empezar a exigir su implementación, lo que permitirá el fortalecimiento de capacidades en nuestras infancias, como herramienta para la promoción y construcción de vínculos responsables a través de información y contenidos adecuados para la promoción de los derechos. No bastan actividades o actitudes como publicar una foto con frases rimbombantes en los lanzamientos de programas contra la violencia hacia la mujer, si estos no cuentan con presupuesto ni voluntad política de quienes serán elegidos como nuevas autoridades regionales y municipales en el Cusco.








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